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sábado, 16 de abril de 2016

Bodas de oro de un rescate arqueológico titánico: Abu Simbel

Se cumplen 50 años del mayor rescate arqueológico de la Historia, el de Abu Simbel


Tesoro arqueológico. El Templo Menor o de Nefertiti,
dedicado a la esposa del faraón
Egipto celebra las bodas de oro del proyecto que salvó los templos de Ramsés II y Nefertari de quedar sumergidos bajo un embalse del Nilo.

 Un rayo de luz penetra en la oscuridad del gran templo de Abu Simbel al amanecer. Ilumina la estatua de Ramsés II, la del dios Amón y la de Ra, el dios sol. Solo Ptah, la deidad de la oscuridad, permanece en la sombra.

El fenómeno sólo se repite dos veces al año, el 22 de octubre y el 22 de febrero, dos días señalados en el culto de los antiguos egipcios, que quizá celebraran el cumpleaños y la coronación del faraón. Este año el efecto coincide con una fecha singular: las bodas de oro de una carrera contrarreloj que salvó esta joya arqueológica de las aguas del Nilo. En los meses de febrero y marzo de 1966 se terminó el desplazamiento de los templos de Abu Simbel del acantilado rocoso en que se excavaron hace más de 3.000 años hasta la cumbre de la meseta, 60 metros más arriba. El mayor de los tesoros de Nubia estaba a salvo.

Los trabajos de reconstitución se prolongarían hasta septiembre de 1968, pero las últimas piedras de los santuarios se habían rescatado apenas unos meses antes de que el lugar quedara sumergido por la crecida del lago Nasser. La construcción de la gran presa de Aswan, para aumentar la superficie de tierras cultivables y la producción de electricidad en Egipto, suponía la inundación de una amplia región de Nubia y la desaparición bajo las aguas de una veintena de templos faraónicos, entre ellos los de Abu Simbel, situados a 290 kilómetros al sur de la ciudad de Asuán. La Unesco lanzó un llamamiento a la comunidad internacional pidiendo contribuciones voluntarias para salvar los monumentos de Nubia: «Ahora o nunca».

Enorme rompecabezas: «Salvar Abu Simbel unió al mundo como nada lo hizo»


Aquel año arrancó la mayor operación de salvamento arqueológico de todos los tiempos. Durante la campaña de Nubia se desplazaron, para reconstruirlos en otro sitio, más de veinte templos y santuarios. La región comprendida entre Aswan y la catarata de Dal o tercera catarata, en Sudán, fue escenario de la mayor campaña de excavaciones de la historia, con misiones de Polonia, Italia, Checoslovaquia, la extinta URSS, Austria, Francia, Alemania, España, Estados Unidos, los Países Bajos, Gran Bretaña, Suiza o Finlandia que se sumaron al esfuerzo egipcio por salvar el patrimonio nubio del olvido y de la destrucción.

Los templos de Abu Simbel, descubiertos hace dos siglos por el suizo John Lewis Burckhardt y el italiano Giovanni Battista Belzoni a 290 kilómetros de Aswan, suponían el objetivo más complejo de salvar, al ser el monumento más grandioso esculpido en roca. Se barajaron distintos proyectos, como el de aislarlo en una especie de acuario de cristal con ascensores hasta la superficie, pero finalmente Egipto optó por el plan de rescate de la firma de ingenieros suecos Vattenbyggnadsbyran. El gran templo de Ramsés II y el dedicado a su esposa, Nefertari, serían cortados como piezas de un gigantesco rompecabezas y reconstituidos en la cima de la meseta, por encima de la cota máxima que alcanzaran las aguas.

Cuarenta y ocho países, entre ellos España, contribuyeron a la financiación de esta titánica obra que costó 41,7 millones de dólares. Egipto se hizo cargo de la mitad de los gastos.

En noviembre de 1963 se iniciaron los trabajos con la construcción de una empalizada para proteger los templos del ascenso de las aguas del lago. Tras las operaciones previas de instalar un sistema de drenaje, levantar andamios, instalar unos enormes pasadizos de aluminio para acceder a su interior y recubrir las fachadas con arena y cortinas de hierro para protegerlas de posibles daños, en mayo de 1965 se cortó el primero de los bloques, el 'GA1A01', que lógicamente sería uno de los últimos en recuperar su posición en el nuevo emplazamiento. Ingenieros y obreros de cinco países trabajaron en las duras condiciones del lugar para fragmentar con precisión quirúrgica el conjunto de arenisca en 1.036 bloques de entre 7 y 30 toneladas.

Poderosas grúas trasladaron los bloques hasta su nueva ubicación, donde se recompuso con cuidado el puzle, tapando las señales de los cortes con arcillas, pinturas y arenas de tal forma que hoy apenas son perceptibles. Estos trabajos finalizaron en septiembre de 1967. La última etapa consistió en levantar encima de cada templo unas gigantescas cúpulas capaces de soportar las rocas que recubrirían el conjunto, simulando la obra original aunque algo menores que las primitivas. El 22 de septiembre de 1968 se celebraba con una ceremonia solemne la conclusión del proyecto.

Monumento grandioso

«Se había salvado así la joya de los tesoros de Nubia, el monumento más grandioso que se haya esculpido nunca en la roca, realizándose al mismo tiempo el sueño de Ramsés II de inmortalizar su templo, 'casa de las miríadas de años que no tiene igual', como está inscrito en la fachada del pequeño templo de Abu Simbel, consagrado a su amada esposa, Nefertari», escribió Shedata Adam Mohamed, exdirector del Servicio Egipcio de Monumentos de Nubia, en el Correo de la Unesco monográfico dedicado en 1980 a la 'Victoria en Nubia'. Tanto cuidado y fidelidad se intentó prestar a su reconstitución que se quiso dar a los templos la misma orientación con que fueron construidos, de forma que recibieran los rayos de sol igual que durante los 3.000 años anteriores. Sin embargo, los más modernos métodos de cálculo no lograron reproducir exactamente las circunstancias. El rostro de Ramsés II se ilumina desde hace medio siglo un día más tarde.

Fuente: http://www.diariosur.es/culturas/201604/03/templo-floto-sobre-aguas-20160403003944-v.html

martes, 12 de abril de 2016

Un estudio revela las "lamentables" condiciones de vida de la civilización egipcia



Según científicos de las universidades de Granada y Jaén, las poblaciones se encontraban "al límite de la supervivencia" y se registraba una elevadísima mortalidad infantil y numerosas enfermedades infecciosas





La intervención llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de científicos de las Universidades de Granada y Jaén en la necrópolis egipcia de Qubbet el-Hawa ha revelado nuevos datos sobre las "lamentables" condiciones de vida de sus habitantes, a pesar de la riqueza que tuvo esa civilización.

El proyecto científico ha estudiado, desde mediados del pasado febrero y a partir de restos esqueléticos y momias, las condiciones de vida de los gobernadores del Antiguo Egipto, dentro de su séptima campaña en esta necrópolis de la región egipcia de Aswan, de unos 4.000 años de antigüedad.

El director del laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada, Miguel Botella, ha explicado que el entorno en el que se ubica la necrópolis de Qubbet el-Hawa, donde se enterraban a gobernantes y sus familiares, era fronterizo y "muy rico", ya que hasta éste llegaban el marfil o el oro que nutría a Egipto.

A pesar de que siempre se habla de la espectacularidad de la civilización egipcia en todos los sentidos, con impresionantes construcciones que reflejan gran esplendor, lo cierto es que las investigaciones ponen de manifiesto que el pueblo vivía "en condiciones muy lamentables", ha indicado Botella.

Según este experto, las poblaciones se encontraban "al límite de la supervivencia" y se registraba una elevadísima mortalidad infantil y numerosas enfermedades infecciosas, en muchos casos motivadas por la contaminación de las aguas del Nilo.

Esta situación no era ajena a los gobernantes de la época, ha dicho Botella, que ha recordado que el mismísimo faraón Tutankamón llegó a morir con tan solo 19 años y que en la zona hay una escultura de un gobernador que falleció con apenas 25.

"Los huesos nos hablan de artrosis, enfermedades degenerativas, problemas de cadera en la clase trabajadora", ha señalado Botella, que ha insistido en que sorprende la riqueza de esa civilización teocrática en contraste con las condiciones infrahumanas, la malnutrición o la sobrecarga de esfuerzo de una población, dedicada a sus dioses y que "vivía muy mal".

Fuente: http://www.ideal.es/miugr/201604/10/estudio-revela-lamentables-condiciones-20160410141041.html

martes, 15 de abril de 2014

Crucero de 10 días por el Nilo


En agosto de 2012, el Santuario Sun Boat III se convirtió en el primer barco de más de 15 años de travesía entre El Cairo y Asuán.

El viaje está lleno de historia, destacando entre ellos Beni Hassan con su hilera de tumbas excavadas en la roca adornadas con pinturas; Tel el Amarna, la capital de corta vida de Akhenaton faraón; los Monasterios rojo y blanco con su penetración en Egipto copto, así como Abydos Temple, dedicado a Osiris, el dios del inframundo.

El crucero más largo permite un tiempo para relajarse y disfrutar del río tranquilo crucero mientras toma el escenario y la obtención de una visión fascinante de la vida local al lado de este majestuoso río.