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lunes, 14 de noviembre de 2016

Nuevo descubrimiento español en Lúxor

Egiptólogos españoles descubren un cartonaje de momia ricamente decorado en Lúxor

Estaba debajo del templo de Tutmosis III y la calidad de sus elementos hace pensar en la momia de un sirviente de Palacio en la Dinastía XVIII

 
El rostro de Amon Renef, cuya momia protege como una bella cáscara
 de huevo, este cartonaje- Tutmose III Project
Del sarcófago apenas quedaba nada, comido por las termitas. Y sin embargo en el estrecho nicho descansaba, perfectamente conservado pero frágil como una cáscara de huevo, un cartonaje ilustrado con bellas imágenes: símbolos solares, la cobra y las diosas protectoras Isis y Neftis.
 
El equipo de la egiptóloga española Myriam Seco halló esta semana la tumba, datada hacia el Tercer Periodo Intermedio y con su particular huevo de pascua, en el muro perimetral del templo funerario de Tutmosis III en Lúxor, donde excavan desde hace ya nueve años.
«Se llevarán a cabo mayores investigaciones para establecer la cronología de la tumba», ha anunciado hoy Mahmoud Afifi, director del Departamento del Antiguo Egipto en el Ministerio de Antigüedades. Las primeras valoraciones de Seco sitúan la pieza y el enterramiento a comienzos del Tercer Período Intermedio, en torno a los siglos XI o X a.C., lo que correspondería a la 21 o 22 Dinastía faraónica. La tumba sería por tanto muy posterior a la construcción del Templo de Tutmosis III.
 Según explicó la directora de la excavación, su equipo encontró la tumba mientras limpiaban de arena y piedras el trazado del muro exterior del templo funerario del faraón, de la XVIII Dinastía. Se trataba de una fosa no muy profunda con una cámara adyacente. El deteriorado estado del sarcófago ha impedido que fuera recuperado, mas el cartonaje, una suerte de «funda» que envolvía a la momia y se popularizó a partir del Primer Periodo Intermedio, «se encuentra en buen estado de conservación».

Fuente: http://www.abc.es/cultura/arte/abci-egiptologos-espanoles-descubren-cartonaje-momia-ricamente-decorado-luxor-201611131701_noticia.html

martes, 19 de abril de 2016

Reconstrucción del "Libro de los Muertos"

José Manuel Galán junto al capataz de los obreros en las excavaciones

Arqueólogos españoles tratan de reconstruir el 'Libro de los muertos' en Egipto.

Este libro se considera el texto funerario en el que los egipcios guardaron los rituales, plegarias, himnos y cánticos que garantizaban que el alma del difunto superara el juicio de Osiris, cruzara el inframundo y desembarcara en el Aaru, una suerte de cielo faraónico.



Es media mañana y el calor comienza a apretar sobre Luxor, con su bodega cargada de maravillas de la antigua Tebas. Sobre la falda sur de la pedregosa colina de Dra Abu el Naga, un puñado de obreros y egiptólogos apura los últimos días de campaña. Desde hace catorce años el proyecto español Djehuty horada sus inagotables recovecos: desde la explanada exterior hasta el último palmo de una geografía aún incierta que -en palabras de su director, José Manuel Galán- resulta un "auténtico laberinto".
"Un laberinto que se acrecienta porque en época grecorromana, en el siglo II a.C., se rompen los tabiques de separación entre las grandes tumbas de Djehuty y Hery; se conectan entre sí y se convierte el interior de la montaña en unas catacumbas donde enterrar momias de ibis y halcones", 

relata Galán a pie de obra. Su equipo, formado por una veintena de especialistas y unos 140 obreros, merodea por una necrópolis inmensa en la que se amontonan enterramientos y épocas.

"Desde el comienzo planteamos nuestro trabajo como la excavación de una necrópolis. A los egipcios que nos visitan les sorprende pero, en realidad, no hay nada sorprendente. Estamos ante una necrópolis con tumbas de distinta importancia y apariencia que abarca desde el 2000 a.C., durante la dinastía XI, hasta época grecorromana".

Resguardado del sol y el polvo, la epigrafista Lucía Díaz Iglesias ha instalado su estudio en la tumba de Hery, un alto funcionario "supervisor del granero de la mujer del rey y la madre del rey Ahhotep" que vivió a principios de la dinastía XVIII (1550-1295 a.C). 
Sobre la mesa yacen esparcidas las piezas del puzzle que trata de desentrañar. "Son fragmentos que cayeron del techo de la cámara funeraria de Djehuty y que recuperamos durante la excavación", explica el jefe de la misión. 

Los restos del naufragio son el "Libro de los Muertos" que Djehuty -"supervisor de tesoros" y personaje clave de la corte de la reina Hatshepsut- mandó garabatear en la que debía ser su sepultura. En el texto funerario -traducido por los académicos como el "Libro de la salida al día"- los egipcios guardaron los rituales, plegarias, himnos y cánticos que garantizaban que el alma del difunto superara el juicio de Osiris, cruzara el inframundo y desembarcara en el Aaru, una suerte de cielo faraónico. "Djehuty era un intelectual que no quiso conformarse con las escenas típicas de las tumbas tebanas en ese momento", precisa Galán.

"Puedes ver las pinceladas y casi oler al escriba. Es en los pequeños detalles donde se halla la enjundia", murmura Galán. Y Díaz-Iglesias confirma la máxima: 
"Nos interesan las circunstancias técnicas del trabajo de los escribas y sus habilidades porque fijándote en pequeños detalles puedes determinar cual era su formación; si comprendían los textos que copiaban; los errores que cometían y cuantas veces tenían que mojar el pincel para trazar los signos. Estamos llegando incluso a identificar distintas manos de escribas". 

Un inventario -armado a partir de borrones o manchas de tinta- que descubre a los amanuenses del antiguo Egipto. "Su formación les delata porque cuando escriben con rapidez se les escapan signos en Hierático [escritura, simplificando los jeroglíficos, con la que los escribas ganaban tiempo]. Al menos dos personas diferentes dibujaron el techo por la ortografía de las palabras, la forma de trazar los signos y su morfología", apunta la académica.

Extramuros, a los pies del yacimiento, una menguada cuadrilla desentierra el descubrimiento más perezoso de la temporada: un modesto ataúd de madera.

"Está desvencijado y sin momia dentro. Conserva un poco de inscripción. Lo más significativo es la momia de carnero que se ha encontrado a su lado y que es muy inusual", replica Galán, satisfecho con la campaña que llega a su fin.

"Ha sido muy rica en inscripciones. Hemos excavado tres pozos y hemos encontrado inscripciones de la dinastía XVII, de personajes importantes y miembros de la familia real, así como linos escritos y fragmentos de papiro del Libro de los Muertos", reseña el director de un ya veterano proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) patrocinado por Unión Fenosa Gas.

Y, a pesar de los hallazgos y los fosos que aguardan ya la próxima campaña, Galán reconoce que un año más se le ha vuelto a escabullir el sueño de localizar la sepultura del príncipe Ahmose-Sapair.

"Por razones que todavía se nos escapan se convirtió en un santo de la necrópolis y durante un tiempo se le rindió veneración. Murió muy joven y no llegó a reinar pero en época ramésida se le incluyó dentro de la lista de los monarcas. Sabemos que su tumba se encuentra en Abu el Naga y creemos que concretamente está en nuestra área. Tenemos pruebas circunstanciales que lo indican pero honestamente eso no es suficiente y el historiador tiene que saber reprimirse", confiesa el egiptólogo.

"Tiene que estar ahí pero he dejado de buscarlo. Lo importante es entender la zona, ver como evoluciona su urbanismo y conocer a los personajes que nos encontramos.
La arqueología se parece a la vida. Haces tus planes y elaboras tus hipótesis pero luego el destino juega contigo".



Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2016/03/30/56fa7bf246163f6b4d8b45fc.html

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Reabre la tumba de Tutankamón en Egipto tras un mes de restauración

Tumba de Tutankhamon
La tumba del faraón Tutankamón fue reabierta al público tras un mes en el que fue sometida a labores de restauración, informó hoy la agencia oficial egipcia de noticias, MENA.
Según la agencia, la reapertura se produjo ayer, tras el anuncio del ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, que añadió que la entrada a la tumba será gratuita durante el próximo 4 de noviembre, con motivo de la celebración del día nacional de Luxor (sur), donde se encuentra el sepulcro.
Las obras de restauración y mantenimiento incluyeron un cambio del suelo, por lo que la momia de Tutankamón fue trasladada a una de las cámaras laterales de la tumba.
La fecha de la fiesta nacional de Luxor fue recientemente cambiada del 9 de diciembre al 4 de noviembre para hacerla coincidir con el aniversario del descubrimiento de la tumba por parte del arqueólogo británico Howard Carter, que vislumbró el sepulcro ese mismo día del año 1922.
El sepulcro está ubicado en el valle de los Reyes, en la ribera oeste del río Nilo, frente a la ciudad monumental de Luxor, a unos 700 kilómetros al sur de El Cairo.

Tutankamón murió joven, tras un breve reinado entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente, pero fue el descubrimiento de sus tesoros intactos lo que hizo que se desatara una fiebre por la egiptología.
El pasado agosto, el experto británico Nicolas Reeves declaró que el sepulcro de la reina Nefertiti podría hallarse en la misma cámara funeraria de Tutankamón.

El 22 de octubre, la Comisión Permanente de Antigüedades de Egipto anunció que aprobaba el uso de radares en la tumba del "faraón niño" con el objetivo de confirmar o no las pesquisas de Reeves.
Está previsto que esos trabajos lleven a una conclusión clara antes de finales de año.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/20151102/54437615145/reabre-la-tumba-de-tutankamon-en-egipto-tras-un-mes-de-restauracion.html

lunes, 26 de enero de 2015

Expedición mexicana en Luxor revela misterio egipcio


La historia faraónica es una sucesión de lealtades y traiciones. La misión mexicana de especialistas que trabaja en la exploración y restauración de la tumba tebana 39 (TT39), en la ciudad de Luxor, Egipto, ha descubierto una serie de mensajes ocultos en las paredes del sepulcro, que narran una antigua historia de lealtad a dos reyes.
La lectura de los pictogramas ha permitido aventurar una teoría: al mismo tiempo que Pui-Em-Ra -segundo sacerdote del dios Amón y a quien pertenece el sepulcro- era leal a Tutmés III, también lo era a la antecesora Hatshepsut, gobernante sobre la que “hay muchos misterios de cómo desapareció, si la mataron, se retiró o qué paso”, dice Gabriela Arrache, directora de la Sociedad Mexicana de Egiptología (SME), quien encabeza el grupo mexicano que trabaja en el país africano.
El trabajo de los mexicanos “ha permitido hacer ciertas aportaciones a la historia del antiguo Egipto”. Al final de su carrera, dice la especialista, Pui-Em-Ra servía a Tutmés III, “pero él amaba a la reina y deja escondida su lealtad en los muros, lo hemos descubierto a la hora de analizar la epigrafía”.
La descripción de la construcción de capillas en su honor o símbolos como el de la cobra, que era protectora de Hatshepsut, forman parte de las evidencias de la teoría que Arrache dará a conocer en el Congreso Mundial de Egiptología, a realizarse en Florencia, Italia, en agosto próximo.
Las muestras de lealtad a la anterior reina, “la única mujer que gobernó en época de paz”, debieron ser escondidas por Pui-Em-Ra. Arrache explica que “si quedaba mal con el rey le podían quitar el puesto, tenía que ser leal al rey y lo era, nada más que tenía el recuerdo de la reina y en su tumba quiso dejarlo. Seguramente Tutmés III no fue a revisar la tumba y fue un escriba normal que no supo lo que estaba viendo”, señala.
La misión mexicana en Egipto, compuesta por expertos de la SME, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad del Valle de México (UVM), recibió la concesión para trabajar en la TT39 en 2003; desde 2005, un grupo de expertos ha viajado a la ciudad de Luxor para restaurar el antiguo edificio. La última temporada de trabajo, que hoy será relatada en una conferencia de prensa, inició el 25 de octubre de 2014 y terminó el 10 de diciembre pasado.
La labor, realizada por 14 especialistas, incluyó fundamentalmente trabajos de arquitectura, restauración y epigrafía. Esta última tarea ha comenzado a dejar limpios los muros y a revelar las historias que hay bajo ellos, “el salvamento epigráfico no se puede hacer hasta tener limpias las paredes, es un cambio violentísimo de una pared que se ve absolutamente negra y se empieza a trabajar y aparecen los colores”, señala Arrache.
Los mensajes ocultos, afirma, se encuentran en el pasillo de la tumba de 17 metros de frente por casi 30 metros de profundidad. En un costado, está descrita la historia del noble a quien pertenece la tumba, en este caso Pui-Em-Ra; de frente, los hechos que describen los servicios que realizó para sus amos.
A diferencia de los sepulcros construidos para los gobernantes, en los que todo lo que se describe está ligado a la religión, en las de los nobles “hay historia, ellos contaban con qué rey estaban, contra quién pelearon, podían exagerar pero no mentir, porque esas inscripciones eran para los dioses”, dice.

Abrir en cuatro años

Durante la temporada de trabajo en 2014, dice Gabriela Arrache, los trabajos de consolidación de muros no pudieron concluirse debido a que la cantera de la ciudad de Luxor se mantiene cerrada tras los conflictos que vivió Egipto, “había que traer la piedra de otro lado y no llegó a tiempo”. A pesar de ello, la egiptóloga estima que la temporada del año que terminó fue muy alentadora y exitosa.
La parte medular fue el trabajo arquitectónico, “había paredes que había que consolidar que estaban con problemas de caerse”.
En la cámara norte, donde la creencia egipcia establecía que las almas de los nobles salían para recibir el culto, hubo una puerta falsa que fue retirada en 1897 y que hoy es una de las joyas del Museo de El Cairo. “Cuando fue retirada, al desprenderla tiró la pared que era de sillares, a la hora de la excavación encontramos muchísimas piezas que pertenecen a esa pared, pero había que reconstruirla”.
Los especialistas obtuvieron permiso para realizar una réplica de la puerta falsa, que se fabrica en México y que se espera sea colocada este año; la instación requería además la reposición del muro que fue destruido.
“Había que armar el muro con los sillares que teníamos y con sillares modernos, dejando muy claro cuál es original y cual es moderno; cuatro arquitectos de la UVM hicieron los planos y lograron establecer en dónde iba cada uno, ya quedó listo todo para que la temporada que entra se arme”, apunta. 
Además, las puertas de las cámaras, “son muy especiales, son una copia de las puertas de los palacios pero, debido a los pozos de saqueo, las tenemos en pedazos y hubo que planear cómo vamos a armar todo ese rompecabezas; ya quedó listo”.
También “en el santuario, en la parte central, había todo un material de adobe en muy mal estado; viendo cómo estaba eso se descubrió que atrás había una galería. Para la próxima temporada vamos a tener que quitar esa pared y ver cómo está”. Para concluir esos trabajos regresarán a Luxor unos 15 especialistas, en octubre de 2015.
Arrache dice que la TT39, construida hace 3 mil 500 años, “se tiene que abrir al público, oialá y en cuatro años podamos abrirla y será la primera vez que se abra algo en Egipto hecho al cien por ciento por mexicanos”, señaló satisfecha.
Dos momias falsas
Los Museos Vaticanos albergaban entre su vasto patrimonio cultural dos momias que, pese a parecer de la época faraónica, fueron fabricadas en algún momento del siglo XIX, cuando el Antiguo Egipto suscitaba un enorme interés.
Estas dos momias miden aproximadamente 60 centímetros de longitud, han sido investigadas durante el último año y una de ellas ya ha sido restaurada, publicó ayer el diario Il Corriere della Sera.
“Los resultados de los análisis han revelado que están fabricadas con el mismo método y que presentan las mismas particularidades”, comenta Alessia Amenta, directora de la sección Antiguo Egipto y Oriente Próximo del museo.
Ella ha sido la encargada de dirigir las investigaciones y ha contado con la ayuda del profesor Ulderico Santamaria y su asistente Fabio Morresi.
El único elemento de época faraónica hallado en las momias son las propias vendas, que datan del año 2000 a.C y que, sin embargo, están recubiertas por una resina que sólo se encuentra en Europa.
“Las vendas son de la época faraónica, pero cubiertas por una resina que no se encuentra en Egipto”, explicó Amenta.
Asimismo, dijo que el rostro infantil representado sobre las vendas fue dibujado en una lámina de estaño y cubierto por una resina para dotarle de un aspecto de dorado antiguo, “una técnica típica del siglo XIX inglés”.
En relación con su contenido, una tomografía (Tac) realizada en el Hospital G.Martino de Messina (sur de Italia) sobre una de las momias ha revelado que en su interior sólo hay “una tibia humana, pero de un adulto de la época medieval”.
“Un montaje estudiado para engañar a los coleccionistas más incautos”, señaló la profesora.
El periódico informa que Amenta ha localizado otras 40 momias falsas esparcidas por los museos de toda Europa.
Aún se desconoce la procedencia de las del Vaticano, pero los organizadores del museo ya están preparando una instalación para darlas a conocer al público.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El enigma y la grandeza de Luxor



Más allá de lo que el ojo capta, la magnificencia de Luxor deja una impronta indeleble en el viajero, que vuelve con el ánimo turbado del que se ha asomado al misterio.

Luxor (Al Qusur, La Fortaleza) es un nombre árabe, y por tanto moderno, que ha eclipsado a la magnífica Tebas, capital durante milenios del asombroso imperio faraónico. No hubo ciudad más grandiosa, como describe Homero, con sus cien puertas, sus imponentes templos y sus casas llenas de riquezas. Los primeros cristianos borraron las inscripciones paganas de las paredes de muchos templos y, en su lugar, garabatearon cruces, que los árabes, a su vez, se encargaron de eliminar más tarde, pues, para ellos, no podía haber signos, imágenes ni nombres que eclipsaran la grandeza de Allah.

Napoleón descubrió  al mundo los tesoros allí enterrados, los misterios y leyendas

Así, la esplendorosa Tebas terminó convertida en un pueblo somnoliento, polvoriento y lleno de ruinas abandonadas, hasta que llegó Napoleón y descubrió al mundo la maravilla de los tesoros allí enterrados, los misterios y las leyendas. Fue el principio de la fiebre egipcia que atrajo a tantos viajeros y aventureros durante el siglo XIX y turistas sin cuento a lo largo del siglo XX y hasta nuestros días. A cambio, se llevó el Obelisco que adorna la Place de la Concorde de París.

Hoy, Luxor es un hervidero de turistas que pululan por su calles urbanizadas y su elegante Corniche a lo largo del río, donde atracan los innumerables barcos que llegan y salen cada día cargados de cruceristas. En cierta manera, parece un Parque Temático, pero sus monumentos no son de cartón piedra, sino joyas milenarias que revelan un pasado esplendoroso. Las autoridades egipcias quieren convertirlo en lo que ya es de por sí: el mayor museo al aire libre del mundo. Para ello, están vaciando barrios que han nacido y crecido alrededor de los monumentos o sobre las tumbas de los nobles. Su intención, no siempre bien aceptada por los afectados, es vaciar de contexto todo el conjunto monumental para que éste luzca en todo su esplendor.

Entre estatuas y esfinges


Para una visita rápida de la antigua Tebas hay que distinguir tres partes: la orilla oriental, la occidental y el Valle de los Reyes. La oriental es la más elegante y urbanizada, donde se hallan el Templo de Karnak y el de Luxor. Antiguamente, ambos estaban unidos por una gran avenida, jalonada de estatuas y esfinges. Era una vía majestuosa de tres kilómetros que los egipcios transitaban con orgullo y se utilizaba para las grandes fiestas religiosas. En la actualidad, sólo quedan en pie unos 300 metros a la entrada de cada de uno de los templos, pero está en marcha un ambicioso (y controvertido) proyecto para rehabilitarla en toda su extensión. El problema es que hay que deshacerse antes de muchas viviendas habitadas.

Avenida de las esfinges
El complejo de Karnak, en realidad un conjunto de templos acumulados en el mismo recinto, es de tales dimensiones que basta señalar que los sacerdotes que lo atendían tenían 81.000 personas trabajando a su servicio y poseían 421.000 cabezas de ganado, 65 ciudades, 83 barcos y 276.000 hectáreas de cultivos. Todo ha quedado escrito en la piedra.

El elegante templo de Luxor, al otro extremo de la proyectada Avenida de las Esfinges, es de dimensiones mucho más reducidas, está mejor conservado y contiene en su interior lo que fue el ipet (harén) del dios Amón, así como un santuario dedicado a Alejandro Magno, que lo visitó durante su estancia en Egipto, y algunas columnas romanas, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que los romanos levantaron un fuerte alrededor del templo. Los musulmanes, por su parte, erigieron una mezquita en todo lo alto, que aún está en uso. Son miles de años de historia que llevan inevitablemente al asombro y la reflexión.

Las tumbas de los faraones


Al otro lado del Nilo, en la orilla occidental, se halla el Valle de los Reyes, otra visita obligada, ya que allí se encuentran las tumbas de los faraones, a las que, durante siglos, solo tuvieron acceso algunos ladrones sin escrúpulos. Se trata de un vallejo descarnado por la erosión en medio del desierto y cerrado por una montaña en forma de pirámide. Los faraones pasaban la mayor parte de su vida diseñando su tránsito al más allá. Acostumbraban a ser momificados y enterrados con todas sus riquezas, así que su obsesión era ocultar el lugar donde reposarían sus restos. Hoy ya se han encontrado 63 tumbas, la mayoría desvalijadas. Otras, como la de Tutankamon, exhíben su inmenso tesoro en el Museo Egipcio de El Cairo. La momia terminó en el British Museum.

Los Colosos de Memmón son dos estatuas colosales de 18 metros de altura

Muy cerca se halla el Valle de las Reinas y otra zona dedicada a las tumbas de los nobles, ambos de menor importancia. Junto a estos lugares, destacan en la orilla occidental los Colosos de Memmón, dos estatuas colosales de 18 metros de altura que se erigen en medio de un erial. Se supone que marcaban la entrada de un templo gigantesco, aún sin excavar. Entre los templos de esta orilla, destacan el de Seti I, sereno y majestuoso, el famoso Ramesseum, templo conmemorativo de Ramsés III y el conocido como Medinat Habu, también construido por ese mismo faraón.

Naturalmente, quienes amen la historia egipcia pueden pasarse semanas recorriendo ruinas, templos, panteones y restos de ciudades donde vivían los nobles, los sacerdotes, los artesanos, los vigilantes... Luxor, sin embargo, más allá de lo que lo que el ojo pueda ver, es una experiencia emocional que deja el ánimo herido, conturbado, empequeñecido ante tanto enigma y tanta grandeza y magnificencia.


martes, 28 de octubre de 2014

Egipto recupera una pieza faraónica gracias a un testamento

Saqqara, localidad de donde es la pieza que se devuelve

Un ciudadano alemán ha devuelto una estatuilla auténtica cumpliendo el deseo manifestado por su madre en su testamento. 

Su progenitora había comprado la pieza en 1959 a un vendedor en Luxor. En julio, un matrimonio, también de nacionalidad alemana, devolvió a Egipto una estela faraónica de la dinastía XVIII, que fue robada el siglo pasado.


Un ciudadano alemán ha devuelto una estatuilla faraónica a Egipto, cumpliendo el deseo manifestado por su madre en su testamento, informó este miércoles el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati. El hombre heredó la pieza de su progenitora, que la había comprado en 1959 a un vendedor de la ciudad monumental de Luxor, a unos 700 kilómetros al sur de El Cairo, según explicó Al Damati en un comunicado. 
El director del Departamento de Antigüedades Recuperadas, Ali Ahmed, destacó que se trata de una estatuilla auténtica de doce centímetros de largo, que conserva restos de su pintura verde-azulada. El hombre heredó la pieza de su progenitora, que la había comprado en 1959 a un vendedor en Luxor En julio pasado, un matrimonio, también de nacionalidad alemana, devolvió a Egipto una estela faraónica de la dinastía XVIII (1569-1315 a.C.) que fue robada el siglo pasado del país y sacada de contrabando a Alemania. 
El Ministerio de Antigüedades, por otro lado, informó en otra nota de que las autoridades abortaron en el Aeropuerto Internacional de El Cairo el intento de un pasajero de sacar de contrabando una colección de 38 monedas antiguas en un vuelo con destino a la ciudad saudí Taif. El jefe del departamento de inspectores de antigüedades en los aeropuertos, Ahmed al Raui, dijo que dos de las monedas son saudíes y el resto egipcias, que datan de la dinastía de Mohamed Ali Pasha. El último monarca de esa dinastía, la 

Fuente.http://www.20minutos.es/noticia/2274125/0/egipto-recupera/pieza-faraonica/testamento/

jueves, 10 de julio de 2014

Excavar es devolver el sentido de eternidad

La arqueóloga sevillana lleva seis años trabajando en Luxor, en el templo de Tutmosis III, uno de los faraones más longevos y ambiciosos


Myriam Seco:



La arqueóloga sevillana Myriam Seco lleva seis años excavando en Luxor, en Egipto, el templo de uno de los faraones más longevos y ambiciosos, Tutmosis III. Su tumba, en el cercano Valle de los Reyes, es una de las más bellas: decorada en azul, se adentra decenas de metros en la roca del desierto. Seco imparte a partir de este lunes en Sant Feliu de Guíxols un curso sobre sus campañas arqueológicas al frente del Thutmosis III Tempel Project, que no se han detenido siquiera en los años de revolución. Responde, vía e-mail, desde Egipto.

¿Qué áreas cubre exactamente el Thutmosis III Tempel Project? 

Estamos excavando el templo de Millones de Años del faraón Tutmosis III en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. Se halla muy cerca de la famosa montaña de El Qurna, lugar de gran simbología religiosa para los tebanos, y a pocos kilómetros del Valle de los Reyes. El templo está en el límite entre la tierra cultivable y el desierto, en la misma línea que otros templos del Imperio Nuevo como los de Seti I, Ramsés II, Amenofis II, Merneptah, Amenofis III y Ramsés III. En épocas de crecida se llegaba a aquellos recintos sagrados en barca.

¿Qué importancia tiene el yacimiento? 

Es el templo funerario de uno de los faraones más importantes de la milenaria historia de Egipto. La extensión del conjunto que estamos excavando es de aproximadamente 19.000 m2.

¿Trabajáis "en busca de" algo concreto?

 En líneas generales sí. Trabajamos para sacar toda la información posible sobre templo de este faraón, conocido como el Napoleón egipcio por sus victorias, pero siempre hay sorpresas. Por ejemplo, cuando comenzamos a trabajar en el 2008 no sabíamos que durante la primera semana nos encontraríamos con un almacén escondido que estaba lleno de piezas excavadas por los arqueólogos anteriores. Habían sido depositadas en aquel lugar y el paso del tiempo las había cubierto de arena. Era algo que no esperábamos y que multiplicó las expectativas del proyecto. En el año 2009 comenzamos a descubrir tumbas de una necrópolis situada debajo del templo. Es decir, de repente nos encontramos con la posibilidad de excavar un cementerio mucho más antiguo que el propio templo, con tumbas pertenecientes al Imperio Medio y al Segundo Período Intermedio. Esto enriqueció enormemente el proyecto, pues es como tener dos yacimientos que ocupan un mismo espacio. Tras seis campañas, contamos con materiales que cubren un período cronológico de más de un millar de años y esta gran cantidad de materiales multiplica las líneas de investigación.

 ¿Y en la última? 

Lo bonito de la arqueología en Egipto es que las sorpresas nunca terminan. En la de 2013 encontramos un complejo religioso de la época de Ramsés II dentro del templo de Tutmosis III. Descubrimos dos dinteles con inscripciones jeroglíficas y la representación en relieve de un sacerdote llamado Khonsu, el cual era el “primer sacerdote de Menkheperra (Tutmosis III)”, en postura de adoración a los cartuchos de Tutmosis III. Esta información es enormemente interesante, no sólo por la belleza en sí de las piezas descubiertas, sino también por la información histórica que de ellas se extrae.

¿Qué significa?

 El sacerdote Khonsu es un personaje conocido y tiene su tumba en el valle de los nobles, cerca del templo que estamos excavando. Pero no se sabía que realizaba actividades religiosas dentro del templo de Tutmosis III. Es excitante descubrir materiales con tantísima información. Además, hemos encontrado fragmentos de estatuas preciosas, algunas de las cuales con informaciones suplementarias que nos son muy útiles. Y las tumbas también nos dan sorpresas.

 ¿Por ejemplo?

 En el año 2012 encontramos dos estelas muy interesantes que nos han proporcionado nombres y vínculos familiares de los personajes que se enterraron en dos tumbas. Por su parte en el 2013, es decir la campaña pasada, excavamos la tumba número XI y, aunque había sido saqueada y reocupada en la antigüedad, nos ha proporcionado gran cantidad de restos humanos y materiales, algunos de especial calidad y significado simbólico.

 ¿Qué os falta por hallar? 

Por ejemplo, una tumba intacta, una gran estela con información histórica, un papiro interesante... De todas maneras, yo ya soy feliz cuando estoy trabajando en el yacimiento, tanto a las 12 de un día de octubre a 40 grados o a las 7 de una mañana de diciembre a 7 u 8 grados.

¿Cuál es la situación, hoy, de vuestro proyecto, dadas las circunstancias políticas locales? 

La situación es mucho más tranquila. En Luxor todas la misiones arqueológicas han seguido trabajando, incluso durante los años de la revolución. Y ahora que la situación se ha estabilizado todas las misiones están trabajando de forma normal. Excaváis gracias a la ayuda privada... Nuestra financiación es enteramente privada, de Fundación Botín, Santander Universidades y Cemex. Esta triple financiación nos permite hacer campañas de tres meses al año. Es decir, un período bastante largo, pero, a su vez, necesario debido a la gran envergadura del proyecto. Pocas misiones trabajan tanto tiempo seguido en Egipto.

¿Parte del trabajo es la consolidación de cara al turismo? ¿Para un arqueólogo es igual de estimulante extraer que reconstruir? 

Es diferente. Es cierto que parte del trabajo es la consolidación y restauración de lo que se excava, pero no se efectúa especialmente de cara al turismo. Para nosotros el compromiso es con los vestigios arqueológicos y su significado. Cuando se excava o se extrae hay que restaurar y proteger esas estructuras y esos materiales, de lo contrario quedarían deteriorados en poco tiempo. Excavar sin restaurar equivale a destruir. Por esta razón todas las misiones arqueológicas tienen la obligación de contar en sus equipos con restauradores. Obviamente, el objetivo final es que los turistas y visitantes disfruten y comprendan lo que fue un complejo arquitectónico de grandes dimensiones, construido a mayor gloria de un rey que conquistó un imperio. Para el arqueólogo es muy estimulante excavar y encontrar materiales que permitan recomponer un lugar y una fase de la historia. Excavar es devolver el sentido de eternidad que sus constructores pretendían darles. ¡Es muy muy gratificante!

¿Excavaréis este año? 

Sí, comenzaremos en octubre y nos quedaremos hasta enero de 2015. Los objetivos de la campaña ya están trazados y las expectativas son altas.

¿Hasta que punto la evolución tecnológica en vuestra materia os va a permitir ir más allá de lo que lo hicieron otros arqueólogos en el mismo lugar? 

La arqueología ha avanzado muchísimo y es clave la utilización de las nuevas tecnologías para obtener resultados. A través de un convenio con la UPC hicimos una fotogrametría del pilono de entrada al templo. Ello permite obtener una documentación muy interesante y detallada que supera los dibujos o fotografías que un arqueólogo o fotógrafo pueda hacer. También, a través de un convenio con la Universidad de Granada, tenemos un equipo de georadar trabajando en el templo y esto nos ayuda a inspeccionar zonas que no podemos excavar, como por ejemplo la zona que se encuentra bajo la carretera. El primer patio del templo se encuentra atravesado por la carretera que lleva al Valle de los Reyes. Esta parte nunca ha sido excavada y es necesario saber qué había allí. También estamos elaborando un modelo 3D del yacimiento que será muy espectacular y ya no digamos las posibilidades que se abren con la elaboración de bases de datos.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/20140707/54411648810/myriam-seco-excavar-sentido-de-eternidad.html#ixzz372xEj6X1

Luxor tenía una tumba de hace 4.000 años con un centenar de momias

La sepultura, de la Dinastía XI, ha sido encontrada en la necrópolis de Dra Abu el Naga por el equipo del proyecto Djehuty


A veces ocurre que la arqueología en Egipto es tal y como la imaginamos o la soñamos. El equipo del Proyecto Djehuty que excava en la necrópolis de Dra Abu el Naga (Luxor) bajo dirección del madrileño José Manuel Galán, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha anunciado el hallazgo de una tumba de la Dinastía XI —hace cuatro mil años— realizado en circunstancias dignas de una novela de aventuras. El descubrimiento se produjo al final de la última campaña, la 13ª, cuando tras excavar un pozo funerario en el patio de la sepultura de Djehuty que daba acceso a dos cámaras sepulcrales los investigadores dieron inesperadamente con un agujero en la pared de una de estas que conducía a una gran tumba. Al pasar a este nuevo recinto los egiptólogos se encontraron con el suelo literalmente cubierto de momias, cerca de un centenar de ellas. La tumba, que había sido saqueada, debe pertenecer a un personaje de la realeza o a un alto funcionario de la corte, “un responsable del Estado”, según el ministerio de antigüedades de Egipto. Aunque las momias, al parecer, son de clase media.
“Hay varias decenas de momias, quizá un centenar”, ha explicado a este diario Galán. “Las momias, por la numerosa cerámica que hemos encontrado junto a ellas, las fechamos en la Dinastía XVII, pero la tumba es 500 años más antigua, de la Dinastía XI, como prueban sus características. El recinto fue claramente reutilizado como sepultura colectiva, casi como fosa común, de personas corrientes”.
Galán, hombre cabal poco dado a entusiasmos, explica que el hallazgo fue “muy emocionante” y narra así el episodio: “Entramos a la tumba por un agujero que nos llevó a un pasillo de veinte metros de largo, dos de alto y dos de ancho, que conducía a un pasaje descendente hasta una cámara sepulcral. Todo estaba sembrado de cuerpos revueltos, un amasijo de restos humanos y lino”. Los investigadores no han encontrado aún la puerta de la tumba. “Hemos accedido por el medio del pasillo. La puerta permanece tapiada por escombros, no se la ve aún. Hay otras cámaras que también están llenas de escombros”.
Objetos encontrados por el equipo del Proyecto Djehuty que excava en la necrópolis de Dra Abu el Naga (Luxor). /CSIC
La tumba es de dimensiones muy grandes y está muy bien tallada. No tiene pinturas ni relieves, como es habitual en la Dinastía XI. Galán encuentra paralelos en la que halló Howard Carter en 1909 en el vecino Deir el Bahari —y en la que también encontró muchos cuerpos—, y en las del también cercano El Tarif, pertenecientes a la familia real o a la élite. De la nueva tumba, Galán dice que no tienen aún “ni idea“ de a quien pertenecía. “De momento solo hemos hecho una inspección preliminar, tomado las medidas, realizado foto y una filmación”. De hecho, el descubrimiento fue “en directo”. Se produjo mientras filmaba los trabajos de excavación Javier Trueba, que prepara un documental para TVE que se estrenará en otoño (En busca de Djehuty, entre tumbas, momias y jeroglíficos). “Bajamos al pozo que habíamos excavado, me asomé al agujero, Javier me pasó un foco y entré mientras el me seguía filmando con la cámara, así que captó todo el hallazgo incluidas mis expresiones de asombro, con alguna interjección fuerte, justificable por la intensidad del momento”, explica Galán.
De la significación del descubrimiento, el investigador señala que confirma que “en egiptología no es bueno simplificar; tradicionalmente se considera que Dra Abu el Naga es el lugar de enterramiento de la Dinastía XVII y El Tarif de la XI, pero nuestra excavación demuestra que en realidad los enterramientos se van superponiendo, que el cementerio es usado en todas las épocas”. Galán recuerda que ya antes, hace cinco años, encontraron el enterramiento del arquero Iker, un individuo de tiempos de la Dinastía XI metido en un ataúd de madera.
De las nuevas momias, dice que han aparecido muy revueltas y que aún hay que estudiarlas aunque parece claro que se trata de enterramientos de personas de clase media depositados en una tumba más antigua para aprovecharla, con lo que la sepultura se convierte en un cachette, un escondite de momias. “Todo un regalo para los paleopatólogos, que tienen mucho material humano para estudiar”. El ocupante original de la tumba podría haber sido un miembro de la familia real de la Dinastía XI pero las cerámicas muestran que las momias halladas son de la XVII. No se han encontrado ataúdes ni sarcófagos, ni sus trozos. “Pero hay toda una parte de la tumba aún por desescombrar incluida una sala lateral, así que puede haber nuevos descubrimientos".
Galán recalca que lo más importante del hallazgo es que la nueva tumba “es la punta de un iceberg, nos anuncia lo que nos espera que es sin duda nuevas tumbas de la Dinastía XI, posiblemente todo un cementerio”. El Proyecto Djehuty, al que ha confirmado un año más su patrocinio Unión Fenosa, retomará las excavaciones la próxima temporada.
El egiptólogo explica que la Dinastía XI, 2.000 años antes de Cristo, en la transición del I Período Intermedio al Reino Medio, con Mentuhotep como faraón principal, fue la primera en convertir Tebas en la capital del Alto y Bajo Egipto tras vencer a los gobernantes de Heracleópolis Magna (donde precisamente excava la misión española que dirige Mari Carmen Pérez Die). La posterior Dinastía XVII, que 500 años después, en otro período intermedio, el segundo, devolvió la capital a Tebas dando paso al Imperio Nuevo, buscó su inspiración en la Dinastía XI, tomándola como modelo. Por su parte, los grandes faraones de la Dinastía XVIII, como la reina Hatshepsut, de la que era alto funcionario Djehuty, y Tutmosis III, también miraron hacia la XI.

martes, 20 de mayo de 2014

Ruta por el Alto Egipto

Conoce otra cara de Egipto a través de su ruta por el Alto Egipto y conoce lugares tan emblemáticos como el Complejo Monumental de Karnak.


Una forma óptima de viajar por el Alto Egipto es realizar un crucero por el Nilo, pero cualquier camino que se elija para conocer este delicioso entorno resultará fascinante.

Abydos


Paseando por Abydos se descubren estelas funerarias, cementerios, templos, monumentos conmemorativos, etc. Sin embargo, lo más destacado de Abydos es el Templo de Seti I (1306-1290), quien construyó para Osiris un enorme santuario formado por siete templos.

Dendera


Fue la capital del nomo VI del Alto Egipto, y tuvo gran importancia por la existencia de una espectacular necrópolis. En ella destaca el Templo de Hator, que cuenta con una sala hipóstila de 24 columnas y alberga doce criptas decoradas en las que se guardaban los objetos de culto. También existían algunas capillas funerarias de Osiris, en torno a las que se celebraba la representación de su resurrección.

Templo de Luxor


Más que un templo, Luxor era un palacio donde se adoraba al faraón como si de un dios en vida se tratase. El templo tiene como peculiaridad su forma; es alargado, 230 metros, y estrecho. Al acercarse, una enorme estatua aparece tumbada en el suelo. Está medio deteriorada pero se aprecia la majestuosidad que debió tener en sus orígenes, con sus 11,65 metros de altura.

Complejo Monumental de Karnak


Probablemente estemos ante uno de los santuarios más grandes de la historia, un inmenso complejo monumental construido con ladrillos crudos, de ocho metros de grosor. Su tamaño es impresionante, 1,5 kilómetros de largo por 800 metros de ancho. Más de 1.500 años tardó en construirse este santuario, dedicado a los principales dioses egipcios y a los faraones, durante el tiempo en que Tebas era una de las ciudades más desarrolladas de África. El gran santuario estaba formado por el Templo de Amón más otros veinte templos y santuarios más pequeños, unos dedicados a las divinidades y otros a los faraones.

Valle de los Reyes


El Valle de los Reyes es un gigantesco parque arqueológico donde se han encontrado hasta el momento 62 tumbas, hondos orificios excavados en el monte. Todas ellas pertenecen a los faraones de las dinastías XVIII, XVIII y XX, los gobernantes del Imperio Nuevo que se extendió entre el 1550 y el 1076 a.C.

Valle de las Reinas


Las reinas y los príncipes que no llegaron a faraones tienen su propio cementerio, el Valle de las Reinas.

Fuente: http://blogviajescarrefour.com/rutas-por-el-mundo/ruta-por-el-alto-egipto

lunes, 12 de mayo de 2014

Una cordobesa amplía la historia de Egipto tras hallar una momia


El hallazgo ratifica la importancia de la antigua Tebas como germen de la dinastía de los faraones


Ángeles Jiménez Higueras protagoniza estos días uno de los descubrimiento arqueológicos propios de la saga de aventuras de «Indiana Jones». Esta joven prieguense no puede recordar con exactitud cuándo o por qué empezó a interesarle la arqueología en Egipto. Veía todos los documentales que estaban a su alcance, ha leído los artículos y libros que caían en sus manos sobre arqueología, además de todas las revistas que familiares y amigos le regalaban.

Su vocación le ha llevado hasta el país de los antiguos faraones, donde forma parte del Proyecto Djehuty, un equipo formado por veinte miembros de muy distintas disciplinas -dieciséis españoles y cuatro extranjeros- que están excavando y restaurando las tumbas de Djehuty y de Hery en Dra Abu el-Naga, una de las necrópolis de la orilla oeste de la antigua Tebas, en la región de Luxor. Y lleva casi cinco años con unos resultados de película.

Ángeles, que tiene a su cargo una cuadrilla de 25 trabajadores, descubrió el año pasado un ataúd intacto de un niño de cinco años y este año han encontrado otro ataúd similar e intacto de otro niño de unos 11 años. También se han excavado durante esta campaña tres pozos funerarios de los que dos, fueron saqueados en la antigüedad, sin embargo uno de ellos ha permanecido intacto.

Gran descubrimiento

Pero el gran descubrimiento aún estaba por llegar. El pozo que le fue adjudicado reunía unas características similares a las de otros pozos que habían excavado con anterioridad, pero la tierra que lo rellenaba era diferente, muy compacta y limpia, sin material de revuelto como es lo habitual que aparezca en la colmatación de los pozos, debido a los continuos saqueos que esa zona ha sufrido a lo largo del tiempo. Así que todas las esperanzas e ilusiones estaban fijadas en ese lugar.

Todo hacía suponer que sería el primer pozo intacto de la dinastía XVII que iban a excavar, y a la postre así fue. Ángela cuenta que el pasado día 10 de febrero, una vez retirado todo el relleno del pozo y a unos cuatro metros de profundidad, apareció una cámara sepulcral excavada en la roca.

Tras asomarse por un hueco pudieron observar que dentro de la cámara tallada en la roca de la montaña había un ataud, tallado en« madera y con decoración «tipo rishi» –que significa «alas» en árabe y es el estilo característico de la dinastía XVII- con brillantes colores en su decoración. Fue cuando observaron con detalle que las espigas que cerraban la tapa del ataúd estaban intactas, por lo que en ese momento ya eran conscientes de que nadie había visto el interior desde que el difunto fue depositado. Sin lugar a duda, fue un gran descubrimiento.

Importancia del hallazgo

Por tanto, hoy día se puede afirmar que, el gran hallazgo de esta campaña ha sido ese ataúd intacto que pertenece a un hombre llamado Neb. El hallazgo aporta nuevos datos a la poca conocida dinastía XVII, periodo en que la ciudad de Tebas se convierte en capital del reino y se asientan las bases del imperio y del dominio egipcio sobre Palestina, Siria y Nubia.

Este hallazgo, junto con otros llevados a cabo en esta misma área, confirma que Dra Abu el-Naga, era el lugar donde se hicieron enterrar los miembros de la familia real de la dinastía XVII y sus cortesanos, allá por el año 1600 antes de Cristo.

El ataúd tiene unos dos metros de largo y medio metro de ancho, y se encuentra en buen estado de conservación. Tiene pintado en la tapa un par de alas extendidas sobre el cuerpo del difunto, como si una diosa alada le abrazara por detrás, otorgándole su protección en el más allá. A través de la momia, el equipo de trabajo ha podido saber que se trataba de un hombre de entre 35 y 55 años de edad, pero habrá que analizarlo con más exactitud.

Es importante resaltar que este tipo de ataúd es muy poco frecuente porque -según la arqueóloga- se usó durante un breve periodo de tiempo y son muy pocos los que han sido hallados en su lugar original, pudiendo ser documentados en su contexto arqueológico. Ataúdes de estas características se exponen ahora en museos de renombre como el British Museum en Londres, el Louvre en París o el Metropolitan de Nueva York, pero hay que decir que se hallaron hace unos cien años y desde entonces no se había encontrado ninguno más hasta que se ha descubierto éste ahora con el nombre de Neb.

El último descubrimiento, hace un siglo

Tras depositar el ataud en un lugar seguro para evitar posibles saqueos, «no fui muy consciente de la trascendencia que tenía el hallazgo y el momento que estaba viviendo», añade la arqueóloga.

«He vivido un momento histórico e irrepetible de la historia mundial y lo he disfrutado al cien por cien», sentenció.

Lo que sí es una realidad es que está trabajando muy duramente por conseguir hacer realidad su sueño de formárseme aún más –si cabe- como egiptóloga y poder trabajar en Egipto, demostrando sobradamente que si luchas por ello que quieres, puedes conseguirlo.

Ángeles manda un mensaje a las nuevas generaciones para que «se formen o se dediquen a lo que de verdad les guste. Corren tiempos difíciles para todos pero si trabajas duro y te mueves puedes conseguirlo. No hay mayor recompensa que dedicarte a lo que te apasiona, y la mía -entre otras muchas cosas- ha sido el descubrimiento de Neb».

Y con la pasión con la que vive su trabajo, sin duda alguna que no será la última

Fuente: http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/20140509/sevi-cordobesa-amplia-historia-egipto-201405082036.html

El misterioso Ptahmes ya tiene su tumba



Dicen los arqueólogos que su trabajo comparte muchos ingredientes con el oficio de detective. La historia de Ptahmes, cuya tumba, de unos 3200 años de antigüedad, fue presentada ayer a la prensa en la necrópolis de Saqara, bien podría servir de hilo argumental a una novela policíaca.

Saqueado en el siglo XIX, los pedazos decorados de las paredes de su sepulcro habían aparecido en diversos museos del mundo, en Estados Unidos, en Holanda, Italia, e incluso en el Museo Egipcio de El Cairo, “Conocíamos al personaje, Ptahmes, pero nadie sabía dónde se hallaba la tumba”, señala Ola el Eguezi, directora del la misión que ha vuelto a encontrar la última morada perdida del hombre que describe como un “pez gordo” de su época. “Fue escriba, jefe del ejército, dirigió los graneros y los almacenes reales. Tuvo multitud de cargos importantes a lo largo de su vida”, explica la que fuera decana de la Facultad de Arqueología de la Universidad de El Cairo.

El rastro de Ptahmes se perdió en la arena del desierto. Pero unas fotografías que un equipo arqueológico holandés había tomado en el museo Metropolitano de Nueva York, y que mostraban un muro que podría pertenecer a la entrada de la tumba, ofrecieron nuevas pistas. Las imágenes correspondían con la entrada del sepulcro, y los escombros encontrados a su entrada, cuando comenzaron las excavaciones, terminaron de desvelar el misterio.

Pero en Egipto, donde se calcula que el 70 por ciento de su historia sigue bajo tierra, es imposible cavar sin encontrar rastro de nuevos descubrimientos. Limpiando el perímetro de esta sepultura, la misión liderada por El Eguezi y compuesta por estudiantes y profesores de la universidad de El Cairo, descubrieron un nuevo enterramiento, el de otro noble conocido como Paser, que fue embajador y posiblemente familia de Ptahmes y que podría haber vivido al final de la XX dinastía. El yacimiento cuenta con un estilo “muy especial” del Imperio Nuevo en Saqara, aseguró ayer el ministro de Antigüedades Mohamed Ibrahim, ya que, como la de Ptahmes, se trata de una tumba-templo, un sepulcro con forma de templo, con su pilón, peristilo, sala hipóstila y santuario, pero coronado por fuera con un piramidión, una pequeña pirámide justo encima de la cámara sepulcral.

Aunque los faraones de la época se enterraron en Tebas (Luxor), la capital del reino durante el Imperio Nuevo, muchos nobles y altos funcionarios siguieron construyendo sus últimas moradas en Saqara, que fue la capital del Imperio Antiguo.

Fuente:
http://www.abc.es/cultura/cultural/20140509/abci-egipto-tumba-ptahmes-201405081930.html

martes, 6 de mayo de 2014

Reciclaje faraónico en el valle de Luxor

La sexta campaña de excavaciones en el templo de Tutmosis III desvela que el conjunto fue reutilizado en época de Ramsés II


El tesoro histórico y artístico que es el templo funerario de Tutmosis III en Luxor (Egipto) no para de dar sorpresas. A medida que se excava aparecen nuevos datos. Y así las ruinas del templo de este soberano, que pertenece a la XVIII dinastía y es uno de los faraones más importantes de toda la historia de Egipto, han desvelado que mucho tiempo después, en época de Ramsés II –que gobernó siglo y medio más tarde—seguía teniendo actividad. Lo ha constatado el equipo arqueológico hispano-egipcio que dirige desde 2008 la arqueóloga sevillana Myriam Seco, quien dio a conocer este martes en unas jornadas en Granada los hallazgos de la sexta campaña.

“Ha sido la más fructífera hasta la fecha y ha permitido descubrir piezas de gran interés”, explica. Tras seis años de trabajo, van recuperando vestigios de un templo del cual se tenían hasta ahora pocos datos. La importancia de este hallazgo es constatar la actividad posterior en ese espacio. “Normalmente en los templos funerarios cuando moría el faraón no se utilizaban más. Se destruían o reutilizaban los materiales, pero no tenían larga duración. Aquí hemos constatado que al menos hasta época de Ramsés II estuvo activo”. De hecho, se veneró a Tutmosis III como un dios dentro de su propio templo.

Varias piezas, que irán a distintos museos y han sido encontradas en el transcurso de la última campaña –entre octubre y diciembre de 2013—, permiten al equipo llegar a esta conclusión. La directora del proyecto de excavación y restauración del templo de Millones de Años de Tutmosis III explica que así lo desvela el estudio de dos dinteles, uno de piedra caliza y otro de arenisca que fueron hallados y que muestran una escena repetida: los cartuchos con los nombres de nacimiento y entronización de Tumosis III en el centro y un personaje en posición de adoración a cada lado.

El dintel de caliza conserva incluso parte de la policromía original. La inscripción que acompaña a los dos personajes que flanquean los cartuchos del faraón es igual: ‘Khonsu, primer sacerdote de Menkheperre (Tutmosis III)’. En el dintel de arenisca, aparece también el nombre de Khonsu frente a uno de los adoradores y frente al otro el del sacerdote Tjay. “El estilo de los relieves y un estudio previo sobre la figura del sacerdote Khonsu permiten afirmar que son dinteles de la época de Ramsés II”, argumenta la egiptóloga.

“Tampoco se sabía que ese sacerdote, que es muy conocido, tenía un complejo en el templo de Tumosis III en época de Ramsés II”, añade. También han encontrado las partes inferiores de dos estatuas de granito negro, una de ellas con el nombre de entronización de Tumosis III y la otra con una serie de inscripciones pertenecientes a un funcionario.

En el proyecto, que financia la Fundación Botín, Banco Santander y Cemex, colaboran desde 2009 los departamentos de dibujo y arqueología de la Universidad de Granada (UGR). Esa colaboración aumenta y con ese motivo se ha firmado un convenio entre la UGR, el Instituto de Egiptología de la Universidad de Tübingen y el proyecto de excavación para que dos alumnos puedan proseguir su formación en el ámbito de la Egiptología.

La arqueóloga, en su conferencia, destacó también el hallazgo, ya en el templo de Tumosis III, de una “bellísima cabeza de granito negro” que puede pertenecer a un personaje privado de la época de Tumosis III o a la representación de un dios. “Al tener solo la cabeza, sin inscripción, no podemos afirmar quién es. La estamos estudiando ahora”, apuntó.

Como el templo está construido sobre una necrópolis del Imperio Medio y Segundo Periodo Intermedio, el equipo ha excavado ya 12 tumbas, si bien una de las últimas ha permitido obtener toda una serie de objetos pertenecientes a ajuares funerarios que están en diversos grados de conservación. Ahí hay otra línea de investigación abierta.

El proyecto es uno de los más ambiciosos de la arqueología española y no para de dar sorpresas al equipo que se ha propuesto rescatar del olvido el templo funerario situado a la orilla oeste del Nilo. Allí permanece desde hace más de 3.000 años parte de la memoria de este faraón, bautizado como el Napoleón egipcio, que logró bajo su reinado que el imperio alcanzara su máxima extensión territorial.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/04/29/andalucia/1398795594_291682.html

lunes, 5 de mayo de 2014

La tumba 'gemela' de Tutankamón abre sus puertas en Luxor






 Instalación de la réplica de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

 




A unos metros de la carretera que conduce al Valle de los Reyes, en los aledaños de la casa de Howard Carter, despunta una tumba idéntica a las que habitan la necrópolis de la antigua Tebas. Bajo tierra, su interior guarda la réplica de uno de los hallazgos más formidables de la Egiptología: la cámara funeraria de Tutankamón. Fabricado con la exactitud de la micra en un taller madrileño, el clon abre sus puertas este miércoles para ayudar a curar las heridas que el turismo ha causado en la sepultura original.

"Queremos hacer pensar a los turistas. La tumba original está abierta y no hay ningún plan oficial para cerrarla pero se halla en unas condiciones muy precarias. Se conservó perfectamente durante tres milenios y se ha deteriorado desde su descubrimiento hace 90 años. No fue creada para ser visitada", cuenta a EL MUNDO el británico Adam Lowe, director de Factum Arte, la organización responsable del facsímil que inaugura este miércoles emplazamiento en Luxor un día antes de su apertura definitiva al público.

Después de un año de espera en El Cairo, las tres toneladas de la réplica -la más precisa realizada hasta la fecha- desembarcaron el pasado diciembre en el sur de Egipto. Desde entonces han ido tomando forma en un costado de la casa de Carter, el egiptólogo que descubrió en 1922 la tumba del faraón niño (1550 y 1295 a. C.) que subió al trono a los 12 años y murió cuando rondaba los 20. "Veo cosas maravillosas", musitó el británico cuando el primer haz de luz hizo brillar el oro de los objetos apilados en su antecámara. Y allí, en la boca de la tumba, se forjó la leyenda que ahora cuida Lowe.

Protagonista de un reinado fugaz e intrascendente, la mayor proeza de Tutankamón fue habitar una vida eterna sin sobresaltos y con un tesoro de 5000 objetos ajeno al pillaje (un universo de estatuas, camas, tejidos, muebles o carros que se exhibe en el decrépito Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo). Desde su resurrección, legiones de admiradores han peregrinado hasta las colinas pedregosas del Valle de los Reyes.



Réplica del sarcófago de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

"Es una experiencia idéntica", recalca el director de un proyecto sufragado por la fundación Factum, la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto con sede en Zurich y la Universidad de Basilea. Para pulir la recreación, se ha "plagiado" incluso el sistema de iluminación usado en la tumba original. La ubicación, a un tiro de piedra del Valle de los Reyes, ha permitido además que la temperatura y la humedad sean similares. La nueva atracción de la orilla occidental de Luxor podrá recibir más de medio millón de visitas al año, indican sus artífices.

"A diferencia de lo que sucede con la cueva de Altamira, que se encuentra cerrada y solo puede visitarse la copia, aquí tenemos la oportunidad de mantener abiertos el facsímil y la tumba original. Los turistas pueden contemplar las dos y reflexionar sobre la experiencia. Propiciar ese debate es una parte central del trabajo que hemos realizado", manifiesta este adalid del turismo sostenible. Su próximo reto es duplicar las tumbas de Seti I y Nefertari, enclavadas también en el Valle de los Reyes y cerradas en la actualidad al público. "El Valle de los Reyes nació para ser eterno", apostilla Lowe.