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martes, 19 de abril de 2016

Reconstrucción del "Libro de los Muertos"

José Manuel Galán junto al capataz de los obreros en las excavaciones

Arqueólogos españoles tratan de reconstruir el 'Libro de los muertos' en Egipto.

Este libro se considera el texto funerario en el que los egipcios guardaron los rituales, plegarias, himnos y cánticos que garantizaban que el alma del difunto superara el juicio de Osiris, cruzara el inframundo y desembarcara en el Aaru, una suerte de cielo faraónico.



Es media mañana y el calor comienza a apretar sobre Luxor, con su bodega cargada de maravillas de la antigua Tebas. Sobre la falda sur de la pedregosa colina de Dra Abu el Naga, un puñado de obreros y egiptólogos apura los últimos días de campaña. Desde hace catorce años el proyecto español Djehuty horada sus inagotables recovecos: desde la explanada exterior hasta el último palmo de una geografía aún incierta que -en palabras de su director, José Manuel Galán- resulta un "auténtico laberinto".
"Un laberinto que se acrecienta porque en época grecorromana, en el siglo II a.C., se rompen los tabiques de separación entre las grandes tumbas de Djehuty y Hery; se conectan entre sí y se convierte el interior de la montaña en unas catacumbas donde enterrar momias de ibis y halcones", 

relata Galán a pie de obra. Su equipo, formado por una veintena de especialistas y unos 140 obreros, merodea por una necrópolis inmensa en la que se amontonan enterramientos y épocas.

"Desde el comienzo planteamos nuestro trabajo como la excavación de una necrópolis. A los egipcios que nos visitan les sorprende pero, en realidad, no hay nada sorprendente. Estamos ante una necrópolis con tumbas de distinta importancia y apariencia que abarca desde el 2000 a.C., durante la dinastía XI, hasta época grecorromana".

Resguardado del sol y el polvo, la epigrafista Lucía Díaz Iglesias ha instalado su estudio en la tumba de Hery, un alto funcionario "supervisor del granero de la mujer del rey y la madre del rey Ahhotep" que vivió a principios de la dinastía XVIII (1550-1295 a.C). 
Sobre la mesa yacen esparcidas las piezas del puzzle que trata de desentrañar. "Son fragmentos que cayeron del techo de la cámara funeraria de Djehuty y que recuperamos durante la excavación", explica el jefe de la misión. 

Los restos del naufragio son el "Libro de los Muertos" que Djehuty -"supervisor de tesoros" y personaje clave de la corte de la reina Hatshepsut- mandó garabatear en la que debía ser su sepultura. En el texto funerario -traducido por los académicos como el "Libro de la salida al día"- los egipcios guardaron los rituales, plegarias, himnos y cánticos que garantizaban que el alma del difunto superara el juicio de Osiris, cruzara el inframundo y desembarcara en el Aaru, una suerte de cielo faraónico. "Djehuty era un intelectual que no quiso conformarse con las escenas típicas de las tumbas tebanas en ese momento", precisa Galán.

"Puedes ver las pinceladas y casi oler al escriba. Es en los pequeños detalles donde se halla la enjundia", murmura Galán. Y Díaz-Iglesias confirma la máxima: 
"Nos interesan las circunstancias técnicas del trabajo de los escribas y sus habilidades porque fijándote en pequeños detalles puedes determinar cual era su formación; si comprendían los textos que copiaban; los errores que cometían y cuantas veces tenían que mojar el pincel para trazar los signos. Estamos llegando incluso a identificar distintas manos de escribas". 

Un inventario -armado a partir de borrones o manchas de tinta- que descubre a los amanuenses del antiguo Egipto. "Su formación les delata porque cuando escriben con rapidez se les escapan signos en Hierático [escritura, simplificando los jeroglíficos, con la que los escribas ganaban tiempo]. Al menos dos personas diferentes dibujaron el techo por la ortografía de las palabras, la forma de trazar los signos y su morfología", apunta la académica.

Extramuros, a los pies del yacimiento, una menguada cuadrilla desentierra el descubrimiento más perezoso de la temporada: un modesto ataúd de madera.

"Está desvencijado y sin momia dentro. Conserva un poco de inscripción. Lo más significativo es la momia de carnero que se ha encontrado a su lado y que es muy inusual", replica Galán, satisfecho con la campaña que llega a su fin.

"Ha sido muy rica en inscripciones. Hemos excavado tres pozos y hemos encontrado inscripciones de la dinastía XVII, de personajes importantes y miembros de la familia real, así como linos escritos y fragmentos de papiro del Libro de los Muertos", reseña el director de un ya veterano proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) patrocinado por Unión Fenosa Gas.

Y, a pesar de los hallazgos y los fosos que aguardan ya la próxima campaña, Galán reconoce que un año más se le ha vuelto a escabullir el sueño de localizar la sepultura del príncipe Ahmose-Sapair.

"Por razones que todavía se nos escapan se convirtió en un santo de la necrópolis y durante un tiempo se le rindió veneración. Murió muy joven y no llegó a reinar pero en época ramésida se le incluyó dentro de la lista de los monarcas. Sabemos que su tumba se encuentra en Abu el Naga y creemos que concretamente está en nuestra área. Tenemos pruebas circunstanciales que lo indican pero honestamente eso no es suficiente y el historiador tiene que saber reprimirse", confiesa el egiptólogo.

"Tiene que estar ahí pero he dejado de buscarlo. Lo importante es entender la zona, ver como evoluciona su urbanismo y conocer a los personajes que nos encontramos.
La arqueología se parece a la vida. Haces tus planes y elaboras tus hipótesis pero luego el destino juega contigo".



Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2016/03/30/56fa7bf246163f6b4d8b45fc.html

lunes, 26 de octubre de 2015

Descubren 16 pirámides en Sudán

Unos arqueólogos hna localizado los restos de construcciones levantadas por los faraones del Reino de Kush hace 2000 años


Tras casi dos décadas de excavaciones en un lugar próximo a la antigüa ciudad de Gematon, en Sudán, un equipo de investigadores del Museo Británico de Londres ha encontrado los vestigios de pirámides construidas hace 2.000 años. Pirámides halladas en un viejo cementerio que contienen tumbas y revelan las prácticas de enterramiento de un reino desaparecido: el Reino de Kush.

Los kushitas también construyeron pirámides como sus vecinos del norte, los egipcios, aunque en ningún caso en la misma escala. Las ruinas de la mayor de las pirámides descubiertas es de unos 35 pies (10,6 metros) de largo en cada lado, y se calculó que han aumentado aproximadamente 43 pies (13 metros) de altura, según indicaron los investigadores a Live Science.Derek Welsby, responsable de las colecciones del Antigüo Egipto y Sudán en en el Museo Británico de Londres, declaraba a dicho portal que "hasta ahora hemos excavado seis (pirámides) hechas con piedra y otras diez con ladrillo de barro" en un cementerio que ya fue examinado, sin éxito, en 1993.

Esta diversidad de materiales podría indicar los distintos estatus existentes entre sus constructores. "No hemos encontrado únicamente enterramientos elitistas", explica Welsby. Algunos de los enterramientos incluyen montones de rocas o "túmulos" y estructuras superficiales rectangulares o "mastabas".

Objetos de la realeza 

Aunque las tumbas desenterradas bajo las pirámides han sufrido saqueos a lo largo de los últimos años, algunos de los artefactos que había en su interior han sido recuperados por los investigadores. Entre ellos destaca una mesa realizada en estaño y bronce cuya superficie tallada muestra al dios Osiris y a la diosa Isis realizando ofrendas.

Mesa de ofrendas de estaño y bronce hallada bajo una pirámide en Sudán

Aunque Osiris e Isis son originales de Egipto, también fueron venerados en Kush, así como otras partes del mundo antiguo. La mesa de ofrendas "es un objeto real," dijo Welsby a Live Science. La persona enterrada con esta mesa "seguramente fue alguien de muy alto nivel en la familia real."

Declive y fin de Kush

El reino kushita controlaba una vasta cantidad de territorio en Sudán entre el 800 a. C. y el siglo IV d. C. Según Welsby, una de las principales razones por las que el reino se derrumbó es que sus gobernantes perdieron importantes fuentes de ingresos habituales. Entre ellas, una serie de rutas comerciales que habían mantenido con reyes egipcios por el valle alto del Nilo. Siglos después, el deterioro de la economía del Imperio Romano hizo que el comercio entre kushitas y romanos encallase, perjudicando notablemente la estrategia económica kushita. Esta pérdida de riqueza del reino hizo que su capacidad para gobernar se desvaneciera. Gematon fue abandonado a su suerte y se paralizó la construcción de pirámides en todo Sudán. La arena empezó a cubrir una ciudad de unas 40 hectáreas y sus pirámides.

Fuente: http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/09/17/55fa7cd346163f1a658b4574.html

viernes, 23 de octubre de 2015

Exposición: "Osiris, los misterios sumergidos de Egipto."

Si viaja a París no se pierda los últimos descubrimientos submarinos de Franck Goddio y su equipo.

De hecho, la exposición cuenta con más de 250 objetos surgidos de los últimos 7 años de excavaciones realizadas por el equipo del arqueólogo submarino francés. Estas obras inéditas se acompañan de otras cuarenta piezas procedentes de los museos de El Cairo y Alejandría.

El objetivo de esta exposición es hacer revivir a los visitantes uno de los grandes mitos de la civilización egipcia, los  Misterios de Osiris . Osiris era un rey mítico del antiguo Egipto. Asesinado por su hermano Seth, la leyenda dice que su cuerpo fue desmembrado en 14 pedazos y arrojado al Nilo. Isis reconstruyó el cuerpo del rey y le devolvió la vida. Juntos, concibieron a Horus.

De este modo, Osiris se convirtió en el Señor del más allá y Horus en el heredero de Egipto.  En el antiguo Egipto eran numerosas las ceremonias que celebraban los  Misterios de Osiris, especialmente en las ciudades de Thonis, Heraclion y Canopus.

Hoy en día sumergidas, estas ciudades han sido objeto de diversas excavaciones por parte del equipo de Franck Goddio.  ¡Descubra sus tesoros!
Todo publico

Horarios

Martes a jueves de las 10h hasta las 18h ; viernes de las 10h hasta 21h30 ; sabado, domingo y días festivos de las 10h hasta las 19h

Tarifas

Normal : 8€ ; Reducida : 4€

Fuente: http://www.imarabe.org/exposition/osiris-mysteres-engloutis-d-egypte

lunes, 12 de enero de 2015

EGIPTO sí era extraterrestre

Extraterrestre significa, literalmente, que pertenece al espacio exterior de la Tierra o procede de él. Una endeble, pero sugerente, presencia ET ha sido empleada en numerosas ocasiones para explicar los enigmas de la cultura egipcia. Y, sin embargo, pocas veces pensamos en los elementos auténticamente extraterrestres que sustentan las creencias de los antiguos egipcios: adoración y culto de un legado realmente venido de las estrellas.
La culpa está en la falta de respuestas. La cultura faraónica, que brilló con un esplendor sin igual entre sus contemporáneos, es la civilización de la Antigüedad que más enigmas acumula a lo largo de sus más de 3.000 años de Historia. La construcción de las pirámides, su perfecta orientación astronómica o los incomprensibles textos que acompañan a muchas de ellas, señalan en una misma dirección: las estrellas.
Algunos de los misterios que rodean a los antiguos egipcios están tan enrocados en la comunidad científica que no son pocos los que han propuesto, quizá de una forma aventurada, la respuesta extraterrestre. Los propios textos antiguos nos hablan de visitas y viajes a las estrellas. El Libro de la Vaca Celeste nos cuenta cómo los dioses primigenios llegaron del cielo y, como vamos a ver a continuación, los Textos de las pirámides describen con todo detalle cómo podía viajar el faraón hasta las estrellas en los llamados “textos de ascensión”.
Pero más allá de la interpretación subjetiva que queramos dar a estos documentos religiosos, lo cierto es que las huellas de una realidad extraterrestre en el Egipto faraónico son más abundantes de lo que podríamos creer. No hablan de seres grises de pequeño tamaño con ojos almendrados, pero muestran una realidad igual de misteriosa y fantástica.

Los dioses de las estrellas

Sakkara
Los Textos de las pirámides son los textos religiosos más antiguos de la humanidad. Aparecen por primera vez en la pirámide del faraón Unas en Sakkara (ca. 2350 a.C). Su contenido es completamente estelar. A lo largo de casi 230 fórmulas se dan los pasos necesarios para que el faraón difunto ascienda al cielo y se una con sus ancestros, los dioses de la estrellas.
¿Por qué creían los antiguos egipcios que sus dioses procedían de las estrellas? ¿Qué les hizo pensar que el faraón provenía del mismo lugar y que debía reincorporarse a su naturaleza estelar?
En los Textos de las pirámides podemos encontrar las respuestas. Allí se nos habla de unos misteriosos “rayos”, que cruzaban los cielos de Egipto. Estos rayos, llamados bia, estaban hechos de un extraño mineral, terriblemente duro. Aunque lo más singular de ellos eran sus poderes mágicos.
Los bia, literalmente “el metal del cielo”, debieron de ser meteoritos ricos en hierro, los llamados sideritos. Los egipcios vieron en ellos un gesto de gracia por parte de los dioses celestes, los mismos que miles de años antes descendieron sobre la Tierra para crear la civilización. Todo encajaba.
Hoy sabemos que muchos de estos meteoritos eran divinizados y adorados en templos. En el libro II de la Historia Natural de Plinio el Viejo (23-79 d.C.) podemos leer cómo en el templo de Abydos, la morada de Osiris, divinidad solarizada tiempo después, se adoraba una piedra que la tradición identificaba como caída del cielo. Otros textos nos dicen que en Abydos se veneraba una de las reliquias más importantes de Osiris, su cabeza. Si a esto le sumamos que los egipcios pensaban que los huesos de los dioses estaban hechos de hierro, meteorítico, podríamos especular con que la cabeza de Osiris era un meteorito que recordaba el cráneo del dios de los muertos.
Los egipcios emplearon el material para ellos sagrado (no olvidemos que contaba con un elevado porcentaje de níquel, casi un 10 por ciento), para la confección de herramientas mágicas que utilizaban en sus rituales. Curiosamente este hierro no era empleado para fines prácticos, como podría esperarse de él, debido a su extremada dureza. Los egipcios entendían que su poder radicaba en la esencia misma del material y, sobre todo, en el lugar mágico del que provenía, el cielo de los dioses.

La cuna del dios “extraterrestre”

Piedra Shabaka
De la antigua ciudad de Heliópolis, la ciudad del Sol, hoy prácticamente no queda nada. Algunos vestigios se pueden ver junto a la zona de Matareia, en El Cairo. Del templo original no hay rastro pero todos los textos antiguos hablan de él como el lugar en donde se albergaba el sagrado Ben-ben, la piedra primigenia de la que surgió la vida según la cosmogonía heliopolitana.
Textos como a piedra de Shabaka conservada en el Museo Británico de Londres, relatan que antes de existir el universo, hubo un espacio y un tiempo al que ni siquiera los recuerdos podían alcanzar. En esa profunda oscuridad, la nada más absoluta, el Nun, el no-ser, flotaba en un océano de agua inerte. En cierto momento, de las aguas de ese vacío insondable surgió la colina primigenia; una colina piramidal de color negro. En su vértice emergió el dios solar Atum, el primer dios creador, el mismo que dio vida a todos los dioses celestes que llegaron a la Tierra en el origen del los tiempos.
Según la cosmogonía de Heliópolis, la piedra Ben-ben fue aquella colina primigenia que sirvió de soporte para el disco solar. En la propia ciudad de Heliópolis se construyó la Mansión del Ben-ben, lugar en el que los sacerdotes heliopolitanos conservaban celosamente la reliquia de esta colina primigenia, símbolo del semen creador petrificado del dios Atum.
Una vez más, para muchos investigadores esta piedra Ben-ben no sería otra cosa que un meteorito; una piedra caída del cielo en la prehistoria y que cambió de forma traumática la forma de creer y pensar de los antiguos egipcios.

Nace un diseño estelar

¿Cuál era la forma y el material del que estaba hecha esta enigmática reliquia primigenia? Lo ignoramos ya que no contamos con ninguna descripción ni la piedra en sí. Sin embargo, por las descripciones de los textos parece indicar que pudo haberse tratado de un fragmento de meteorito con forma piramidal, una señal de los dioses. Este extraño elemento piramidal cuyo verdadero significado solamente podemos intuir, está también relacionado con el piramidión, el vértice que remataba las pirámides y también los obeliscos, iconos solares por antonomasia.
Imhotep, sabio arquitecto y finalmente dios en el I milenio antes de nuestra era, pasa por ser el ideólogo y creador de la forma piramidal. A su ingenio se debe la construcción de la primera pirámide de la historia, la del faraón Zoser en la meseta de Sakkara, en el 2650 a. C. Él creó esa espectacular escalera hacia el cielo que conectaba al rey difunto con sus ancestros estelares..
Si revisamos los cargos que desempeñó en vida, encontraremos uno especialmente singular. Imhotep ostentaba el puesto de “Inspector de todo lo que el cielo trae” y se dice que su extraordinario conocimiento en astronomía y en toda clase de ciencias provenía de un misterioso libro de origen celeste. Una vez más encontramos ese vínculo con el mundo extraterrestre en la literatura egipcia de las primeras dinastías y que nos acercan, seguramente, al mundo de los meteoritos.
Esta relación la encontramos desde las primeras dinastías. A 15 km al sur de Heliópolis, en un emplazamiento conocido como Abu Gurab, se encontraba el antiguo complejo de templos solares de los reyes de la V dinastía. Hoy apenas quedan restos de dos de ellos, el de Userkaf y el de Niuserre. Se trataba de estructuras abiertas en cuyos patios, tras un altar para sacrificar animales, se erigía un enorme obelisco en honor del dios Ra, el Sol.
La estructura del conjunto era similar a la que pueda tener un complejo piramidal. Lo único que cambiaba era la pirámide, sustituida en el caso de Abu Gurab por un grueso y achaparrado obelisco. Hoy de todo este complejo no quedan más que unas pocas ruinas, las suficientes como para que los arqueólogos se hayan podido hacer una idea de la importancia del lugar y de su antiguo significado.

Objetos ET para revivir al difunto

El libro de los muertos

El vínculo de unión entre el mundo celeste con el ámbito funerario, se mantuvo durante toda la historia de Egipto. Si los Textos de las pirámides daban las fórmulas necesarias para que el rey difunto regresara a las estrellas, los textos funerarios posteriores, destinados a ayudar a todos los egipcios de cualquier estamento social en ese viaje al mundo de Osiris, continuaron con las mismas ideas.
El Libro de la salida al día, más conocido como Libro de los Muertos, cuenta con un pasaje singular en el que se describe la llegada de la momia a la entrada de la tumba. Allí recibe por parte de los sacerdotes el ritual de Apertura de la boca, esto es, una liturgia por la cual el difunto recuperaba sus cinco sentidos para poder comenzar el viaje al Más Allá. Un sacerdote sem se colocaba ante la momia erigida frente a la puerta de la tumba, rematada por una pirámide, y gesticulaba con una suerte de azadón de color negro. Esta extraña herramienta, llamado setep, según muchos egiptólogos, estaría hecha de hierro de origen meteorítico, una evidencia más de la presencia de elementos extraterrestres en la religión egipcia y su extraordinario valor en los rituales de iniciación. En otras ocasiones se empleaba con la misma finalidad el llamado psesh-kef, una herramienta con forma de cola de pez.
Además de ser empleado con las momias, esta liturgia también se usaba para dar vida a cualquier tipo de animal sagrado e incluso templos o estatuas. Antiguamente era llevado a cabo por el mismo artesano que hacía la estatua sin necesidad de usar un sacerdote como intermediario. En el caso de las momias el ritual de Apertura de la boca se celebraba en dos ocasiones. Primero se realizaba inmediatamente después de finalizar el proceso de embalsamamiento, en el taller de los embalsamadores. Más tarde, el ritual se repetía, como hemos visto, antes de que el sarcófago y la momia fueran colocados en el interior de la tumba para la eternidad.
Una vez más nos topamos con un dato que refuerza la idea de que los antiguos egipcios relacionaban el origen de la vida y la existencia después de la muerte con el mundo fuera de nuestro planeta.

La piedra de Tutankhamón

El peto funerario de Tut
Un nuevo ejemplo lo encontramos en la tumba de Tutankhamón, descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter. En una de las cajas con joyas apareció un rico pectoral (Carter 267D, JE 61884) cuyas piezas formaban en escritura críptica el nombre ceremonial de entronización del Faraón Niño, Nebkheperura. La joya, de 14,9 cm de alto, está hecha de oro, plata, incrustaciones de lapislázuli, carnalita, obsidiana, diferentes cristales de colores y, lo más singular de todo, una misteriosa piedra. En el centro del pectoral destaca un escarabajo que sujeta la barca solar de Ra en su viaje por el firmamento. El insecto está tallado a partir de una piedra traslúcida de color verdoso de naturaleza única.

En realidad se trata de un singular mineral denominado piedra del desierto (calcedonia translúcida). Fue descubierto por primera vez en el año 1932 por el cartógrafo británico Patrick A. Clayton. Además de ser el primer hombre que cruzó de este a oeste el Gran Mar de Arena por el paralelo 27 que se abre por todo el desierto Líbico de Egipto, a su regreso dio con este mineral tan curioso. Su origen seguramente esté relacionado con algún objeto estelar que chocó con la Tierra hace unos 28 o 29 millones de años. Lo más probable es que el meteorito en cuestión chocara con tanta fuerza contra nuestro planeta que lanzó al aire rescoldos derretidos de material que, tras enfriarse en pocos segundos, cayeron otra vez al suelo, generando este monóxido de silicio de gran pureza. El paso del tiempo y el azote de la erosión del viento hicieron el resto: una superficie cristalina realmente increíble en la que destacan especialmente las tonalidades verdosas, como es el caso de la piedra que forma el escarabajo del pequeño pectoral de Tutankhamón..
Los egipcios conocían la naturaleza de esta piedra extraterrestre. Su fuerza simbólica fue empleada en la joya del Faraón Niño para reforzar la idea de la magia solar y lunar que exhala el pectoral. Pero, lamentablemente, solo nos ha llegado su uso en esta joya del arte faraónico. Modernas expediciones al desierto Líbico han dado en las dos últimas décadas con nuevos restos de piedra de origen extraterrestre procedentes de aquella explosión.

El “alien” del Valle de los Reyes

Momia de un Hijo de Tutankhamon
Si buscamos en internet vídeos de seres extraterrestres en el antiguo Egipto, fácilmente nos toparemos con este ejemplo. Sus visitas se cuentan por millones. La imagen es espectacular, casi estremecedora. La historia cuenta cómo cerca de Lahun, al sur del oasis de El Fayum, una expedición secreta descubrió dentro de una pirámide los restos de lo que en términos ufológicos se conoce como Entidad Biológica Extaterrestre.
La primera vez que yo vi esta misteriosa momia, porque sí, yo la he visto, fue en el hospital Kasr El-Eini de El Cairo en el año 1999. El Dr. Gaballa, su redescubridor, me la mostró en una de las estancias del hospital en donde había aparecido junto a otras momias olvidadas desde hace décadas.
El misterio de este cuerpo de color grisáceo reside en que apareció en la tumba de Tutankhamón, en 1922. Se trata de uno de los dos fetos momificados, hijos del Faraón Niño (el ADN no ha dejado dudas), descubiertos por Howard Carter en esta tumba. La fotografía no tardó en trascender a los medios de comunicación, recalando poco después en los foros de misterios ufológicos. Enigma resuelto.

El extraño visitante de Ptah-hotep

Ptah-hotep
En los años 90, ante la aparentemente asombrosa evidencia definitiva que mostraba esta fotografía, se quiso ver a un alienígena clásico en matematicas una tumba de Sakkara. Lo tenía todo: cabeza desproporcionada, grandes ojos negros almendrados y rasgados y piel grisácea. ¿Qué más se necesitaba para demostrar la presencia de seres de otro planeta en el Egipto faraónico?
La imagen procedía de la tumba de Ptah-hotep, Visir del faraón Djedkare-Isesi, (V dinastía, ca. 2400 a.C.).
La primera vez que la vi ya observé algo que no encajaba. El ser era sobradamente claro. Sin embargo, partes de la anatomía del oferente que había a su derecha, parecían superponerse, algo insólito en el arte egipcio.
Cuando a los pocos meses visité la tumba de Ptah-hotep en Sakkara, en efecto, descubrí al observar la escena con detenimiento que, como se ve en la segunda imagen, el famoso alienígena era en realidad una pareidolia. Sencillamente, no era más que un jarrón con doble asa, en donde un par de frutos daban forma a unos “ojos” almendrados.
Pero más allá de estos fraudes o malentendidos, quizá lo más importante de todo es que los egipcios lo conocían. Sabía que más allá de nuestro planeta había algo. Quizá no alcanzaban a comprender qué, pero su certeza en la procedencia de estos objetos extraterrestres era clara. Cada vez que alguien me ha preguntado por la vida más allá de nuestras fronteras terrestres, mi respuesta ha sido firme y contundente. Sé que no estamos solos en el Universo y que, muy posiblemente, al igual que nosotros vamos, ellos pueden venir. Ahora bien, eso no demuestra de ningún modo que yo acepte que la cultura egipcia sea de origen o tenga influencia extraterrestre. Al contrario, en los 25 años que llevo investigando este campo, todavía no me he encontrado una sola prueba de ello. Y sin embargo, aunque parezca paradójico, los antiguos egipcios sí tuvieron contacto con ese mundo tan lejano y fantástico, siendo su huella algo absolutamente claro y evidente en su cultura, porque sí, Egipto sí era extraterrestre…

Fuente: http://www.nachoares.com/articulos/egipto-si-era-extraterrestre/

viernes, 9 de enero de 2015

Hallan en Luxor una réplica de la tumba dedicada al dios Osiris

Descubren en la Necrópolis de los Nobles de Luxor un complejo funerario que imita el diseño del que se construyó bajo la orden del faraón egipcio Seti I en la ciudad de Abidos.

Interior de la réplica de la tumba dedicada al dios Osiris hallada por la misión MinProject
 EFE/Matjaz Kacicnik

La Misión Arqueológica Canaria-Toscana (MIN PROJECT), en cooperación con el Ministerio egipcio de Antigüedades, ha descubierto en la Necrópolis de los Nobles en Luxor (sur de Egipto), una réplica de la tumba dedicada al dios Osiris, informó este jueves el Gobierno egipcio.

Este complejo funerario fue descubierto por la misión hispano-italiana en la tumba número 327 en la zona de Sheij Abd el Gurna y supone una réplica pequeña del diseño del llamado Osireion, construido bajo la orden del faraón egipcio Seti I en la ciudad de Abidos.

En la pared norte de esta sala se encuentra un acceso que lleva a unas escaleras que conducen al complejo funerario dedicado a Osiris, dios de los muertos.

Esta divinidad aparece localizada en el medio de una capilla en forma de bóveda y, a sus pies, una escalera esconde un pozo que lleva a varias cámaras funerarias. Además, alrededor de Osiris gira un corredor que rodea todo el complejo funerario.

"Es una tumba única en la Necrópolis Tebana, ya que reúne todas las características de la tumba mitológica de Osiris", dijo a Efe la codirectora de la Misión, la egiptóloga española Milagros Álvarez Sosa.

Álvarez destacó la "gran importancia" del descubrimiento "porque las cámaras funerarias contendrían difuntos que durmieron su sueño eterno bajo el dios de los muertos, Osiris".

En una de estas cámaras, sepultadas a nueve y seis metros de profundidad, se ha encontrado "decoración en las paredes de demonios que sostienen en sus manos cuchillos para proteger el cuerpo del difunto", agregó Álvarez.

Objetivos para la próxima campaña


Después de cerrar la segunda campaña el pasado 15 de diciembre, Álvarez anunció que durante la próxima, que comenzará en otoño, su equipo empezará a "estudiar las cámaras funerarias y profundizar en el estudio del complejo con el fin de llegar a otras conclusiones que le permitan profundizar mejor en el significado de esta tumba".

En un comunicado, el director de Antigüedades del Alto Egipto, Abdel Hakim Karar, señaló que la tumba número 327 está integrada por una sala grande apoyada en cinco pilares.

Seti I quiso durante su reinado levantar construcciones en la ciudad santa de Abidos para expandir su influencia en el norte y su devoción a Osiris, destacó en la nota el ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati.

El culto a Osiris fue unido a principios de la dinastía V (2.465-2.323 a. C.) al de la divinidad local de Abidos, identificada como Jenti Amanti, por lo que pasó a llamarse Osiris Jenti Amanti.

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2015/01/01/54a583b3ca4741c6308b4578.html

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Amuletos Egipcios

Los antiguos egipcios utilizaban unos objetos simbólicos que consideraban les conferían protección y/o poderes. Podían atrer la buena suerte, propiciar el amor, la salud, el trabajo y el éxito.Muchos de ellos eran de pequeño tamaño y los llevaban colgados del cuello, atados a la muñeca o en zonas menos visibles y algunos los introducían en pequeñas cajitas a modo de relicarios.A menudo estos símbolos eran joyas o formaban parte de piezas de joyería y en algunos casos los pintaban a modo de tatuaje sobre el cuerpo.

No solo los llevaban en vida, sino que al morir los embalsamadores colocaban muchísimas de estas piezas sobre el cuerpo del difunto, entre los vendajes, cada uno en el lugar que le correspondía según su función.

Algunos de estos símbolos se representaban en figuras y se utilizaban como protectores de las casas. También se pintaban en tela y sobre papiros. Es frecuente sus representación en mobiliario y objetos domésticos cotidianos y por supuesto, algunos de ellos, eran piezas fundamentales en rituales y ceremonias sagradas.

Otro tipo de amuletos eran unos pequeños saquitos de hierbas atados con un cordón, que se utilizaban para sanar enfermedades y proteger de los peligros de la naturaleza.

Utilizados al menos desde hace unos 7000 años, la relación entre sus formas y usos está muy documentada. Se han encontrado listados inscritos en las paredes de los Templos (Dendera) o en papiros. En el papiro llamado Mc Gregor se citan 75 modelos diferentes de amuletos y en el papiro de Leyden se especifica el modo de confeccionarlos para que estén cargados con las fuerzas que cada uno de ellos requiere.

Sabemos que sobre ellos los magos recitaban conjuros mágicos para conferirle poderes. A través de la palabra y la entonación precisa cargaban estos símbolos con una determinada energía.

Para potenciar su poder debían realizarse de un material y color determinado, adecuado a su función.Se utilizaron metales como el oro, considerado "la carne de os Dioses"; la plata, muy valorada; el elektron, una aleación de oro y plata; el bronce o incluso el hierro. Muchos de ellos estaban elaborados con minerales y piedras semipreciosas como lapislázuli, amatista, granate, turquesa, ágata, jaspe, obsidiana, ámbar, cornalina, turmalina, malaquita, hematites y feldespato. También utilizaron rocas (granito, serpentina, pórfido), materiales orgánicos (madera, hueso, conchas)y materiales elaborados como la fayenza esmaltada y la pasta de vidrio.

ANKH: LA LLAVE DE LA VIDA


Fuerza vital, vida, vida eterna. El "aliento de vida" como llave que nos abre las puertas del camino hacia la inmortalidad y que también nos conduce por el camino adecuado y correcto en la vida y los asuntos terrenales (salud, amor, negocios...)

Símbolo también de la unión de los opuestos, masculino y femenino, representados con la forma de T y el círculo o forma oval, respectivamente.

Portado habitualmente por los dioses para indicarnos su condición de eternos y sus competencias sobre la vida y la muerte. En muchos relieves y pinturas los vemos ofreciendo el "aliento de vida" a la boca o nariz de diferentes personajes.

En representaciones de libaciones sagradas vemos que de las vasijas se vierten ankhs, como agua, sobre determinados personajes.

ESCARABEO


Se consideraba un poderoso amuleto que atraía energías extraordinarias. En vida protegía contra el mal, visible o invisible y daba diariamente a su portador fuerza y poder.

En los difuntos era el amuleto protector del corazón y en su parte posterior se inscribía el capítulo 30 del Libro de los muertos. Posibilitaba la resurrección y alcanzar la vida eterna.

Este escarabajo, el escarabajo pelotero, Scarabaeus sacer, era una manifestación de la deidad creadora y solar Jepri. Símbolo de vida, la constante transformación de la existencia y la resurrección.

UDJAT, OJO DE HORUS


Fue considerado uno de los amuletos más poderosos. Simboliza la fuerza, la luz y la perfección, así como la salud, la sanación y la purificación. Además de dar mucha energía a sus portadores, también les proporcionaba suerte, prosperidad, seguridad y felicidad.

En asociación a los ojos, potenciaba la vista, curaba las enfermedades oculares y contrarrestaba los efectos del "mal de ojo". Potenciaba tanto la visión física como la interna. Alejaba a las malas influencias y a las personas que podían ser perjudiciales. Con este amuleto, podía conseguirse también una opinión acertada de los extraños, proporcionando un juicio justo.

Los magos lo utilizaban para ver el futuro y hacer predicciones.

Acercaba a su portador al conocimiento y a la presencia de los dioses.

Existen dos clases de ojos, el derecho y el izquierdo. El primero es blanco y solar, el ojo de Ra, mientras que el segundo es negro y representa la Luna.

El derecho es el que se utilizaba más frecuentemente en los amuletos. Éste fué el ojo que dio poder al espejo mágico de Hathor, en el que veía el futuro por una cara mientras que por la otra, veía la verdadera personalidad de quien le realizaba las  consultas.

El ojo izquierdo está relacionado con la lucha que mantuvo Horus con Seth. Cuando Horus fue herido en su ojo pudo curarlo gracias a la intervención de Thot. Su ojo fué sustituido por el Udyat para que el dios pudiera recobrar la vista. Este ojo era especial y estaba dotado de cualidades mágicas. También se relaciona con la ofrenda que dio Horus, su ojo curado, para resucitar a Osiris.

Fuente: http://www.losegiptosdeadina.com/Dioses-y-Templos/amuletos

martes, 20 de mayo de 2014

La tumba desconocida descubierta por el Proyecto Min

Es curioso cómo uno de los refranes españoles más taurinos: hasta el rabo todo es toro, tiene su equivalencia en el mundo de la arqueología, donde se suele decir: hasta que no llevas a la roca madre no puedes estar seguro de que no hay nada más por ahí debajo. Y esto es justo lo que le ha pasado este año a uno de los, por fortuna, varios equipos españoles que están excavando en Egipto: el Proyecto Min, es decir, la misión canario-toscana que dirigen las egiptólogas Mila Álvarez Sosa (Dra. en Egiptología por la Universidad de La Laguna [Canarias]) e Irene Morfini, quien prepara su tesis doctoral en la Universidad de Leiden.

En principio, el objetivo del Proyecto Min es estudiar dos tumbas de la necrópolis tebana. Una es la de Min (TT109), un personaje que tuvo una estrecha relación con el nomo Tinita, como nos indican sus títulos: «alcalde», «supervisor de los sacerdotes de Onuris», «alcalde del oasis», «supervisor de los cantantes», «administrador y jefe del festival de Osiris»; pero que sobre todo debe su puesto en la historia del antiguo Egipto a haber sido el tutor del futuro Amenhotep II. La imagen de su tumba que lo muestra enseñando al joven príncipe a disparar su arco, es inconfundible. La otra es la tumba -327-, comunicada con la anterior por un acceso perfectamente excavado, como si durante el período tardío el propietario de la tumba hubiera querido utilizar la TT109 como la entrada oficial a su hipogeo. La segunda parece una prolongación de la primera. Como hasta el momento no ha sido excavada, de esta tumba no se conoce si quiera el nombre del difunto enterrado en ella.

En cualquier caso, fue en la tumba -327- donde se produjo el gran hallazgo de este año. Como mandan los cánones, antes de comenzar a excavarla había que hacer una visita para estimar su estado de conservación y los pasos que necesarios para estudiarla a fondo. Esa era la intención y el trabajo que estaban haciendo Álvarez Sosa y Morfini cuando se dieron cuenta de que en una de las paredes comenzaba un corredor —del que nunca nadie había hablado— que parecía terminarse en un muro unos metros más allá. El sitio parecía peligroso, de modo que no fue hasta que se consolidó la estructura y se consideró seguro el acceso cuando las dos egiptólogas exploraron el túnel. En principio parecía un mero agujero de ladrones —de los que hay al menos uno en prácticamente todas las tumbas de la necrópolis—, por lo que su sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que el corredor no terminaba en la pared del fondo, sino que se continuaba durante otros seis metros más hasta alcanzar una estancia longitudinal. Sorprendidas, continuaron su exploración hasta encontrar el acceso a una estancia transversal. Su alegría fue inmensa, porque sabían qué  estaban viendo. Sí, parecía increíble, pero ¡acababan de penetrar en una tumba por completo desconocida hasta entonces!

La primera impresión cronológica proporcionada por la planta en forma de T invertida, que es típica de los hipogeos de la xviii dinastía, quedó confirmada por la decoración pintada de las paredes. Si bien están dañadas, las escenas se pueden identificar perfectamente como el repertorio típico del Reino Nuevo: caza en los pantanos, banquete funerario… Como el 70 % de la tumba está relleno de escombros, harán falta bastantes campañas de excavación para liberar la tumba y comprobar si detrás de esos montones de tierra hay alguna escena mejor conservada que las visibles hasta el momento. Habrá que armarse de paciencia.

Por fortuna, unos sencillos conos funerarios encontrados en la -327- nos van a aligerar un poco la espera, porque han permitido saber el nombre del propietario del nuevo hipogeo. Como la nueva tumba se encuentra en un nivel superior al de la -327-, los conos que en su momento decoraron su fachada terminaron cayendo en la tumba inferior gracias a un agujero en el techo de ésta, hasta quedar posados en superficie, que fue donde los encontraron las Dras. Álvarez Sosa y Morfini (ya le falta poco para serlo). Al leerlos vieron los títulos y el nombre del propietario de la nueva tumba: May.

Ahora sólo hemos de esperar que sus varios patrocinadores continúen apoyando al Proyecto Min y podamos seguir disfrutando de los frutos de sus esfuerzos. No obstante, también admiten donaciones de particulares, de modo que si alguno quiere contribuir al avance la egiptología, puede hacerlo en este enlace.

Fuente: http://www.lahistoriaempiezaenegipto.com/la-tumba-desconocida-descubierta-por-el-proyecto-min/

lunes, 28 de abril de 2014

Los secretos de Osiris

¿De dónde procedían los egipcios?
¿Por qué contruían pirámides¿
¿Se parecía a la nuestra la vida en el Antiguo Egipto? ¿Qué curiosidades escondían los faraones y sus enigmáticas pirámides?
¿Cuál era la relación de los egipcios con la religión y la magia?
¿Cuáles han sido los grandes hallazgos de la exploración reciente?
 ¿Qué nos queda por descubrir?

Egiptólogo apasionado y autor de dos novelas históricas de gran éxito (El ladrón de tumbas y La conjura del faraón) que recrean de forma minuciosa las costumbres de la civilización del Valle del Nilo, Antonio Cábanas nos desvela ahora 81 enigmas que sirven para explicar la atracción que desde antaño ha ejercido la Tierra Negra- que era como los antiguos egipcios llamaban en realidad a su país- y para desterrar muchos de los mitos que sobre ella se han difundido erróneamente con el paso de los siglos.


Fuente: http://www.antoniocabanas.com/2008/10/los-secretos-de-osiris-y-otros-misterios-del-antiguo-egipto/#sthash.fwbySF1t.dpuf

martes, 15 de abril de 2014

Crucero de 10 días por el Nilo


En agosto de 2012, el Santuario Sun Boat III se convirtió en el primer barco de más de 15 años de travesía entre El Cairo y Asuán.

El viaje está lleno de historia, destacando entre ellos Beni Hassan con su hilera de tumbas excavadas en la roca adornadas con pinturas; Tel el Amarna, la capital de corta vida de Akhenaton faraón; los Monasterios rojo y blanco con su penetración en Egipto copto, así como Abydos Temple, dedicado a Osiris, el dios del inframundo.

El crucero más largo permite un tiempo para relajarse y disfrutar del río tranquilo crucero mientras toma el escenario y la obtención de una visión fascinante de la vida local al lado de este majestuoso río.