Menu

Buscar en el blog

Mostrando entradas con la etiqueta Valle de los Reyes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valle de los Reyes. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de enero de 2015

Expedición al desierto: el valle de los Reyes



Conferencia de José Manuel Galán en el ciclo “La búsqueda de los confines” en la que se centrará en el Valle de los Reyes, Egipto, dentro de las expediciones al desierto.

La conferencia hace un recorrido por las numerosas expediciones que se han sucedido en el Valle de los Reyes –situado cerca de la antigua ciudad de Tebas– desde la llegada de Napoleón a Egipto en 1798, pasando por Belzoni, a las órdenes de Henry Salt, que descubren las tumbas de Ramsés I y Seti I, entre otros. Se describe con detalle el descubrimiento, en 1922, de la tumba de Tutankamón, por Howard Carter y su equipo, con la ayuda de Lord Carnarvon. También se detallan los trabajos del equipo de José Manuel Galán en la colina de Dra abu el-Naga.

Fuente: http://youtu.be/7MikHn90H5g

viernes, 21 de noviembre de 2014

El enigma y la grandeza de Luxor



Más allá de lo que el ojo capta, la magnificencia de Luxor deja una impronta indeleble en el viajero, que vuelve con el ánimo turbado del que se ha asomado al misterio.

Luxor (Al Qusur, La Fortaleza) es un nombre árabe, y por tanto moderno, que ha eclipsado a la magnífica Tebas, capital durante milenios del asombroso imperio faraónico. No hubo ciudad más grandiosa, como describe Homero, con sus cien puertas, sus imponentes templos y sus casas llenas de riquezas. Los primeros cristianos borraron las inscripciones paganas de las paredes de muchos templos y, en su lugar, garabatearon cruces, que los árabes, a su vez, se encargaron de eliminar más tarde, pues, para ellos, no podía haber signos, imágenes ni nombres que eclipsaran la grandeza de Allah.

Napoleón descubrió  al mundo los tesoros allí enterrados, los misterios y leyendas

Así, la esplendorosa Tebas terminó convertida en un pueblo somnoliento, polvoriento y lleno de ruinas abandonadas, hasta que llegó Napoleón y descubrió al mundo la maravilla de los tesoros allí enterrados, los misterios y las leyendas. Fue el principio de la fiebre egipcia que atrajo a tantos viajeros y aventureros durante el siglo XIX y turistas sin cuento a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días. A cambio, se llevó el Obelisco que adorna la Place de la Concorde de París.

Hoy, Luxor es un hervidero de turistas que pululan por su calles urbanizadas y su elegante Corniche a lo largo del río, donde atracan los innumerables barcos que llegan y salen cada día cargados de cruceristas. En cierta manera, parece un Parque Temático, pero sus monumentos no son de cartón piedra, sino joyas milenarias que revelan un pasado esplendoroso. Las autoridades egipcias quieren convertirlo en lo que ya es de por sí: el mayor museo al aire libre del mundo. Para ello, están vaciando barrios que han nacido y crecido alrededor de los monumentos o sobre las tumbas de los nobles. Su intención, no siempre bien aceptada por los afectados, es vaciar de contexto todo el conjunto monumental para que éste luzca en todo su esplendor.

Entre estatuas y esfinges


Para una visita rápida de la antigua Tebas hay que distinguir tres partes: la orilla oriental, la occidental y el Valle de los Reyes. La oriental es la más elegante y urbanizada, donde se hallan el Templo de Karnak y el de Luxor. Antiguamente, ambos estaban unidos por una gran avenida, jalonada de estatuas y esfinges. Era una vía majestuosa de tres kilómetros que los egipcios transitaban con orgullo y se utilizaba para las grandes fiestas religiosas. En la actualidad, sólo quedan en pie unos 300 metros a la entrada de cada de uno de los templos, pero está en marcha un ambicioso (y controvertido) proyecto para rehabilitarla en toda su extensión. El problema es que hay que deshacerse antes de muchas viviendas habitadas.

Avenida de las esfinges
El complejo de Karnak, en realidad un conjunto de templos acumulados en el mismo recinto, es de tales dimensiones que basta señalar que los sacerdotes que lo atendían tenían 81.000 personas trabajando a su servicio y poseían 421.000 cabezas de ganado, 65 ciudades, 83 barcos y 276.000 hectáreas de cultivos. Todo ha quedado escrito en la piedra.

El elegante templo de Luxor, al otro extremo de la proyectada Avenida de las Esfinges, es de dimensiones mucho más reducidas, está mejor conservado y contiene en su interior lo que fue el ipet (harén) del dios Amón, así como un santuario dedicado a Alejandro Magno, que lo visitó durante su estancia en Egipto, y algunas columnas romanas, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que los romanos levantaron un fuerte alrededor del templo. Los musulmanes, por su parte, erigieron una mezquita en todo lo alto, que aún está en uso. Son miles de años de historia que llevan inevitablemente al asombro y la reflexión.

Las tumbas de los faraones


Al otro lado del Nilo, en la orilla occidental, se halla el Valle de los Reyes, otra visita obligada, ya que allí se encuentran las tumbas de los faraones, a las que, durante siglos, solo tuvieron acceso algunos ladrones sin escrúpulos. Se trata de un vallejo descarnado por la erosión en medio del desierto y cerrado por una montaña en forma de pirámide. Los faraones pasaban la mayor parte de su vida diseñando su tránsito al más allá. Acostumbraban a ser momificados y enterrados con todas sus riquezas, así que su obsesión era ocultar el lugar donde reposarían sus restos. Hoy ya se han encontrado 63 tumbas, la mayoría desvalijadas. Otras, como la de Tutankamon, exhíben su inmenso tesoro en el Museo Egipcio de El Cairo. La momia terminó en el British Museum.

Los Colosos de Memmón son dos estatuas colosales de 18 metros de altura

Muy cerca se halla el Valle de las Reinas y otra zona dedicada a las tumbas de los nobles, ambos de menor importancia. Junto a estos lugares, destacan en la orilla occidental los Colosos de Memmón, dos estatuas colosales de 18 metros de altura que se erigen en medio de un erial. Se supone que marcaban la entrada de un templo gigantesco, aún sin excavar. Entre los templos de esta orilla, destacan el de Seti I, sereno y majestuoso, el famoso Ramesseum, templo conmemorativo de Ramsés III y el conocido como Medinat Habu, también construido por ese mismo faraón.

Naturalmente, quienes amen la historia egipcia pueden pasarse semanas recorriendo ruinas, templos, panteones y restos de ciudades donde vivían los nobles, los sacerdotes, los artesanos, los vigilantes... Luxor, sin embargo, más allá de lo que lo que el ojo pueda ver, es una experiencia emocional que deja el ánimo herido, conturbado, empequeñecido ante tanto enigma y tanta grandeza y magnificencia.


jueves, 10 de julio de 2014

Excavar es devolver el sentido de eternidad

La arqueóloga sevillana lleva seis años trabajando en Luxor, en el templo de Tutmosis III, uno de los faraones más longevos y ambiciosos


Myriam Seco:



La arqueóloga sevillana Myriam Seco lleva seis años excavando en Luxor, en Egipto, el templo de uno de los faraones más longevos y ambiciosos, Tutmosis III. Su tumba, en el cercano Valle de los Reyes, es una de las más bellas: decorada en azul, se adentra decenas de metros en la roca del desierto. Seco imparte a partir de este lunes en Sant Feliu de Guíxols un curso sobre sus campañas arqueológicas al frente del Thutmosis III Tempel Project, que no se han detenido siquiera en los años de revolución. Responde, vía e-mail, desde Egipto.

¿Qué áreas cubre exactamente el Thutmosis III Tempel Project? 

Estamos excavando el templo de Millones de Años del faraón Tutmosis III en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. Se halla muy cerca de la famosa montaña de El Qurna, lugar de gran simbología religiosa para los tebanos, y a pocos kilómetros del Valle de los Reyes. El templo está en el límite entre la tierra cultivable y el desierto, en la misma línea que otros templos del Imperio Nuevo como los de Seti I, Ramsés II, Amenofis II, Merneptah, Amenofis III y Ramsés III. En épocas de crecida se llegaba a aquellos recintos sagrados en barca.

¿Qué importancia tiene el yacimiento? 

Es el templo funerario de uno de los faraones más importantes de la milenaria historia de Egipto. La extensión del conjunto que estamos excavando es de aproximadamente 19.000 m2.

¿Trabajáis "en busca de" algo concreto?

 En líneas generales sí. Trabajamos para sacar toda la información posible sobre templo de este faraón, conocido como el Napoleón egipcio por sus victorias, pero siempre hay sorpresas. Por ejemplo, cuando comenzamos a trabajar en el 2008 no sabíamos que durante la primera semana nos encontraríamos con un almacén escondido que estaba lleno de piezas excavadas por los arqueólogos anteriores. Habían sido depositadas en aquel lugar y el paso del tiempo las había cubierto de arena. Era algo que no esperábamos y que multiplicó las expectativas del proyecto. En el año 2009 comenzamos a descubrir tumbas de una necrópolis situada debajo del templo. Es decir, de repente nos encontramos con la posibilidad de excavar un cementerio mucho más antiguo que el propio templo, con tumbas pertenecientes al Imperio Medio y al Segundo Período Intermedio. Esto enriqueció enormemente el proyecto, pues es como tener dos yacimientos que ocupan un mismo espacio. Tras seis campañas, contamos con materiales que cubren un período cronológico de más de un millar de años y esta gran cantidad de materiales multiplica las líneas de investigación.

 ¿Y en la última? 

Lo bonito de la arqueología en Egipto es que las sorpresas nunca terminan. En la de 2013 encontramos un complejo religioso de la época de Ramsés II dentro del templo de Tutmosis III. Descubrimos dos dinteles con inscripciones jeroglíficas y la representación en relieve de un sacerdote llamado Khonsu, el cual era el “primer sacerdote de Menkheperra (Tutmosis III)”, en postura de adoración a los cartuchos de Tutmosis III. Esta información es enormemente interesante, no sólo por la belleza en sí de las piezas descubiertas, sino también por la información histórica que de ellas se extrae.

¿Qué significa?

 El sacerdote Khonsu es un personaje conocido y tiene su tumba en el valle de los nobles, cerca del templo que estamos excavando. Pero no se sabía que realizaba actividades religiosas dentro del templo de Tutmosis III. Es excitante descubrir materiales con tantísima información. Además, hemos encontrado fragmentos de estatuas preciosas, algunas de las cuales con informaciones suplementarias que nos son muy útiles. Y las tumbas también nos dan sorpresas.

 ¿Por ejemplo?

 En el año 2012 encontramos dos estelas muy interesantes que nos han proporcionado nombres y vínculos familiares de los personajes que se enterraron en dos tumbas. Por su parte en el 2013, es decir la campaña pasada, excavamos la tumba número XI y, aunque había sido saqueada y reocupada en la antigüedad, nos ha proporcionado gran cantidad de restos humanos y materiales, algunos de especial calidad y significado simbólico.

 ¿Qué os falta por hallar? 

Por ejemplo, una tumba intacta, una gran estela con información histórica, un papiro interesante... De todas maneras, yo ya soy feliz cuando estoy trabajando en el yacimiento, tanto a las 12 de un día de octubre a 40 grados o a las 7 de una mañana de diciembre a 7 u 8 grados.

¿Cuál es la situación, hoy, de vuestro proyecto, dadas las circunstancias políticas locales? 

La situación es mucho más tranquila. En Luxor todas la misiones arqueológicas han seguido trabajando, incluso durante los años de la revolución. Y ahora que la situación se ha estabilizado todas las misiones están trabajando de forma normal. Excaváis gracias a la ayuda privada... Nuestra financiación es enteramente privada, de Fundación Botín, Santander Universidades y Cemex. Esta triple financiación nos permite hacer campañas de tres meses al año. Es decir, un período bastante largo, pero, a su vez, necesario debido a la gran envergadura del proyecto. Pocas misiones trabajan tanto tiempo seguido en Egipto.

¿Parte del trabajo es la consolidación de cara al turismo? ¿Para un arqueólogo es igual de estimulante extraer que reconstruir? 

Es diferente. Es cierto que parte del trabajo es la consolidación y restauración de lo que se excava, pero no se efectúa especialmente de cara al turismo. Para nosotros el compromiso es con los vestigios arqueológicos y su significado. Cuando se excava o se extrae hay que restaurar y proteger esas estructuras y esos materiales, de lo contrario quedarían deteriorados en poco tiempo. Excavar sin restaurar equivale a destruir. Por esta razón todas las misiones arqueológicas tienen la obligación de contar en sus equipos con restauradores. Obviamente, el objetivo final es que los turistas y visitantes disfruten y comprendan lo que fue un complejo arquitectónico de grandes dimensiones, construido a mayor gloria de un rey que conquistó un imperio. Para el arqueólogo es muy estimulante excavar y encontrar materiales que permitan recomponer un lugar y una fase de la historia. Excavar es devolver el sentido de eternidad que sus constructores pretendían darles. ¡Es muy muy gratificante!

¿Excavaréis este año? 

Sí, comenzaremos en octubre y nos quedaremos hasta enero de 2015. Los objetivos de la campaña ya están trazados y las expectativas son altas.

¿Hasta que punto la evolución tecnológica en vuestra materia os va a permitir ir más allá de lo que lo hicieron otros arqueólogos en el mismo lugar? 

La arqueología ha avanzado muchísimo y es clave la utilización de las nuevas tecnologías para obtener resultados. A través de un convenio con la UPC hicimos una fotogrametría del pilono de entrada al templo. Ello permite obtener una documentación muy interesante y detallada que supera los dibujos o fotografías que un arqueólogo o fotógrafo pueda hacer. También, a través de un convenio con la Universidad de Granada, tenemos un equipo de georadar trabajando en el templo y esto nos ayuda a inspeccionar zonas que no podemos excavar, como por ejemplo la zona que se encuentra bajo la carretera. El primer patio del templo se encuentra atravesado por la carretera que lleva al Valle de los Reyes. Esta parte nunca ha sido excavada y es necesario saber qué había allí. También estamos elaborando un modelo 3D del yacimiento que será muy espectacular y ya no digamos las posibilidades que se abren con la elaboración de bases de datos.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/20140707/54411648810/myriam-seco-excavar-sentido-de-eternidad.html#ixzz372xEj6X1

martes, 20 de mayo de 2014

Ruta por el Alto Egipto

Conoce otra cara de Egipto a través de su ruta por el Alto Egipto y conoce lugares tan emblemáticos como el Complejo Monumental de Karnak.


Una forma óptima de viajar por el Alto Egipto es realizar un crucero por el Nilo, pero cualquier camino que se elija para conocer este delicioso entorno resultará fascinante.

Abydos


Paseando por Abydos se descubren estelas funerarias, cementerios, templos, monumentos conmemorativos, etc. Sin embargo, lo más destacado de Abydos es el Templo de Seti I (1306-1290), quien construyó para Osiris un enorme santuario formado por siete templos.

Dendera


Fue la capital del nomo VI del Alto Egipto, y tuvo gran importancia por la existencia de una espectacular necrópolis. En ella destaca el Templo de Hator, que cuenta con una sala hipóstila de 24 columnas y alberga doce criptas decoradas en las que se guardaban los objetos de culto. También existían algunas capillas funerarias de Osiris, en torno a las que se celebraba la representación de su resurrección.

Templo de Luxor


Más que un templo, Luxor era un palacio donde se adoraba al faraón como si de un dios en vida se tratase. El templo tiene como peculiaridad su forma; es alargado, 230 metros, y estrecho. Al acercarse, una enorme estatua aparece tumbada en el suelo. Está medio deteriorada pero se aprecia la majestuosidad que debió tener en sus orígenes, con sus 11,65 metros de altura.

Complejo Monumental de Karnak


Probablemente estemos ante uno de los santuarios más grandes de la historia, un inmenso complejo monumental construido con ladrillos crudos, de ocho metros de grosor. Su tamaño es impresionante, 1,5 kilómetros de largo por 800 metros de ancho. Más de 1.500 años tardó en construirse este santuario, dedicado a los principales dioses egipcios y a los faraones, durante el tiempo en que Tebas era una de las ciudades más desarrolladas de África. El gran santuario estaba formado por el Templo de Amón más otros veinte templos y santuarios más pequeños, unos dedicados a las divinidades y otros a los faraones.

Valle de los Reyes


El Valle de los Reyes es un gigantesco parque arqueológico donde se han encontrado hasta el momento 62 tumbas, hondos orificios excavados en el monte. Todas ellas pertenecen a los faraones de las dinastías XVIII, XVIII y XX, los gobernantes del Imperio Nuevo que se extendió entre el 1550 y el 1076 a.C.

Valle de las Reinas


Las reinas y los príncipes que no llegaron a faraones tienen su propio cementerio, el Valle de las Reinas.

Fuente: http://blogviajescarrefour.com/rutas-por-el-mundo/ruta-por-el-alto-egipto