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jueves, 3 de marzo de 2016

Nefertiti es de todos. Descárgatela.

Si alguna vez quiso tener el busto de Nefertiti en su estantería, ahora es tan sencillo como descargarse un archivo y tener a mano una impresora 3D.
Hace un año los artistas alemanes Nora Al-Badri y Jan Nikolai Nelles se colaron en el museo Neues de Berlín y, clandestinamente, escanearon la efigie de la famosa reina de Egipto.
Ahora han anunciado que 'La otra Nefertiti', que es como se llama su 'obra', está lista en forma de archivo .torrent o zip para que quien quiera se imprima tal cual la talla. Los datos 3D de la esposa del faraón están disponibles para todos en Creative Commons Licence (en un día un millar de personas ya se han bajado los archivos).

PODRÁ VOLVER ALLÍ DONDE FUE HALLADA

Se trata, según ellos mismos indican en su página, del escáner más preciso que se haya hecho público nunca. De esta manera Nefertiti "podrá volver al sitio donde fue hallada" hace más de un siglo, Egipto.
Según exponen en su manifiesto, el propósito principal de Al-Badri y Nelles es "hacer que los objetos culturales sean totalmente accesibles para todo el mundo". "Queremos promover que se revalúe las condiciones del arte y superar el concepto colonial de posesión que tiene Alemania", aseguran.
Hasta el día de hoy, el Neues Museum nunca ha facilitado datos de este tipo de la que se considera una de las obras maestras del arte egipcio.
El busto de Nefertiti, cuya tumba aún está por encontrar por los arqueólogos, fue descubierto en 1912 en un taller de Egipto. Sin embargo, la pieza está fuertemente custodiada en el Neues Museum de Berlín desde entonces.

OCULTOS BAJO SUS BUFANDAS

Nora Al-Badri y Jan Nikolai Nelles accedieron al museo alemán con escáneres ocultos -parecidos a una Xbox- en sus bufandas (como muestra el vídeo que ellos mismos han difundido). Ahora, sus archivos STL son descargables por cualquiera.

"Por primera vez desde que la escultura fue hallada y robada hace más de 100 años, el icónico busto se mostrará en El Cairo", aseguran satisfechos los artistas en su web.

El hallazgo del busto

De 48 centímetros de alto y 20 kilos de peso, el busto de piedra caliza y yeso de Nefertiti fue descubierto el 6 de diciembre de 1912, en unas excavaciones realizadas por la Orient-Gesellchaft y lideradas por elegiptólogo alemán, Ludwig Borchardt. Se halló en Amarna, enclave donde surgió la ciudad de Aketatón a mediados del siglo XIV a. C.
La figura está datada en el 1345 a.C.
Nefertiti fue una gran reina de la dinastía XVIII de Egipto, esposa de Akenatón. La traducción de su nombre es 'Bondad de Atón, la bella ha llegado'. Al parecer no solo fue de una gran belleza, también jugó un papel político y religioso fundamental en su tiempo.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/extra/nefertiti-dos-artistas-escanean-busto-ofrecen-gratis-4924218

sábado, 31 de octubre de 2015

Muy Historia Noviembre

Este mes la revista Muy Interesante en su versión "Historia" trata de Egipto.
Egipto, la tierra que vio nacer y morir a lo largo de 40 siglos a la civilización más longeva de la Historia, parecía haber agotado su capacidad de sorprender. Los sucesivos hallazgos de sus artísticos y valiosos restos arqueológicos,
con piezas de una modernidad intemporal –como el busto de Nefertiti– o joyas realizadas con gemas y metales preciosos –como la máscara de Tutankamón–, además
de sus monumentales y magnéticos templos, pirámides, esculturas y tumbas, desataron la “egiptomanía” y el afán de coleccionismo en todo Occidente. Varias generaciones
de arqueólogos se lanzaron a rastrear tan exhaustivamente este trecho del valle del Nilo entre el mar Mediterráneo y la segunda catarata, al sur de Abu Simbel,
que, aparentemente, apenas podían quedar ya secretos por descubrir.


En sus páginas podremos leer:

Una civilización seductora. PÁG. 6

Los hallazgos más recientes PÁG. 14

Egiptólogos españoles PÁG. 22

Ramsés II el Desmesurado: el faraón más longevo PÁG. 28

DOSSIER
Crónica del Egipto faraónico Un recorrido por su Historia, desde el alba de su civilización a su decadencia en el período helenístico, pasando por
los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo. PÁG. 35

Joyas del Nilo fuera de sus fronterasPÁG. 60

La Conjura del harén PÁG. 66

¿Existió realmente el Éxodo? PÁG. 74
Nefertiti y Tutankamón PÁG. 80

Lo que queda por descubrir PÁG. 86


Y mucho más así que "egiptomaníacos" ya podéis comprarla en el kiosko.


sábado, 17 de octubre de 2015

¿De qué murió Tutankamón?

Casi un siglo de intervenciones y análisis han dado lugar a resultados, a menudo contrapuestos, sobre la muerte del faraón más mediático

Algunas lesiones que la momia presenta han podido producirse después de la muerte


En noviembre de 1922, Howard Carter irrumpió en KV 62, la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, y ambos, el arqueólogo y el difunto rey, lo hicieron en la historia. Los dos eran escasamente conocidos antes de ese momento, pero a partir de entonces la egiptología no se pudo concebir sin una referencia a sus nombres. Un saber académico y especializado dio el salto a los medios de comunicación de masas de la época, las revistas ilustradas y los noticieros cinematográficos, para no abandonarlos ya nunca. Y así hasta nuestros días.

Pero claro, para que haya una tumba tiene que haber un difunto. Es muy cierto que en los años inmediatamente posteriores al descubrimiento del enterramiento intacto (o casi) la atención se centró fundamentalmente en los “tesoros” que emergían, cuidadosamente fotografiados e inventariados, de la tumba. Los espectadores pudieron contemplarlos y los turistas admirarlos posteriormente en el Museo Egipcio del El Cairo. El pobre difunto, sin embargo, no hizo el viaje. El cuerpo momificado del rey no siguió el camino de varios de sus regios familiares en el trono de Las Dos Tierras que habían sido descubiertos en la zona cuarenta años antes y ahora reposaban a la vista de los turistas en el mismo Museo de El Cairo, seiscientos kilómetros al norte de dónde fueron enterrados. La momia de Tutankamón quedó, solitaria, en el mismo lugar de la tumba en la que fue depositada. A partir de ese momento, miles y miles de visitantes contemplaban su sarcófago, conscientes o no de que en el interior intentaba descansar para la eternidad el joven rey difunto.

Un hecho cuya relevancia a menudo se pasa por alto es la coincidencia temporal entre el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922 y la muestra pública por primera vez del busto de la reina Nefertiti en Berlín en 1924, aunque había sido encontrada por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt doce años antes. El busto de la reina, madrastra del propio Tutankamón, se convirtió inmediatamente en un foco de interés del público. Hasta el punto que hoy no podemos dudar de que el busto de Nefertiti y las máscara de oro de Tutankamón constituyen los dos iconos más poderosos que representan a la cultura egipcia antigua. La relación familiar que une a los dos personajes y el interés del periodo histórico en el que se desenvuelve su biografía, que no es otro que el atractivo y sugerente periodo de la reforma religiosa de Amarna llevada a cabo por el esposo de Nefertiti y probable padre de Tutankamón, Akenatón, focalizó el interés en conocer más y más íntimamente los “misterios” que el cuerpo momificado podía albergar, toda vez que de los otros personajes del capítulo no nos habían llegado sus reales despojos.

La localización de la momia de Tutankamón no facilitaba su acceso ni su estudio. Cualquier intervención sobre ella suponía cerrar al público su tumba, uno de las principales punto de interés del mítico Valle de los Reyes donde fue encontrado.

Complicación y mal negocio. 

A pesar de ello, se llevaron a cabo numerosos análisis y observaciones, los primeros de ellos al tiempo de su descubrimiento, entre 1922 y 1924, bajo la dirección del propio Howard Carter. A medida que las técnicas de análisis se han ido desarrollando, nuevos datos se han añadido a los que poseíamos, en ocasiones arrojando luz y en otras sombras al conocimiento físico del monarca y, por lo tanto, a las probables causas de su muerte. Uno no puede pensar en una autopsia más prolongada que la que ha experimentado el cuerpo del joven rey. Casi un siglo de intervenciones, análisis y resultados, a menudo contrapuestos. Si añadimos a esto el trasiego constante de turistas frente a su sarcófago tendremos que llegar a la conclusión de que la pretensión de un eterno descanso no pasó, en el caso del desdichado monarca, de una esperanza decepcionante.

Médicamente hablando, el joven monarca tenía muy malas cartas. Su familia, la llamada dinastía XVIII egipcia, había experimentado varias crisis sucesorias desde la llegada al trono de su ancestro común Tuthmosis I. En Egipto, para preservar el linaje regio, no era raro en la familia real el recurrir a matrimonios incestuosos. La familia tutmósida, la de Tutankamón, tenía un altísimo nivel de consanguinidad. De hecho, este factor se ha puesto repetidamente de manifiesto en la peculiar figura del padre de Tutankamón, el llamado rey hereje Akenatón. Algunos aspectos del especial estilo de representar su figura se pueden explicar acudiendo a afecciones médicas conocidas, como el síndrome de Marfan. Lo mismo se puede decir de sus posiciones en el tema religioso y su inclinación hacia un misticismo claramente acentuado, que se puede poner en relación con afecciones como la epilepsia. Los españoles somos históricamente conscientes de lo que el incesto puede hacer a una dinastía que la practica como manera de perpetuarse, y el final de nuestros Austrias, con el ejemplo de Carlos II, no deja lugar a dudas. La proverbial promiscuidad borbónica asegura, sin embargo, que los reyes crezcan fuertes, sanos e inmunológicamente diversificados.

El rey no era muy corpulento, aunque tenía una estatura de 1,80 metros aproximadamente. Un reciente estudio publicado en 2010 establece con bastante seguridad que Tutankamón era hijo de la momia encontrada en la tumba KV55 del Valle de los Reyes, de la que muchos especialistas ya pensaban que podría ser la de Akenatón a pesar de los problemas para establecerlo así. Este estudio lo confirma. Por lo tanto, los problemas heredados de su familia le afectarían de lleno. Su madre, de acuerdo al mismo estudio, sería una momia femenina encontrada en la tumba KV35 también del Valle de los Reyes. Esta momia fue conocida durante mucho tiempo como la “dama joven” y el estudio de 2010 nos indica que era hermana del propio Akenatón, hija, por tanto, de Amenhotep III, cuya momia se conserva, y de Tiyi, su esposa, momia también conservada, conocida como la “dama anciana” y encontrada junto a la de su hija en la misma tumba KV35. Los padres de Tutankamón eran, por tanto, hermanos. Esta circunstancia incrementa de modo exponencial las consecuencias de la consanguinidad en Tutankamón. Ambos progenitores tenían la misma carga genética problemática que se multiplicaba al confluir en el joven monarca. En la misma tumba del rey, KV62, aparecieron dos fetos femeninos, cuyos análisis posteriores determinaron que eran hermanas entre sí e hijas del rey. Un indicador más, quizá, de su pedigrí incestuoso. La esposa de Tutankamón, Ankhesenamon, era hermana suya también, al menos de padre.

Ese mismo estudio (y varios otros realizados antes y después) muestran las consecuencias que esta consanguinidad puede haber tenido sobre las características físicas y malformaciones del cuerpo del joven faraón. Por lo pronto, se identificó al rey como paciente de la llamada enfermedad de Köhler, una osteocondrosis que afecta al hueso escafoide del pie. Consiste en una necrosis del hueso por falta de riego sanguíneo. Las consecuencias más obvias serían el dolor y la inflamación y una evidente cojera que limitaría considerablemente su movilidad. Además, Tutankamón padecía una desviación de la columna, probablemente relacionada con la malformación anterior. La cojera del rey se comprueba arqueológicamente por la existencia de bastones para caminar entre los objetos del ajuar funerario descubiertos por Howard Carter en su tumba.

Molesta como sería esta afección, sin embargo, ella no supone una amenaza para la vida de quien la padece. Sin embargo, la momia del rey ha desvelado que también padecía malaria, en su variedad más virulenta, y que había sido infectado varias veces por el mosquito portador de la enfermedad a lo largo de su corta vida. La malaria puede desencadenar un shock circulatorio o causar una respuesta inmunológica fatal. En cualquier caso, su padecimiento crónico surte un efecto debilitante, dejando al paciente mucho más expuesto a cualquier otra afección. Hubiera mermado la resistencia de su sistema inmunológico y evitado que su problema de necrosis en el pie mejorara. Todo ello en un cuerpo especialmente poco apto, por la consanguinidad, para la salud.

Sobre su muerte apenas sabemos nada. 

Tampoco sabemos demasiado sobre su vida, deberíamos admitir. Sus apenas dieciocho años de vida entran en el campo de la especulación. Pero claro, teniendo en cuenta las circunstancias del hallazgo de su tumba y su cuerpo, es razonable la curiosidad sobre la razón que llevó éste a aquélla. El asesinato es una opción siempre atractiva para personajes históricos. Añade interés y hace recaer una atención dramática sobre el sujeto. También juega con la presencia de buenos y villanos. Todo esto se traduce, voluntariamente o no, en beneficios y notoriedad, a veces breve, para quien lo propone.

Cuando Howard Carter abrió el sarcófago que contenía el cuerpo del rey se encontró con que las resinas se habían endurecido de tal manera que era muy difícil separar del cuerpo los vendajes y ambos del sarcófago que los contenían. Se probaron varios métodos, incluido la exposición del sarcófago al sol tebano para que las resinas se reblandecieran. No cedieron. Carter decidió, pues, cortarlas con cuidado. Con todo, este forcejeo y manipulación del cuerpo, las resinas y las vendajes ha alimentado la polémica. Porque algunas lesiones que la momia presenta han podido producirse después de la muerte. Así, el cráneo, hoy separado del cuerpo, presenta una fractura en su base y una fisura que sería consistente con un gran golpe. Si lo recibió en vida habría que buscar a un villano. El anciano Ay, suegro de Akenatón y quien le sucedería en el trono, es un candidato perfecto para estar detrás de este golpe, literal y metafóricamente. El pobre Ay es un personaje histórico antipático que no le cae bien a nadie. Si las lesiones se produjeron tras la muerte los responsables serían unos embalsamadores poco cuidadosos o un arqueólogo impaciente. Algo menos dramático.

En 2005, un análisis por TAC reveló que el rey se había fracturado una pierna por la rodilla poco antes de su muerte, ya que el hueso no tuvo tiempo de soldar. Fue una fractura especialmente complicada. Al parecer, la fractura se infectó. Podemos imaginar los efectos de una infección importante en un cuerpo debilitado inmunológicamente y afectado por una malaria virtualmente crónica, además de otras afecciones. En 2012, otro informe propuso que el monarca sufrió una ataque epiléptico, enfermedad tradicionalmente relacionada con su padre Akhenaton, y que este ataque le habría hecho caer al suelo produciendo la mencionada fractura.

Las numerosos análisis realizados son consistentes en la enumeración de afecciones, varias de ellas consideradas como taras congénitas, que son mucho más numerosas en casos de hijos de parejas consanguíneas. El rey padecía de un paladar hendido, condición asociada normalmente a esta circunstancia, pero también se han mencionado otras posibles enfermedades, como el síndrome de Marfan, el síndrome de Fröhlich, el de Klinefelter o el de Antley-Blixer.

El catálogo de síndromes relacionados con el monarca muerto se hace interminable e impronunciable.


Recientemente, en 2013, otro estudió llegó a la conclusión de que el monarca sufrió un accidente, concretamente con un carro. Según este estudio, Tutankamón recibió un gran golpe, que le afectó a la totalidad de su costado derecho, mientras se encontraba de rodillas. Qué hacía un monarca cojo de rodillas subido en un carro o delante de él es otro de los misterios que quedaría por resolver en este caso. Un año después, otro estudio más reveló que las lesiones del costado derecho fueron producidas post-mortem, restando emoción a una historia controvertida y haciéndonos regresar de nuevo al escenario de los embalsamadores chapuceros o la ansiedad del quizá no tan flemático egiptólogo inglés.

Quedan, sin duda, análisis por hacerse. Más técnicas se descubrirán que habrán de aportar más y más información a lo que vamos conociendo.
Lo que sabemos hoy, en definitiva, es que tenemos frente a nosotros la historia de un joven que no llegó a madurar en la vida, a la que llegó con una pesada mochila genética y una baza de cartas muy mala. 

Las condiciones higiénicas del Egipto antiguo no eran como las nuestras, huelga decirlo, y los métodos curativos tampoco. En estas condiciones cualquier afección o infección razonablemente normal, bacteriana o vírica, un mal enfriamiento derivado en neumonía o una insolación podría desencadenar una cadena de consecuencias que, en plena juventud, le llevara a la tumba. Allí donde lo encontró Howard Carter.

Dr José-R. Pérez-Accino. Departamento de Historia Antigua de la Facultad de Geografía e Historia. Universidad Complutense de Madrid

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/28/ciencia/1443452149_626570.html

martes, 25 de noviembre de 2014

Ninguna es Cleopatra: Las tres mujeres faraón más poderosas del Antiguo Egipto

Al hablar de mujeres poderosas en el Antiguo Egipto, muchos piensan de inmediato en Cleopatra VII y en otras grandes reinas que han alcanzado popularidad en la actualidad, como Nefertiti. No obstante, ellas no fueron las únicas.

En el Antiguo Egipto existieron tres reinas faraón, que gobernaron la magnífica civilización en tiempos en que el cargo estaba reservado para los hombres. Éstas son :
Hatshepsut (entre 1479/1473 y 1458/1457)
Neferusobek (entre 1798/7 a 1794/3 a. C)
Tausert (entre 1194/93-1186/85 BC)

La diferencia de estas tres reinas con la ampliamente conocida Cleopatra VII es que, si bien ésta es la última faraón de Egipto, en realidad siempre fue corregenta junto a sus hermanos Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV, quienes también eran sus esposos (en la realeza del Antiguo Egipto era una práctica habitual contraer matrimonio con familiares cercanos).
Además, la época en la que gobernó Cleopatra fue el período Ptolemaico, en que el poder de la dinastía había decaído mucho en comparación con los siglos anteriores.

En el caso de Nefertiti, ésta era la Gran Esposa Real de Akenatón, puesto desde el cual ejerció mucho más poder que otras reinas egipcias. Se cree que tras la muerte de su marido asumió como faraón bajo el nombre de Semenejkara, pero esto aún no ha logrado ser comprobado, según acota el canal cultural History.
De esta forma, se podría considerar que Neferusobek, Hatshepsut y Tausret son las tres mujeres faraón que existieron en Egipto hace miles de años y que ejercieron el poder al mismo nivel que los hombres faraón, no como corregentas.

-Neferusobek: 

se cree que fue la primera reina faraón del Antiguo Egipto, de acuerdo a los descubrimientos que se han realizado hasta ahora. También conocida como Sobeknofru, estuvo en el cargo entre 1799 y 1795 A.C. aproximadamente.
No se sabe mucho sobre ella, principalmente porque la mayoría de sus templos no sobrevivieron el paso del tiempo, detalla la University College de Londres.
Era hija de Amenemhat III y fue faraón tras la muerte de Amenemhat IV, quien se cree habría sido su hermano y esposo, señala el Museo Británico. No están claras las circunstancias en que llegó al poder, y su tumba aún no ha sido hallada.

-Hatshepsut: 


gobernó entre 1479 y 1458 A.C. aproximadamente. Era hija de Tutmosis I y su Gran Esposa Real, la princesa Ahmose. Al no tener herederos varones de Ahmose, Tutmosis I nombró a Hatshepsut como su sucesora. No obstante, cuando éste murió las autoridades de la época no respetaron sus deseos y en lugar de ella asumió Tutmosis II, que era hijo del gobernante fallecido con una “esposa secundaria”, es decir, mujeres que no eran la consorte oficial.
Para que Tutmosis II pudiese tomar el cargo de forma legítima, Hatshepsut tuvo que casarse con él. Luego que su esposo y hermanastro muriera 13 años después de iniciado su reinado, fue nombrado heredero Tutmosis III, que era hijo del faraón con una esposa secundaria.
Debido a que Tutmosis III era un niño, Hatshepsut asumió como regenta hasta que éste pudiese gobernar. No obstante, la reina no había olvidado que a ella le correspondía el trono, e hizo algo impensado hasta entonces: se autonombró faraón.
Así, comenzó a reinar por un período que finalmente duró alrededor de 20 años, siendo la mujer faraón que estuvo más tiempo en ese cargo.
Una particularidad de Hatshepsut es que en lugar de mantener su apariencia femenina, se hizo representar como un faraón hombre y adoptó casi todos los títulos de éstos, incluso usando la “barba real” que debían llevar. Debido a eso, en muchas de las imágenes que hay de ella en la actualidad se ve con apariencia masculina y musculosa, tal como indica el canal cultural de televisión History.

-Tausert: 

gobernó entre 11194/1193 y 1186/1185 A.C., formando parte de la XIX dinastía. Era la segunda Gran Esposa Real de Seti II. Luego de la muerte de su marido, el heredero Siptah -que era hijastro de esta reina- asumió como faraón a muy temprana edad, por lo cual Tausert se volvió su regenta hasta que éste pudiese gobernar.
Sin embargo, Siptah murió pocos años después, lo que permitió que Tausert se convirtiera en faraón.
Una guerra civil se registró hacia el final de su reinado. Por ello, existen varias teorías respecto a cómo murió. Una de éstas dice que podría haber sido derrocada por Sethnajt, quien luego se convirtió en faraón y fundó la dinastía XX, de acuerdo al portal estadounidense sobre política Daily Kos.

Fuente: BioBioChile http://www.biobiochile.cl/2014/11/23/ninguna-es-cleopatra-las-tres-mujeres-faraon-mas-poderosas-del-antiguo-egipto.shtml

viernes, 21 de noviembre de 2014

EL USO DE LA SÁBILA, DESDE EL ANTIGUO EGIPTO

Hoy sabemos con precisión que la planta tiene vitaminas, minerales y ácido salicílico.

El aloe vera, también conocido como sábila, tiñe de verde no pocos paisajes áridos desérticos. Sin embargo, la verdadera fuerza de esta planta no está en su aspecto exterior sino en su interior.

"Ya desde hace miles de años esta planta se conoce por sus propiedades curativas. Ya la conocían los sumerios", dice Kim Beisel, del Centro Aloe Vera de Alemania.

Efectivamente, muchas leyendas y conocimientos relacionados con esta planta, que pertenece al género de los asfódolos, son muy antiguos. "Por ejemplo, el aloe vera ya se plantaba alrededor de las pirámides del antiguo Egipto", dice Beisel.

"Cuando la planta estaba en flor, se sabía que el faraón recién fallecido había llegado sano y salvo al más allá". Además, varias reinas egipcias, como Nefertiti y Cleopatra, parecen haber usado el aloe vera para cuidar su piel. "Esta planta incluso desempeñó un papel en la conservación de las momias del Antiguo Egipto", asegura Beisel.

Por tanto, ya en la antigüedad se sabía que el aloe vera es un verdadero milagro que ayuda a resolver muchos problemas. Hoy, sin embargo, se sabe con mayor precisión porqué es así: "la planta contiene más de 200 sustancias activas, entre ellas numerosas vitaminas, minerales, aceites etéreos y el ácido salicílico, que es analgésico", explica la dermatóloga Ingrid Schmoeckel.

En los últimos años, el aloe vera ha ganado prestigio sobre todo en el ámbito del cuidado de la piel, aunque al principio solo como remedio práctico contra las quemaduras de sol. Más tarde, investigadores del sector cosmético descubrieron otras aplicaciones de la planta para varios productos. Ha sido sobre todo la alta concentración de las vitaminas A, C y E la que ha suscitado el interés de los científicos. Estas vitaminas desempeñan un papel importante en la protección de las células de la piel.

Además, las sustancias activas del aloe vera contienen una alta concentración de vitaminas del grupo B que, según los investigadores, pueden estimular el metabolismo de la piel.

"Las investigaciones han demostrado que el aloe vera puede multiplicar por cinco el metabolismo celular", dice Beisel. Sin embargo, aparte de sus numerosas sustancias positivas, el aloe vera también tiene su lado oscuro: contiene una sustancia activa llamada aloína, que se encuentra en la corteza de la hoja y que se conoce sobre todo por su fuerte efecto laxante. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) ha descrito unos 30 casos de graves efectos secundarios como alteraciones de la tensión arterial y fallos renales, que se atribuyen a la aloína.

Sin embargo, las sustancias activas que se usan en el cuidado de la piel no se encuentran en la corteza sino en el interior de la hoja. Actualmente, muchos productos contienen extractos de la parte interior del aloe vera: en los productos solares protegen la piel irritada, en geles de limpieza tienen un efecto antibacteriano, en el rímel refuerza los pelitos, y en muchas lociones de baño y champús se aprovechan sus propiedades hidratantes.

El aloe vera no solo se usa en cremas, sino que también tiene usos internos, por ejemplo como jugo. Los procedimientos de extracción ultramodernos garantizan que la sustancia aloína no entre en la bebida.

Según las investigaciones, el jugo de aloe vera sin la aloína fortalece el sistema inmunológico y, gracias al ácido salicílico, ayuda en casos de cefaleas leves.

lunes, 7 de octubre de 2013

Té con Nefertiti


El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en colaboración con Mathaf: Museo Árabe de Arte Moderno de Doha y el Institut du Monde Arabe de París, el IVAM se complace en acoger la exposición Té con Nefertiti:  creación de una obra de arte por el artista, el museo y el público. Dentro del ámbito de la celebración del 100 aniversario del descubrimiento del busto de Nefertiti, la exposición revisa las historias controvertidas de cómo las colecciones egipcias a partir del siglo XIX han pasado a formar parte de numerosos museos.

Se exploran los mecanismos por los que las obras de arte llegan a adquirir una variedad de significados y funciones que pueden expresar una serie relatos que pueden llegar a ser contradictorios. Comisariada por Sam Bardaouil y Till Fellrath,  de Art Reoriented,  Té con Nefertiti se organiza en torno a tres capítulos temáticos que reflexionan sobre el proceso de apropiación que la obra sufre a medida que viaja a través del tiempo y el lugar.

En el apartado artístico, la atención se centra en las desviaciones  formales del artista y de su aportación como se evidencia a través de las obras expuestas. En la sección Museo, el énfasis se desplaza al contexto en el que se presenta una obra de arte. En la sección pública, al espectador se le presenta una serie de incidentes en los que las obras de arte se han ampliado, tanto física como ideológicamente, más allá del estudio del artista y las paredes del museo en el ámbito público.

Té con Nefertiti  integra más de 100 obras de arte que datan desde el  1800 aC hasta la actualidad y que van desde la pintura, la escultura y la fotografía a la instalación de vídeo y técnicas mixtas. También incluye una instalación de Bassem Yousri. Junto con estas obras antiguas, modernas y contemporáneas, se podrá ver alrededor de 50 fondos documentales entre ellos algunos que se exhibirán por primera vez.

Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Calle de Guillem de Castro, 118,
46003 Valencia
Del 07 Nov -  26 Ene 2014

Fuente: http://www.ivam.es/exposiciones/2951-t-con-nefertiti