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jueves, 26 de marzo de 2015

Secretos de belleza en el Antiguo Egipcio



En Egipto los cosméticos no eran ningún lujo, sino algo al alcance de todos. La única diferencia estaba en la calidad de los productos utilizados. Tanto hombres como mujeres seguían las últimas modas en peinados y maquillaje, que no solo usaban por razones estéticas, sino también terapéuticas, pues pensaban que los ungüentos tenían efectos mágicos y curativos. Los cosméticos ayudaban a proteger la piel contra el ardiente sol de Egipto, y otra curiosa ventaja es que repelían a las moscas. De hecho se les daba tanta importancia que incluso eran admitidos por los trabajadores como complemento salarial. 

MAQUILLAJE


La base solía ser el aceite, extraído del fruto del balanites aegyptiaca o de la moringa y mezclado con sustancias que servían de pigmento. Todo se molía y se mezclaba con goma o con agua hasta hacer una pasta fácil de aplicar. Había maquillaje blanco, negro elaborado con carbón, plomo, galena o pirolusita; verde a base de malaquita machacada, rojo que se aplicaba a labios y mejillas y azul extraído del lapislázuli. Con alheña (henna) teñían las uñas de amarillo o naranja. El color de las uñas, por cierto, indicaba el status social: para la nobleza eran oscuras, y para las clases bajas se pintaban en colores claros. 


OJOS

Aplicaban Kohl a los ojos con un palillo. Esto era, además, un buen método para retener el polvo y la arena y evitar que entrase en los ojos. Maquillaban tanto el párpado inferior como el superior, extendiéndolos con una línea, y las cejas se pintaban de negro. La mayoría de la gente se maquillaba personalmente, pero aquellos que podían permitírselo recurrían a profesionales tanto para los cosméticos como para la manicura o pedicura. 

Hombres y mujeres egipcios se preocupaban mucho por su aspecto. Vigilaban su peso, para lo cual comían más fruta y vegetales y menos carne de lo que se hace hoy día. Las mujeres eran de baja estatura, y procuraban mostrarse delgadas, con bustos bien redondeados, cinturas finas, caderas rotundas y vientres planos. También los hombres solían ser delgados, llegando a parecer frágiles en ocasiones.

PIEL


Incluso después de muerto era preciso cuidar el aspecto. Cuando uno comparecía ante los dioses debía observar ciertas normas en la vestimenta y el maquillaje para causar buena impresión: según el capítulo 125 del Libro de los muertos, era necesario que se presentara limpio, calzado con sandalias blancas, los ojos pintados y ungido con el mejor aceite de mirra. Debido a la importancia que se concedía a los cosméticos en el Más Allá, estos se encontraban entre las ofrendas que se dejaban en las tumbas. 



Los recipientes de los cosméticos forman parte de los primeros hallazgos arqueológicos. En Saqqara aparecieron fragmentos de un cofre con 30 compartimentos para ungüentos. Las vasijas que contenían los productos de belleza al principio fueron fabricadas en granito y basalto, y más tarde de alabastro, aunque también se encuentran otros materiales como el marfil. Se cubrían con trozos de cuero atados a su cuello. 

Como secretos de belleza empleaban a veces curiosos preparados, como por ejemplo excrementos de cocodrilo en baños de barro, en la creencia de que eso reafirmaba y tonificaba la piel. También recurrían a la leche y la miel, por considerar que dejaban la piel tersa y fina. Para protegerse de los estragos del sol se frotaban la piel con aceites hidratantes y masticaban raíces de la planta llamada amni majus. Combatían las arrugas frotándose aceite de oliva, sésamo y almendras, mezclado con otras sustancias aromáticas.

El papiro Ebers menciona al respecto una receta compuesta por incienso, cera, aceite de moringa y ciprés. Las mujeres egipcias, por cierto, tampoco descuidaban evitar la aparición de estrías durante el embarazo, para lo que resultaba eficaz un aceite elaborado con moringa (el árbol de la eterna juventud). 

Los perfumes egipcios eran famosos en todo el Mediterráneo. Plinio habla de uno que aún conservaba toda su fragancia al cabo de ocho años. Los elaboraban fundamentalmente a base de plantas: raíces, hojas o flores de alheña, canela, trementina, lirios, rosas, y almendras amargas se empapaban en aceite y a veces se sometían a un proceso de cocción. Se extraía la esencia exprimiendo la mezcla y se añadía aceite para producir el perfume líquido, mientras que para cremas y ungüentos se agregaba cera o grasa. Muchos perfumes estaban compuestos por más de una docena de ingredientes. La mirra y las maderas se traían de África oriental y de Arabia, y eran artículos sumamente caros. Solo los más ricos podían permitírselo, eso cuando no estaban reservados para el uso exclusivo de los dioses. 

PELO

Para evitar los piojos solían afeitarse la cabeza. Utilizaban pelucas, a veces elaboradas con cabello humano, pero normalmente tenían que conformarse con mezclar pelo de caballo, hojas de palmera, paja, lana de oveja o fibras vegetales. Llevaban extensiones y trenzas, y cuanto más elaborada y de mejor calidad fuera la peluca, mayor status social denotaba. La de una mujer se suponía que realzaba su sensualidad, y solía ser mucho más compleja y larga que la de los hombres. Durante el Imperio Antiguo se dividían en tres secciones: una que colgaba por la espalda y otras dos que descendían por ambos lados de la cabeza cayendo sobre los senos, pero en el Imperio Nuevo fueron más cortas y con bucles. Era común que las pelucas aparecieran teñidas y aromatizadas. Los colores podían ser rubio, verde o dorado, pero los preferidos eran el negro y el añil. 

Los peinados solían ser bastante elaborados, y requerían muchas horquillas. También podía adornarse el cabello con peinetas y joyas. Sobre ellas los nobles llevaban a veces un tocado hecho a base de minerales raros y joyas. 

El cráneo se frotaba con aceites perfumados después de lavarlo, pero más peligrosos que los piojos eran los parásitos que anidaban en las ropas y en el cuerpo, y que podían transmitir enfermedades como el tifus. Según Herodoto, los sacerdotes se depilaban todo el cuerpo para librarse de ellos. Además los egipcios consideraban un signo de impureza la abundancia de vello. De hecho, los hombres rara vez exhibían algo más que un fino bigotito y una perilla, prefiriendo la mayoría ir completamente rasurados. Tampoco les gustaba el vello en el pecho, y a veces ni siquiera en las piernas. Para el afeitado utilizaban pinzas, cuchillos o navajas, y aceite como loción. Las prostitutas y bailarinas eliminaban el vello de los brazos y partes íntimas. Para asegurar la máxima eficacia de la depilación, se aplicaba primero una crema para suavizar la piel. 

TATUAJES Y BAÑOS

El tatuaje, normalmente a base de alheña (henna), se consideraba erótico. Especialmente bailarinas, sirvientas y prostitutas exhibían tatuajes en diversas partes de su cuerpo. 

Los antiguos egipcios tenían una extraordinaria fijación con la limpieza. Los baños eran una especie de ritual, sobre todo para las mujeres. Aquellos que no tenían demasiado acceso a una higiene en condiciones sufrían el mayor de los desprecios. Se bañaban con natrón, también empleado en el proceso de momificación, pero con el tiempo fue sustituido por jabones de importación que eran luego perfeccionados en Egipto. Las clases más altas podían bañarse en sus propios domicilios, mientras que la mayoría se bañaba en el Nilo. En Tebtunis se han excavado unos baños públicos que contaban con duchas, lavabos de piedra y un horno para calentar el agua. Se secaban con toallas de lino, complementaban el baño con masajes de esencias aromáticas y además tenían pastillas para el aliento y desodorantes a base de terebinto, incienso y perfumes. Friccionaban sus cuerpos con la mezcla para eliminar el mal olor corporal, que consideraban inaceptable. Para más refinamiento, había exfoliantes fabricados con polvo de alabastro, sal del Bajo Egipto y miel. 

A veces se ponían sandalias de cuero adornadas con cuentas y joyas, pero normalmente caminaban descalzos, por lo que los pies se ensuciaban mucho. Por eso las clases altas tenían bañeras de madera o de barro para los pies. 

El desnudo no era ofensivo. Por el contrario, había varios trabajos que requerían que la gente no llevara ropa. Era el caso de los pescadores y de otros trabajadores manuales. A las clases altas, sin embargo, les gustaba lucir ropa a la última moda. Esta cambiaba mucho, pero siempre incluía joyas. Incluso los pobres las llevaban, aunque no de oro ni piedras preciosas. No se trataba solamente de un elemento decorativo, sino que normalmente eran también un amuleto. 

El papiro Ebers, especie de enciclopedia médica que data de los tiempos de Amenofis I, nos ha legado algunos consejos de belleza al gusto egipcio: 

“Incienso, cera, aceite de oliva fresco y juncia. Aplasta, machaca dentro de leche fresca y aplica sobre el rostro durante seis días. ¡Verás el resultado!” 




Y atención, porque aquí viene una receta que podría ser del interés de alguno de los caballeros que nos visitan. Se trata de un remedio para hacer crecer el pelo de los calvos: 

“Grasa de león; grasa de hipopótamo; grasa de cocodrilo; grasa de gato; grasa de serpiente; grasa de cabra. Prepararlo como una masa homogénea y untar con ella la cabeza del calvo." 



Tal vez los ingredientes sean un poco difíciles de conseguir, pero todo depende del interés que se ponga. Si lo ven demasiado complicado, sepan que la pérdida de cabello también trataba de remediarse con aceite de ricino o mirto. El mismo papiro aconseja placenta de gato para evitar las canas, mientras que el papiro Hearst sugiere un ratón cocido en aceite. Sírvanse ustedes mismos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Inciensos y esencias





La palabra incienso procede del latín incensum, ‘encender’, y es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que se le añaden normalmente aceites esenciales de origen ya sea animal o vegetal las cuales al arder desprenden un humo aromático que se utiliza para distintas finalidades. Sus perfumes son muy variados, los hay dulces, picantes, almizclados, cítricos, frescos, calmantes, estimulantes, refrescantes, etcétera. Las estimaciones varían, pero se dice que el incienso se ha utilizado desde hace 4-6 mil años.

Se sabe que el incienso fue utilizado en el antiguo Egipto y de acuerdo a la historia de la natividad, los Reyes Magos ofrecieron incienso y mirra al niño Jesús, como regalos. El incienso es una parte tradicional de las religiones budistas e hindúes, con diferentes aromas que se identifican con diferentes rituales. Aunque el término aromaterapia no fue acuñado sino hasta el siglo 20, el arte y la ciencia de la utilización de aromas con fines terapéuticos se remonta por lo menos hasta la época del incienso y probablemente más allá.

¿Cómo elegir el incienso?


La primera consideración es el tipo de incienso que quieres usar:

El Incienso en polvo es la forma más antigua. Originalmente, hojas secas trituradas, flores y otras partes aromáticas de las plantas simplemente se arrojaban al fuego para liberar su olor. Hoy en día, se rocía sobre carbón ardiente.

  1. Incienso en resina, el cual se quema sobre una base de carbón. Aunque es una manera relativamente difícil de quemar incienso, hay personas que creen que vale la pena el esfuerzo extra, ya que produce un aroma superior y un efecto psicológico más pronunciado.
  2.  Los Inciensos en conos, que se colocan en contenedores especiales. Los conos son muy duraderos, pero éstos son mejor utilizarlos en exteriores o en zonas bien ventiladas, ya que producen más humo a medida que se queman hacia la base más ancha del cono.
  3.  Los palitos de incienso son los más conocidos y populares. Hay dos tipos: los que tienen núcleos de bambú y los que se componen enteramente de incienso.
  4. Al elegir el incienso, la calidad cuenta tanto como el olor que se elija. Algunas de las marcas más baratas utilizan olores artificiales y agentes de corte. Los "puristas" del incienso recomiendan evitar los olores con nombres, como por ejemplo, "Piña Colada" ya que éstos no están asociados con esencias naturales.

El uso de incienso

Los aromas tienen un profundo efecto psicológico. Su elección deben basarse tanto en el estado de ánimo que se desea crear como en su fragancia. Algunas opciones posibles son:


  1. El sándalo es uno de los perfumes más populares. Se utiliza para la meditación debido a su efecto calmante, pero también es ideal para la producción de un ambiente tranquilo en la casa.
  2.  El Palo de áloe (oudh) se recomienda sólo para la meditación. Se dice que la inhalación del palo de áloe es equivalente a una sesión de meditación de media hora. Es caro y relativamente difícil de encontrar. También se consigue mezclado con de madera de sándalo.
  3.  El pachulí un incienso muy popular. Se utiliza ampliamente en la industria del perfume (especialmente en fragancias para hombres). Se dice que tiene propiedades afrodisíacas. Se recomienda el incienso de pachulí para levantar el estado de ánimo y aliviar la ansiedad o tensión. Una ventaja añadida de este incienso es que también ha sido históricamente utilizado como repelente de mosquitos.
  4.  El incienso de Lavanda tiene un efecto notablemente calmante. Los aromaterapéutas utilizan aceites y esencias de lavanda para ayudar a aliviar los dolores tensiones de cabeza y para otros trastornos relacionados con el estrés.
  5.  La Rosa es una romántica y relajante fragancia que realmente no necesita presentación. Sin embargo, se debe tener cuidado al elegir el incienso de rosas ya que hay muchas imitaciones baratas disponibles que están elaboradas con ingredientes sintéticos. Los puristas y aromaterapéutas siempre recomiendan utilizar sólo ingredientes puros y naturales para obtener mejores resultados.
  6. Naranja, limón y otros aromas cítricos son excelentes energizantes. Al igual que con la rosa y otras fragancias, se debe tratar de conseguir incienso que utiliza ingredientes naturales y no sintéticos.


Con la posible excepción de palo de áloe, cualquiera de estos inciensos se pueden utilizar en cualquier momento. El sándalo, por ejemplo, se asocia con la meditación, sin embargo, muchas culturas también lo asocian con reuniones familiares y otras celebraciones, ya que, a menudo, se utiliza en situaciones de significación religiosa cuando se quema en los altares domésticos.


Si presentas una reacción adversa o alérgica al incienso, puede ser que hayas elegido una marca que contiene ingredientes artificiales. Trata de comprar incienso de algún proveedor o distribuidor de buena reputación.

lunes, 16 de marzo de 2015

Aromaterapia Egipcia


La aromaterapia egipcia es una de las más utilizadas en la actualidad ya que este tratamiento no sólo busca el bienestar interno de nuestro organismo sino que principalmente se destaca por ser uno de los tratamientos de belleza más antiguos de la historia de la humanidad.
Los antiguos 7 aceites esenciales egipcios fueron usados ya desde la dinastía I en rituales sobre todo de momificación. La explicación dada para el uso simbólico de los aceites es que se vierten sobre la cabeza del difunto en la manera que Osiris fue ungido por Horus y así tomar el difunto el "poder espiritual de la resurrección".  Posteriormete también fueron utilizados para fines medicinales, en producción de perfumes y aceites de masaje, así como para cocinar y usar en las lámparas.

El río Nilo y el sol Ra aseguraron siempre buenas cosechas y el crecimiento salvaje de las plantas en las riveras del Nilo y en los oasis, las cuales se cosechaban para la producción de los aceites. En todo el mundo antiguo los aceites egipcios se apreciaban y tenían ese aura de ser objetos preciosos, exóticos y artísticos tanto para el sentido del olfato como para el visual.

El ajuar funerario del difunto incluía siempre perfumeros y pequeñas ánforas etiquetadas con marfil para contener los aceites perfumados. Se han encontrado pequeñas ánforas de la primera dinastía etiquetadas en fino marfil con el nombre de Fragancia de Horus.

En el imperio antiguo existían especialistas encargados de los aceites perfumados reales que se almacenaban en la cámara de los ungüentos donde  una selección de siete aceites sagrados era reservada para el uso de los más altos sacerdotes y sacerdotisas y  se entregaban al difunto para el transporte del alma al más allá. Se reconocía a estos aceites alquímicos la capacidad de transportar la energía a través del universo y abrir puertas a otras dimensiones, así como  mover dicha energía a través de los distintos niveles dimensionales. Esto nos indica el alto nivel iniciático, el simbolismo y la comprensión de "los misterios de la existencia del alma en el universo" que los antiguos egipcios poseían.


Dicho conocimiento es la herencia dejada al pueblo egipcio por civilizaciones perdidas para nuestra historia; civilizaciones desconocidas y por ende incomprendidas.

En Saqqara se han descubierto dos tumbas del imperio antiguo (aprox. 2.300 a.C) en donde se han encontrado tablillas de ofrendas de alabastro para los siete aceites sagrados.


En las tablillas aparecen los nombres escritos en lenguaje jeroglífico de los siete aceites sagrados sobre cada uno de los siete receptáculos habilitados para contener los siete aceites sagrados.

Los siete aceites sagrados se mencionan en los listados de ofrendas de la primera dinastía (3.000 a.C aprox), en los Textos de las Pirámides y aparecen reflejados en documentos históricos y literarios de otras culturas antiguas.
Los siete aceites sagrados los  usaban diariamente los sacerdotes y sacerdotisas  en el culto a los dioses para ungir las estatuas, así como también en la momificación y en la ceremonia de apertura de la boca del difunto.

Además los médicos los usaban como sus medicamentos para la curación de la enfermedad. En este sentido también se han encontrado las tablillas de ofrendas en las tumbas de los médicos.
Pero el conocimiento de los siete aceites sagrados en el Antiguo Egipto, como arriba hemos sugerido, alcanzaba el acceso a profundos misterios espirituales, por ejemplo, el efecto de los siete aceites sagrados sobre los siete  chakras físicos.
Hasta aquí hemos mencionado los datos históricos que nos hablan de siete aceites sagrados para los siete chakras físicos rastreados en los Textos de las Pirámides, en las tablillas de alabastro encontradas en tumbas, en listados de ofrendas…pero existe una fuente que hace referencia a otros siete aceites sagrados  además de los ya citados hasta ahora.

Esta fuente es la tradición oral y nos informa del conocimiento místico-espiritual que las escuelas ocultas de conocimiento han transmitido de forma oral a los iniciados a lo largo de los siglos. Así, la tradición oral considera, además de los siete aceites sagrados para los siete chakras físicos,  la existencia de siete aceites sagrados para los siete chakras aúreos o etéricos, localizados en el aura de los seres e interdependientes  de los siete chakras físicos.



Los 7 aceites esenciales físicos egipcios son:

AMBAR ROJO...........Chakra Raíz
ALMIZCLE (MUSK)... Chakra Sacro
JAZMIN......................Chakra Plexo Solar
ROSA.........................Chakra Corazón
AMBAR KASHEMIRE..Chakra Garganta
SANDALO...................Chakra Tercer Ojo
LOTO.........................Chakra Corona

Los aceites esenciales aúricos egipcios son: 

PAPIRO.........................Cuerpo etérico
MIRRA...........................Cuerpo emocional
INCIENSO......................Cuerpo mental