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viernes, 20 de marzo de 2015

La MUJER en el Antiguo Egipto

El lugar que ocupaba la mujer en el Antiguo Egipto puede parecer sorprendente hoy en día por su "modernidad", sobre todo si se compara con el que ocupaba en la mayoría de países de la época, e incluso de épocas posteriores. Aunque hombre y mujer tradicionalmente tenían obligaciones diferenciadas en la sociedad, no parece que hubiera muchos problemas para quien quisiera variar el esquema.
El egipcio de aquel tiempo reconocía a la mujer, no como igual al hombre, pero sí como su complemento tanto en la teología como en la moral, pero es bastante difícil determinar la aplicación de este concepto en la vida cotidiana de los egipcios, pero desde luego no es como en la sociedad Griega, donde la mujer era considerada como "un menor de edad eterno".
Se ha encontrado literatura egipcia en la que se presenta a la mujer como frívola, caprichosa y poco fiable, pero a pesar de todo, las egipcias se beneficiaron de una posición que se encontraba en pocas sociedades.

IGUALDAD


Para los antiguos egipcios, los niños eran lo más importante. En la familia, la mujer era la "dueña de la casa", a diferencia de la Antigua Grecia o Roma, donde el pater familias era el hombre.
Parece ser que el varón y mujer eran iguales ante la ley, en contraste con el derecho griego y romano. Ellas podían manejar su propia herencia o estar al frente de un negocio, como la dama Nenofer en el Imperio Nuevo por ejemplo; podían ser también médicos, como la dama Peseshet durante la Dinastía IV.
Al casarse, la mujer mantenía su nombre, con el añadido “esposa de X”, lo que es natural ya que el matrimonio no constaba como un acto administrativo, cosa rara en un Estado con la mayor burocracia posible, ni tampoco era una demostración religiosa. Simplemente, ratificaba el hecho de que un hombre y una mujer deseaban convivir, eso en el caso en que se hiciera un contrato matrimonial, que no era necesario más que a efectos económicos para diferenciar el Patrimonio de cada cual. El marido debía garantizar el bienestar de su esposa, incluyendo, por supuesto, el plano material. El escriba Ani del Imperio Nuevo aconsejaba así al futuro esposo:

"Si eres sabio, mantén tu casa, ama a tu mujer, aliméntala apropiadamente, vístela bien. Acaríciala y cumple sus deseos. No seas brutal, obtendrás más de ella por la consideración que por la violencia: si la empujas, la casa va al agua. Ábrele tus brazos, llámala; demuéstrale tu amor".

Por supuesto las cosas no siempre transcurrían de forma idílica, y el divorcio estaba admitido. Se daba por iniciativa de uno u otro cónyuge: si procedía el marido, tenía que ceder una parte de los bienes a su esposa; si era la mujer quien tomaba la iniciativa, ella tenía la misma obligación, pero en una menor medida. Existía la posibilidad del recurso ante la Administración, para recuperar los bienes del hogar, aunque aquélla no hubiera intervenido en el matrimonio. Podía ganar el juicio y casarse de nuevo, como lo demuestran los papiros arameos de Elefantina.

El himno a Isis (papiros de Oxirrinco, siglo II a. C.), muestra esta igualdad de la mujer y el hombre, dirigiéndose a la diosa "el honor del sexo femenino":

 "Eres la dueña de la tierra [...] tú has dado un poder a las mujeres igual al de los hombres"'.

También se la consideraba compañera de su esposo, y solía acompañarle en múltiples ocasiones a cazar y a pescar, cogidos de la mano y a veces desempeñaba el papel de consejera, incluso en asuntos políticos. Desgraciadamente, la insistencia de los moralistas egipcios en recordar al hombre sus deberes hacia las mujeres, hace suponer que no fue raro en la práctica que los varones abusaran de su posición.

Los hijos, frecuentemente, se designaban con el nombre de su madre, ya que el nombre del padre era secundario. Había un gran vínculo entre generaciones familiares siendo norma que los hijos protegieran a sus progenitores ancianos. En familias acomodadas, la mujer tenía sus propias estancias, el opet, donde convivía con sus hijos y la servidumbre.

Son innumerables sus representaciones al lado de su marido. Durante el Imperio Antiguo, aunque las representaciones de las mujeres estaban jerarquizadas y eran de menor tamaño que la de sus maridos, su importancia social era destacable, pues además, las propiedades pasaban de madres a hijas.

A partir de la dinastía XVIII con Amenofis III, su Gran Esposa Real Tiy fue representada en todos los monumentos construidos por su marido, y en condiciones casi de total igualdad con él. Posteriormente, similar sería el caso entre Akhenatón y su esposa Nefertiti.
 

martes, 1 de abril de 2014

El gobernador nubio de Egipto

El sarcófago hallado en la tumba excavada por la expedición jiennense

La misión arqueológica que encabeza en Egipto el profesor Alejandro Jiménez, de la Universidad de Jaén (UJA), ha encontrado los restos más antiguos de un gobernador del Reino Medio del país africano, así como de algunos miembros de su familia. Concretamente, se trata de Heqaib III, enterrado en el complejo funerario más grande de la necrópolis de Qubbet el-Hawa, situada en Asuán, una ciudad a orillas del Nilo que en los últimos tiempos se ha convertido en un centro turístico por su pasado y su presente, ligado a la presa que lleva su nombre.

En las últimas semanas, la misión española (que excava desde 2008 diversas tumbas fechadas en la XII Dinastía, del 1810 al 1775 a.C. aproximadamente, en colaboración con el Ministerio de Antigüedades egipcio) ha estado estudiando y documentando la momia de Heqaib III, cuya cámara funeraria fue saqueada poco tiempo después de ser enterrado. Su momia, sin embargo, estaba intacta, y con ella se ha encontrado una "magnífica" máscara y un sudario.

También se han hallado las tumbas de otros miembros de su familia, como el de una mujer llamada Gaut-Anuket, enterrada con un reposa-cabezas de excelente factura y el hermanastro de Heqaib, conocido como Sarenput, inhumado junto con uno de los primeros ejemplares de shabti (estatuas que se depositaban en la tumba), que tenía incluso su propio sarcófago antropomorfo.

La máscara funeraria encontrada por el equipo de la UJA

Uno de los descubrimientos más importantes ha sido la apertura de una cámara intacta que contiene un ataúd de madera en buen estado de conservación. En su interior se encontraba un individuo anónimo de origen nubio; entre sus vendas, una daga de la misma procedencia.

De hecho, incluso el esqueleto de Sarenput, el hermanastro del gobernador, tiene caracteres morfológicos nubios. Esto lleva a los investigadores a una conclusión inesperada: la familia de gobernadores de Elefantina de la XII Dinastía, enterrados en Qubbet el-Hawa, tienen diferentes orígenes étnicos como nubios y egipcios. Este hallazgo refleja la diversidad étnica en la composición de la población en la provincia más al Sur de Egipto y abre nuevos caminos para el estudio de las relaciones internacionales entre Egipto y el Reino de Kush.

Durante esta campaña, que se prolongará hasta el 22 de marzo, los trabajos arqueológicos se centran en el pozo principal de la tumba número 33 con el objetivo de encontrar la cámara funeraria del segundo gobernador (Ameny-Seneb) y de su familia.

Daga nubia hallada en la tumba
De forma inesperada, la misión española ha descubierto una cámara intacta con dos enterramientos de Baja Época (650-525 a.C.). Durante este periodo, la citada tumba fue reocupada por miembros de la administración local. El estudio de estas inhumaciones facilitará información acerca de la población local en este periodo tan poco estudiado.

Qubbet el-Hawa es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Egipto, ya que cuenta con la mayor colección de inscripciones biográficas talladas o esculpidas en las tumbas en una necrópolis no real. Hasta ahora, las tumbas más importantes datan del final de la VI Dinastía y hasta el final de la XII Dinastía (del 2250 al 1775 a.C.), aunque hay otros ejemplos del Reino Nuevo (entre el 1550 al 1100 a.C.). Destaca la iglesia del complejo monástico medieval, cuyos muros están decorados con frescos y grafitis.

Fuente:
http://www.elmundo.es/andalucia/2014/03/08/531b052aca4741e55f8b456c.html

Las tumbas del Antiguo Egipto que sobrevivieron a meses de expolio

Los 'cazatesoros' arrancaron partes del dintel de la tumba de Use
El pasado junio los fotogramas del descubrimiento corrieron como la pólvora por Internet. Unos vecinos de Asuán, a unos 800 kilómetros al sur de El Cairo, localizaron, en la ladera de una árida colina, el acceso a cuatro tumbas de altos funcionarios del Antiguo Egipto. Y se apropiaron del hallazgo, negando el acceso a policía y arqueólogos y esquilmando sus estancias. Diez meses después, las autoridades han logrado tomar el control del enterramiento.

«Son tumbas que datan de cuatro épocas faraónicas distintas. Hemos entrado en las primeras salas pero para llegar a las estancias interiores y los pozos hay que reforzar la seguridad», relata a EL MUNDO Naser Salama, director de Antigüedades de Asuán. Es pronto para evaluar el daño causado por los 'cazatesoros' desde que comenzaran a circular vídeos e imágenes de unas tumbas cuyos muros lucen aún coloridas pinturas y relieves tallados en la piedra con una increíble riqueza de detalles.

El hallazgo se sitúa en Gharbi Asuán, la zona oeste de la ciudad, cerca de la necrópolis de Qubbet el Hawa donde se han descubierto hasta la fecha unas 60 tumbas, en su mayoría dedicadas al descanso eterno de nobles de los imperios Antiguo y Medio. Según el ministerio de Antigüedades, los estudios preliminares sugieren que el hallazgo data del Imperio Nuevo (1539-1075 a. C.). Podría ser, además, una fracción de una necrópolis mayor dedicada a los alcaldes que gobernaron la vecina isla de Elefantina.

Las inscripciones halladas en las cámaras de las cuatro tumbas han desvelado la identidad de sus moradores. La primera pertenece a User, alcalde de Elefantina durante la dinastía XVIII. Aparece representado con su esposa Tuiu, familia y dioses en pinturas enmarcadas por hojas de parra y racimos de uvas. En una de las escenas, se retrata al difunto envuelto en piel de leopardo junto a cinco sacerdotes frente a una mesa de ofrendas. Entre los títulos que recibe, figuran los de 'príncipe de Elefantina' y 'guardián de la tierra del oro'.

Pintura en perfecto estado de conservación sobre una de las tumbas encontradas

Horadadas al mismo nivel, el resto de tumbas alberga a varios funcionarios. En la segunda fue enterrado Ba Nefer, príncipe y supervisor de los sacerdotes de la isla, y custodia aún pinturas familiares. En la tercera yace la memoria de Amenhotep, a quien se presenta como 'portador de los sellos del Alto Egipto y gobernante de Elefantina'. Su fachada resalta sobre el resto porque, detalla Salama, está decorada con textos jeroglíficos sin ninguna escena. Otro alcalde local llamado User Wadjat es el inquilino de la cuarta y última tumba.

Según las autoridades, el estudio del descubrimiento puede aportar nuevos datos a la historia de Elefantina, un asentamiento vital en el Alto Egipto. La isla, habitada hoy por población nubia, sirvió en tiempo de los faraones de zona residencial para la aristocracia local. Esta alargada porción de tierra, embellecida aún por jardines y palmerales, era por aquel entonces un lugar estratégico desde donde controlar la primera catarata del Nilo. Una guarnición militar permaneció desplegada en su terruño durante siglos dibujando la línea defensiva del sur de Egipto.

Las tumbas han padecido un calvario desde su hallazgo. 
Relieve grabado sobre
una de las tumbas

A finales de febrero la policía de Turismo y Antigüedades -incapaz de garantizar la seguridad de decenas de monumentos a lo largo del país en los últimos tres años- consiguió detener la sangría y hacerse con el control del enclave. Durante meses, el expolio campó a sus anchas por sus cámaras. Algunos vecinos alegaron que las tumbas se ubicaban fuera de la tierra propiedad del ministerio de Antigüedades y prohibieron el acceso a autoridades y expertos.

El suceso provocó alarma en la comunidad científica. Los egiptólogos italianos Marco Chioffi y Giuliana Rigamonti fueron de los escasos visitantes que lograron sortear el veto. Fingiendo ser turistas 'inexpertos e incultos' y previa suculenta propia, accedieron a las tumbas entre montañas de escombros. «Nuestros ojos se llenaron de lágrimas, de emoción y desesperación. ¡La tumba había sido devastada!», relataron en un sucinto informe remitido a las autoridades.

Su relato levanta acta de la intensa destrucción a la que han sido sometidas las tumbas. En la dedicada a User, el dintel de la puerta que conecta la primera y segunda cámara ha sido arrancado con tal ferocidad que ha afectado a las dos jambas. En un muro cercano hay jeroglíficos que -a juicio de los expertos- "parecen recién pintados". Los entonces "propietarios" de la tumba reconocieron a los arqueólogos que habían hallado la cámara funeraria con momias, sarcófagos de madera y objetos funerarios.

El ministerio de Antigüedades no ha proporcionado detalles sobre el estado del hallazgo. En el comunicado difundido a la prensa ni siquiera informa de que hayan sido objeto de expolio. Su titular Mohamed Ibrahim insiste en que se han tomado las medidas oportunas para garantizar la seguridad en la zona y evitar nuevas incursiones ilegales. Las autoridades financiarán un proyecto de excavación, restauración y conservación. Y una vez concluido el plan, se plantea la posibilidad de abrir al público la sepultura de los maltratados alcaldes de Elefantina.

Fuente: