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miércoles, 27 de abril de 2016

El Antiguo Egipto: las bases de la medicina moderna

Entrevista a Nuria Castro (egiptóloga)

"Hay aspectos de la sanidad que pensábamos que eran muy posteriores, pero el infarto de miocardio está perfectamente descrito en el 1500 antes de Cristo"

Así lo cree la especialista Nuria Castro, que ayer protagonizó una conferencia sobre la medicina en el antiguo Egipto en el Colegio de Médicos de Zamora.

-¿Por qué cree que en Egipto nació la medicina moderna?


-El resto de la humanidad tenía una medicina basada en creencias debidas a los dioses, lo que hacían era culpabilizar al enfermo. Los egipcios hacían un estudio de los síntomas, un diagnóstico, un veredicto, que es lo que equivale a nuestro pronóstico y un tratamiento. Y además el tratamiento era farmacológicamente aceptable eso si, la verdad, siempre ayudado por el potencial psicosomático de conjuros, hechizos y una buena oración. Hoy nos quedamos pasmados de ver la praxis médica tan "moderna" que tenían los egipcios.

-¿Había médicos?


-Suno, que significa el de los que sufren, que es un nombre precioso para un médico. Cuando los grandes historiadores griegos llegaron a Egipto, como Herodoto, quedó fascinado por que no solo había un médico general, sino uno para cada cosa, había especialistas, el médico de los ojos, o del vientre. Había uno un poco controvertido porque le llamaban "el pastor del ano" y no sabemos si era un proctólogo o un auxiliar que ponía lavativas y supositorios.

-¿Tenían conocimientos anatómicos?


-Bastante importantes. Pensamos en otras culturas como más adelantadas, pero pongamos los griegos tenían horror a abrir un cadáver. Sin embargo los egipcios lo hacían a diario, por sus creencias religiosas. Los médicos no hacían la momificación, pero este proceso aportó un conocimiento muy importante.

-¿Qué enfermedades conocían los egipcios?


-Muchísimas. Dejaron escritos papiros que son verdaderos tratados de etiopatogenia. Por ejemplo había toda clase de tumores, 21 prescripciones para la tos y para las enfermedades respiratorias.

-Háblenos de esos papiros.


-El primer tratado médico de la historia de la humanidad es el papiro de Kahun, del 2000 antes de Cristo, de obstetricia y ginecología, sobre las enfermedades del embarazo y del parto. Describía desde los anticonceptivos al pronóstico del embarazo. Un papiro genial es el Edwin Smith, que es quirúrgico, trata toda clase de heridas, luxaciones y fracturas. Y al contrario que por ejemplo en la Edad Media que podían quedar secuelas de por vida, ellos hacían una reducción bastante precisa de la fractura, hacían una inmovilización, vendaban, que eso se les daba muy bien, y ponían un yeso por encima que realmente hacía que el callo que se forma entre la fractura era perfectamente operativo, tenían una curación muy interesante. El más importante para el conocimiento médico se llama papiro Ebers, por el nombre de la gente que los encuentra.

-¿Cómo detectaban un embarazo?


- En un saquito de lino ponían unas semillas y se regaban con la orina de la dama que quería saber si estaba embarazada. Si germinaba rápidamente es que estaba embarazada porque la progesterona, las hormona de la gestante hace que germine rápidamente. Era perfectamente científico y probado. Otra cosa es que si germinaba antes el trigo que la cebada sería niño y si era al revés niña. Francamente solo tenía un 50% de posibilidades de acertar.

-¿Qué métodos anticonceptivos utilizaban?


-Tenían bastantes. Por ejemplo todos los que llevan acacia, que se fermenta, se convierte en ácido láctico, cambia el ph de la vagina y es espermicida. Había otros, como ponerse heces de cocodrilo o de hipopótamo, que al ser pegajosos teóricamente limitaba el movimiento de los espermatozoides. Era mejor que eso de "me duele la cabeza".

-¿Qué fármacos usaban?


-Tenían muchos minerales. La típica sombra de ojos verde, con la que se maquillaban tanto egipcios como egipcias, llevaba malaquita que impide el crecimiento de una serie de microorganismos que dañan la piel. La miel que usaban para las heridas está comprobado hoy en día que es desinfectante y favorece la cicatrización. Incluso usaban narcóticos bastante importantes para mitigar el dolor. Consideraban las heridas, por su tamaño, con labios y sin labios. Las con labios se desinfectan y después se cosen y las que eran sin labios se ponía una tira de lino pegada con goma arábiga para aproximar la piel.

-Parecido a la actualidad


-Hay cosas que pensábamos de la medicina que eran muy posteriores pero el infarto de miocardio ya estaba descrito en el año 1500 antes de Cristo.

Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2016/04/22/cuatro-mil-anos-egipto-puso/920083.html

viernes, 21 de noviembre de 2014

EL USO DE LA SÁBILA, DESDE EL ANTIGUO EGIPTO

Hoy sabemos con precisión que la planta tiene vitaminas, minerales y ácido salicílico.

El aloe vera, también conocido como sábila, tiñe de verde no pocos paisajes áridos desérticos. Sin embargo, la verdadera fuerza de esta planta no está en su aspecto exterior sino en su interior.

"Ya desde hace miles de años esta planta se conoce por sus propiedades curativas. Ya la conocían los sumerios", dice Kim Beisel, del Centro Aloe Vera de Alemania.

Efectivamente, muchas leyendas y conocimientos relacionados con esta planta, que pertenece al género de los asfódolos, son muy antiguos. "Por ejemplo, el aloe vera ya se plantaba alrededor de las pirámides del antiguo Egipto", dice Beisel.

"Cuando la planta estaba en flor, se sabía que el faraón recién fallecido había llegado sano y salvo al más allá". Además, varias reinas egipcias, como Nefertiti y Cleopatra, parecen haber usado el aloe vera para cuidar su piel. "Esta planta incluso desempeñó un papel en la conservación de las momias del Antiguo Egipto", asegura Beisel.

Por tanto, ya en la antigüedad se sabía que el aloe vera es un verdadero milagro que ayuda a resolver muchos problemas. Hoy, sin embargo, se sabe con mayor precisión porqué es así: "la planta contiene más de 200 sustancias activas, entre ellas numerosas vitaminas, minerales, aceites etéreos y el ácido salicílico, que es analgésico", explica la dermatóloga Ingrid Schmoeckel.

En los últimos años, el aloe vera ha ganado prestigio sobre todo en el ámbito del cuidado de la piel, aunque al principio solo como remedio práctico contra las quemaduras de sol. Más tarde, investigadores del sector cosmético descubrieron otras aplicaciones de la planta para varios productos. Ha sido sobre todo la alta concentración de las vitaminas A, C y E la que ha suscitado el interés de los científicos. Estas vitaminas desempeñan un papel importante en la protección de las células de la piel.

Además, las sustancias activas del aloe vera contienen una alta concentración de vitaminas del grupo B que, según los investigadores, pueden estimular el metabolismo de la piel.

"Las investigaciones han demostrado que el aloe vera puede multiplicar por cinco el metabolismo celular", dice Beisel. Sin embargo, aparte de sus numerosas sustancias positivas, el aloe vera también tiene su lado oscuro: contiene una sustancia activa llamada aloína, que se encuentra en la corteza de la hoja y que se conoce sobre todo por su fuerte efecto laxante. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) ha descrito unos 30 casos de graves efectos secundarios como alteraciones de la tensión arterial y fallos renales, que se atribuyen a la aloína.

Sin embargo, las sustancias activas que se usan en el cuidado de la piel no se encuentran en la corteza sino en el interior de la hoja. Actualmente, muchos productos contienen extractos de la parte interior del aloe vera: en los productos solares protegen la piel irritada, en geles de limpieza tienen un efecto antibacteriano, en el rímel refuerza los pelitos, y en muchas lociones de baño y champús se aprovechan sus propiedades hidratantes.

El aloe vera no solo se usa en cremas, sino que también tiene usos internos, por ejemplo como jugo. Los procedimientos de extracción ultramodernos garantizan que la sustancia aloína no entre en la bebida.

Según las investigaciones, el jugo de aloe vera sin la aloína fortalece el sistema inmunológico y, gracias al ácido salicílico, ayuda en casos de cefaleas leves.