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miércoles, 17 de diciembre de 2014

El soriano Miguel Ángel López concluye en Egipto la mayor reconstrucción colosal del mundo


Este domingo se ha inaugurado por parte del ministro de Antigüedades egipcio, Mamdouh Eldamati, la reconstrucción de los colosos de la entrada norte del templo funerario de Amenofis III. Finaliza de esta forma la mayor reconstrucción colosal del mundo con mas de 14 metros de altura. El conservador y arqueólogo español Miguel Ángel López Marcos, natural de la localidad soriana de Nódalo, ha llevado la dirección técnica de la reconstrucción de los colosos.

En el año 2013 se organizó una campaña de emergencia para realizar el salvamento de dos estatuas colosales de las tierras de cultivo donde se ubicaban. Esta situación afectaba al estado de conservación de la piedra, provocando un deterioro paulatino al estar en una zona inundable por el nivel freático del Nilo y estar afectados por las sales y el vandalismo antrópico.

De esta forma, finaliza la campaña de emergencia para el rescate de dos colosos que flanqueaban la entrada norte del templo funerario de Amenofis III.


El proyecto egipcio-europeo ha sido codirigido desde el ministerio de Antigüedades egipcio ( AbdelHakimKarrar) y el proyecto de conservación de los colosos de Memnon (HourigSourouzian), mientras que como ya se ha mencionado el conservador y arqueólogo soriano Miguel Angel Lopez Marcos de Nódalo ha llevado la dirección técnica de la reconstrucción de los colosos, al igual que todas las estatuas colosales del templo, como especialista encargado del montaje de grandes estructuras, desde 2004. Con casi 30 años de experiencia, trabaja habitualmente como autónomo,en Egipto y, en España colaborando con empresas en musealización de yacimientos arqueológicos, en diversos proyectos con el CSIC, etcétera.

En el año 1200 A.C un terremoto derrumbó y fragmentó los colosos de mas de 110 toneladas de peso y 13,5 y 14 metros de altura.

El proceso ha sido complicado desde su rescate bajo al agua del nivel freático del Nilo, hasta su montaje final, ideando un complejo sistema de polipastos y cojines de aire comprimido para mover los grandes bloques de hasta 42 toneladas en colaboración con Christian Perzlmeier.

El estado de conservación del coloso del Oeste, recuperado en esta campaña, es mucho mas delicado que el del Este. Presentaba multitud de fisuras y roturas. Estaba afectado por el agua y la sal del Nilo, y había sido utilizado como cantera para material de construcción a lo largo de la historia.

Ha supuesto un gran reto ya que el contacto entre los fragmentos a veces era mínimo, dificultando sobremanera la orientación de los bloques y el montaje final. Se han tenido que construir diversas prótesis de resina para sostener el gran peso que quedaba en el aire.

Ha sido un trabajo nada fácil por estas circunstancias de conservación y únicamente se ha podido realizar con éxito al contar con una gran equipo de especialistas de más de 40 personas a las órdenes de Mohammed AliGassab.

De esta manera, se ha podido realizar la mayor reconstrucción colosal de mas de 14 metros. En la musealización del templo funerario de Amenofis III, ya se han erigido el tercer coloso de Memnon en el segundo pilono, una estela de 120 toneladas, 3 colosos del peristilo de 7,5metros, y estos que flanquean la entrada norte y hacen un total de 7 estatuas.

Próximamente, se llevará a cabo la dirección técnica del montaje de un nuevo coloso en el segundo pilono y dos más de alabastro en el tercer pilono del templo.

Fuente: http://www.desdesoria.es/?p=118297

viernes, 21 de noviembre de 2014

El enigma y la grandeza de Luxor



Más allá de lo que el ojo capta, la magnificencia de Luxor deja una impronta indeleble en el viajero, que vuelve con el ánimo turbado del que se ha asomado al misterio.

Luxor (Al Qusur, La Fortaleza) es un nombre árabe, y por tanto moderno, que ha eclipsado a la magnífica Tebas, capital durante milenios del asombroso imperio faraónico. No hubo ciudad más grandiosa, como describe Homero, con sus cien puertas, sus imponentes templos y sus casas llenas de riquezas. Los primeros cristianos borraron las inscripciones paganas de las paredes de muchos templos y, en su lugar, garabatearon cruces, que los árabes, a su vez, se encargaron de eliminar más tarde, pues, para ellos, no podía haber signos, imágenes ni nombres que eclipsaran la grandeza de Allah.

Napoleón descubrió  al mundo los tesoros allí enterrados, los misterios y leyendas

Así, la esplendorosa Tebas terminó convertida en un pueblo somnoliento, polvoriento y lleno de ruinas abandonadas, hasta que llegó Napoleón y descubrió al mundo la maravilla de los tesoros allí enterrados, los misterios y las leyendas. Fue el principio de la fiebre egipcia que atrajo a tantos viajeros y aventureros durante el siglo XIX y turistas sin cuento a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días. A cambio, se llevó el Obelisco que adorna la Place de la Concorde de París.

Hoy, Luxor es un hervidero de turistas que pululan por su calles urbanizadas y su elegante Corniche a lo largo del río, donde atracan los innumerables barcos que llegan y salen cada día cargados de cruceristas. En cierta manera, parece un Parque Temático, pero sus monumentos no son de cartón piedra, sino joyas milenarias que revelan un pasado esplendoroso. Las autoridades egipcias quieren convertirlo en lo que ya es de por sí: el mayor museo al aire libre del mundo. Para ello, están vaciando barrios que han nacido y crecido alrededor de los monumentos o sobre las tumbas de los nobles. Su intención, no siempre bien aceptada por los afectados, es vaciar de contexto todo el conjunto monumental para que éste luzca en todo su esplendor.

Entre estatuas y esfinges


Para una visita rápida de la antigua Tebas hay que distinguir tres partes: la orilla oriental, la occidental y el Valle de los Reyes. La oriental es la más elegante y urbanizada, donde se hallan el Templo de Karnak y el de Luxor. Antiguamente, ambos estaban unidos por una gran avenida, jalonada de estatuas y esfinges. Era una vía majestuosa de tres kilómetros que los egipcios transitaban con orgullo y se utilizaba para las grandes fiestas religiosas. En la actualidad, sólo quedan en pie unos 300 metros a la entrada de cada de uno de los templos, pero está en marcha un ambicioso (y controvertido) proyecto para rehabilitarla en toda su extensión. El problema es que hay que deshacerse antes de muchas viviendas habitadas.

Avenida de las esfinges
El complejo de Karnak, en realidad un conjunto de templos acumulados en el mismo recinto, es de tales dimensiones que basta señalar que los sacerdotes que lo atendían tenían 81.000 personas trabajando a su servicio y poseían 421.000 cabezas de ganado, 65 ciudades, 83 barcos y 276.000 hectáreas de cultivos. Todo ha quedado escrito en la piedra.

El elegante templo de Luxor, al otro extremo de la proyectada Avenida de las Esfinges, es de dimensiones mucho más reducidas, está mejor conservado y contiene en su interior lo que fue el ipet (harén) del dios Amón, así como un santuario dedicado a Alejandro Magno, que lo visitó durante su estancia en Egipto, y algunas columnas romanas, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que los romanos levantaron un fuerte alrededor del templo. Los musulmanes, por su parte, erigieron una mezquita en todo lo alto, que aún está en uso. Son miles de años de historia que llevan inevitablemente al asombro y la reflexión.

Las tumbas de los faraones


Al otro lado del Nilo, en la orilla occidental, se halla el Valle de los Reyes, otra visita obligada, ya que allí se encuentran las tumbas de los faraones, a las que, durante siglos, solo tuvieron acceso algunos ladrones sin escrúpulos. Se trata de un vallejo descarnado por la erosión en medio del desierto y cerrado por una montaña en forma de pirámide. Los faraones pasaban la mayor parte de su vida diseñando su tránsito al más allá. Acostumbraban a ser momificados y enterrados con todas sus riquezas, así que su obsesión era ocultar el lugar donde reposarían sus restos. Hoy ya se han encontrado 63 tumbas, la mayoría desvalijadas. Otras, como la de Tutankamon, exhíben su inmenso tesoro en el Museo Egipcio de El Cairo. La momia terminó en el British Museum.

Los Colosos de Memmón son dos estatuas colosales de 18 metros de altura

Muy cerca se halla el Valle de las Reinas y otra zona dedicada a las tumbas de los nobles, ambos de menor importancia. Junto a estos lugares, destacan en la orilla occidental los Colosos de Memmón, dos estatuas colosales de 18 metros de altura que se erigen en medio de un erial. Se supone que marcaban la entrada de un templo gigantesco, aún sin excavar. Entre los templos de esta orilla, destacan el de Seti I, sereno y majestuoso, el famoso Ramesseum, templo conmemorativo de Ramsés III y el conocido como Medinat Habu, también construido por ese mismo faraón.

Naturalmente, quienes amen la historia egipcia pueden pasarse semanas recorriendo ruinas, templos, panteones y restos de ciudades donde vivían los nobles, los sacerdotes, los artesanos, los vigilantes... Luxor, sin embargo, más allá de lo que lo que el ojo pueda ver, es una experiencia emocional que deja el ánimo herido, conturbado, empequeñecido ante tanto enigma y tanta grandeza y magnificencia.


martes, 1 de abril de 2014

Recupera su cabeza después de perderla en un terremoto

Un terremoto le hizo perder literalmente la cabeza y uno de los colosos de Memnón, en el sur de Egipto, acaba de recuperarla por obra de un equipo internacional de arqueólogos.
La cabeza, de 16 toneladas, volvió a su sitio después de 3.200 años

Con el contorno bien definido de uno de sus lados y la huella de la erosión marcada en el otro, esa cabeza de dieciséis toneladas fue presentada este domingo descansando sobre los hombros de la gigantesca estatua, como no lo había hecho desde hacía unos 3.200 años.

Colocar la cabeza ha sido como poner la guinda al pastel.

Después de diez años de trabajo, "colocar la cabeza ha sido como poner la guinda al pastel", sostiene a Efe el arqueólogo español Miguel Ángel López, que ya levantó el grueso del cuerpo en 2012 y se ha encargado de lo que llama la mayor reconstrucción colosal del mundo.

Según explica, se han utilizado un sistema de poleas y unos andamios de madera para ir subiendo, con la fuerza de más de veinte hombres, la parte superior de la figura pese a las presiones que ejercía. De cuerpo completo, ese gigante de cuarcita se halla en el segundo pilono de los tres que forman el templo fúnebre de Amenhotep III (Amenofis III, en griego), cerca de la ciudad de Luxor. Representa a ese faraón de la XVIII dinastía, que consolidó la supremacía egipcia en Babilonia y Asiria desde la antigua Tebas entre los años 1390 y 1352 a.C.

Un gigante egipcio 

Sentado en un trono con la reina Tiye junto a su pierna derecha, supera las 300 toneladas y mide 11,5 metros de altura.
Unas dimensiones con las que compite otra estatua de ese mismo faraón recientemente levantada por el mismo equipo, dirigido por la armenia Hourig Sourouzian, y considerada la reconstrucción más alta de ese tipo.
 En una parte más alejada, esta estilizada figura se erige con el pie adelantado, mide más de trece metros y pesa casi 120 toneladas.
 "Tenía la base muy erosionada y tuvimos que reforzarla para que volviera a sujetar ese peso", comenta López.
Tras la recolocación en su lugar original de estas piezas y otras de menor tamaño, faltan otras muchas por recuperar en el mayor templo del mundo, de unos 700 metros de largo y compuesto de tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario.
Entre las joyas que yacen ahí está una estatua de alabastro y 1,70 metros de altura que representa a "Iset", una de las hijas de Amenhotep III, "única por el material y la calidad artística, así como por ser la primera vez que se la descubre con un coloso de su padre en este sitio", asegura a Efe la directora del proyecto, iniciado en 1998.
Sourouzian se muestra "encantada" por la restauración de este inmenso "puzzle", mientras trata de imaginar cómo sería retroceder en el tiempo y ver las estatuas colosales integradas entre edificios administrativos, religiosos y comerciales, entre otros.

Más reconstrucciones 

Aunque gran parte de las figuras fueron utilizadas en otros templos, la armenia insiste en reconstruir "todo lo que se pueda en nuestras cabezas, mentes y papeles".

Solo se libraron del desastre los dos colosos de Memnón de la entrada principal

La idea es, además, transformar esta parte del valle del río Nilo en un "gran museo al aire libre" y cambiar la fisonomía del paisaje para el disfrute de los visitantes, considera el jefe de Egiptología del Ministerio egipcio de Antigüedades, Ali Al Asfar, presente en la inauguración.
Eso supone intentar remediar los efectos de aquel fatídico seísmo que hizo colapsar la mayoría de las grandes figuras del templo, las cuales quedaron desmembradas y dispersas bajo una superficie de agua y barro.
Solo se libraron del desastre los dos colosos de Memnón de la entrada principal, cuyo nombre lo pusieron los griegos en alusión a un monarca etíope que luchó en la guerra de Troya.

Ambas figuras, desgastadas y agrietadas, también van a ser sometidas a continuas operaciones para reparar sus partes dañadas en la próxima campaña, en la que sus responsables prometen seguir restaurando todo lo "imaginable".

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2093496/0/arqueologia-egipto/cabeza-coloso-memnon/vuelve-sitio/#xtor=AD-15&xts=467263