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martes, 12 de abril de 2016

Un estudio revela las "lamentables" condiciones de vida de la civilización egipcia



Según científicos de las universidades de Granada y Jaén, las poblaciones se encontraban "al límite de la supervivencia" y se registraba una elevadísima mortalidad infantil y numerosas enfermedades infecciosas





La intervención llevada a cabo por un equipo multidisciplinar de científicos de las Universidades de Granada y Jaén en la necrópolis egipcia de Qubbet el-Hawa ha revelado nuevos datos sobre las "lamentables" condiciones de vida de sus habitantes, a pesar de la riqueza que tuvo esa civilización.

El proyecto científico ha estudiado, desde mediados del pasado febrero y a partir de restos esqueléticos y momias, las condiciones de vida de los gobernadores del Antiguo Egipto, dentro de su séptima campaña en esta necrópolis de la región egipcia de Aswan, de unos 4.000 años de antigüedad.

El director del laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada, Miguel Botella, ha explicado que el entorno en el que se ubica la necrópolis de Qubbet el-Hawa, donde se enterraban a gobernantes y sus familiares, era fronterizo y "muy rico", ya que hasta éste llegaban el marfil o el oro que nutría a Egipto.

A pesar de que siempre se habla de la espectacularidad de la civilización egipcia en todos los sentidos, con impresionantes construcciones que reflejan gran esplendor, lo cierto es que las investigaciones ponen de manifiesto que el pueblo vivía "en condiciones muy lamentables", ha indicado Botella.

Según este experto, las poblaciones se encontraban "al límite de la supervivencia" y se registraba una elevadísima mortalidad infantil y numerosas enfermedades infecciosas, en muchos casos motivadas por la contaminación de las aguas del Nilo.

Esta situación no era ajena a los gobernantes de la época, ha dicho Botella, que ha recordado que el mismísimo faraón Tutankamón llegó a morir con tan solo 19 años y que en la zona hay una escultura de un gobernador que falleció con apenas 25.

"Los huesos nos hablan de artrosis, enfermedades degenerativas, problemas de cadera en la clase trabajadora", ha señalado Botella, que ha insistido en que sorprende la riqueza de esa civilización teocrática en contraste con las condiciones infrahumanas, la malnutrición o la sobrecarga de esfuerzo de una población, dedicada a sus dioses y que "vivía muy mal".

Fuente: http://www.ideal.es/miugr/201604/10/estudio-revela-lamentables-condiciones-20160410141041.html

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Reabre la tumba de Tutankamón en Egipto tras un mes de restauración

Tumba de Tutankhamon
La tumba del faraón Tutankamón fue reabierta al público tras un mes en el que fue sometida a labores de restauración, informó hoy la agencia oficial egipcia de noticias, MENA.
Según la agencia, la reapertura se produjo ayer, tras el anuncio del ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, que añadió que la entrada a la tumba será gratuita durante el próximo 4 de noviembre, con motivo de la celebración del día nacional de Luxor (sur), donde se encuentra el sepulcro.
Las obras de restauración y mantenimiento incluyeron un cambio del suelo, por lo que la momia de Tutankamón fue trasladada a una de las cámaras laterales de la tumba.
La fecha de la fiesta nacional de Luxor fue recientemente cambiada del 9 de diciembre al 4 de noviembre para hacerla coincidir con el aniversario del descubrimiento de la tumba por parte del arqueólogo británico Howard Carter, que vislumbró el sepulcro ese mismo día del año 1922.
El sepulcro está ubicado en el valle de los Reyes, en la ribera oeste del río Nilo, frente a la ciudad monumental de Luxor, a unos 700 kilómetros al sur de El Cairo.

Tutankamón murió joven, tras un breve reinado entre 1332 y 1323 a.C. aproximadamente, pero fue el descubrimiento de sus tesoros intactos lo que hizo que se desatara una fiebre por la egiptología.
El pasado agosto, el experto británico Nicolas Reeves declaró que el sepulcro de la reina Nefertiti podría hallarse en la misma cámara funeraria de Tutankamón.

El 22 de octubre, la Comisión Permanente de Antigüedades de Egipto anunció que aprobaba el uso de radares en la tumba del "faraón niño" con el objetivo de confirmar o no las pesquisas de Reeves.
Está previsto que esos trabajos lleven a una conclusión clara antes de finales de año.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/20151102/54437615145/reabre-la-tumba-de-tutankamon-en-egipto-tras-un-mes-de-restauracion.html

sábado, 31 de octubre de 2015

Muy Historia Noviembre

Este mes la revista Muy Interesante en su versión "Historia" trata de Egipto.
Egipto, la tierra que vio nacer y morir a lo largo de 40 siglos a la civilización más longeva de la Historia, parecía haber agotado su capacidad de sorprender. Los sucesivos hallazgos de sus artísticos y valiosos restos arqueológicos,
con piezas de una modernidad intemporal –como el busto de Nefertiti– o joyas realizadas con gemas y metales preciosos –como la máscara de Tutankamón–, además
de sus monumentales y magnéticos templos, pirámides, esculturas y tumbas, desataron la “egiptomanía” y el afán de coleccionismo en todo Occidente. Varias generaciones
de arqueólogos se lanzaron a rastrear tan exhaustivamente este trecho del valle del Nilo entre el mar Mediterráneo y la segunda catarata, al sur de Abu Simbel,
que, aparentemente, apenas podían quedar ya secretos por descubrir.


En sus páginas podremos leer:

Una civilización seductora. PÁG. 6

Los hallazgos más recientes PÁG. 14

Egiptólogos españoles PÁG. 22

Ramsés II el Desmesurado: el faraón más longevo PÁG. 28

DOSSIER
Crónica del Egipto faraónico Un recorrido por su Historia, desde el alba de su civilización a su decadencia en el período helenístico, pasando por
los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo. PÁG. 35

Joyas del Nilo fuera de sus fronterasPÁG. 60

La Conjura del harén PÁG. 66

¿Existió realmente el Éxodo? PÁG. 74
Nefertiti y Tutankamón PÁG. 80

Lo que queda por descubrir PÁG. 86


Y mucho más así que "egiptomaníacos" ya podéis comprarla en el kiosko.


domingo, 25 de octubre de 2015

A vueltas con la barba de Tutankamón.


Máscara de oro del faraón Tutankamón durante el proceso de restauración iniciado en el Museo Egipcio de El Cairo.


El Gobierno egipcio declaró que la restauración de la máscara del joven faraón Tutankamón, cuyo inicio fue anunciado la tarde del martes 20 de octubre y que está previsto que se alargue hasta finales de año, podría revelar nuevos secretos sobre esta antigüedad hallada en 1922.

"Desde su descubrimiento, la máscara de Tutankamón no ha sido estudiada de forma científica y completa, por eso, esta es una oportunidad de oro para redescubrirla", explicó a Efe el codirector del equipo científico egipcio-alemán que se encarga de la restauración, Tariq Taufiq.

Según el responsable egipcio, el redescubrimiento de la máscara se basará en estudiar las materias y las técnicas utilizadas para fabricarla, así como el papel funerario y religioso de la misma.

Además, también se analizarán los paisajes y los textos que hay encima de ella, así como las materiales de los que está compuesta la misma barba, que no es solamente de oro, como el resto de la reliquia, sino también de piedras preciosas, según explicó a Efe el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati.

"Hasta el momento, todo lo que esconde esta máscara son secretos, por lo que esta oportunidad permitirá estudiarla con exactitud", explicó Taufiq, que espera que los labores terminen a finales de este año.

La reliquia sufrió daños durante unas obras realizadas en 2014 para cambiar la iluminación del Museo Egipcio, en circunstancias que aún no han sido aclaradas y que desataron una gran polémica.

La perilla de la máscara del joven faraón se desprendió accidentalmente y los encargados de la misma decidieron pegarla con resina "epoxy", lo que fue calificado por Taufiq de "tragedia".

Los trabajos de restauración consistirán en quitar los restos de la resina, desmontar la barba y después volver a montarla de forma correcta y sin causar daños.

La operación empezó el pasado 10 de octubre con la eliminación del "epoxy" adicional de la máscara mediante raspadores de madera.

El segundo paso consistirá en el calentamiento gradual del material adhesivo hasta que alcance 50 grados y se convierta en una materia blanda, lo que facilitará la tarea de desprender la barba de la máscara para volver a colocarla de forma correcta, precisó Taufiq.

Sobre esta última fase, el codirector alemán del equipo científico, Christian Eckmann, dijo, durante la rueda de prensa en la que se anunció el inicio de la restauración, que su grupo todavía no ha desarrollado el método con el que volver a montar la barba, ya que es necesario saber la situación exacta debajo de ella.

"Cuando sepamos eso, desarrollaremos una idea (de cómo restaurarla), la presentaremos al comité científico y decidiremos cómo hacerlo. Hay varios modos de hacerlo, por supuesto", señaló el experto alemán, que indicó que estas tareas podrían durar un par de meses.

El equipo de restauración egipcio-alemán, presidido por Al Damati, está compuesto por tres expertos -conservadores, científicos y egiptólogos- de cada país, además de 14 ayudantes de nacionalidad egipcia.

Por el momento, la máscara está "ingresada" en la cámara 55 del Museo Egipcio, donde recibirá todos los tratamientos mencionados, antes de volver a exhibirse al público, previsiblemente a comienzos del año que viene.

Es la cuarta vez que la máscara funeraria de Tutankamón es retirada de su vitrina desde que fue descubierta por el egiptólogo británico Howard Carter en 1922.

Después de que saliera a la luz el incidente, Alemania ofreció su ayuda a Egipto para restaurar la valiosa máscara y el pasado septiembre entregó 50.000 euros (56.330 dólares) a las autoridades egipcias para ello.

Tutankamón reinó durante un corto periodo de la primera mitad del siglo 1.300 a.C y lo más relevante de su mandato fue la devolución de la influencia y el poder a los sacerdotes de Amón, tras la experiencia monoteísta de Akenatón.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/restauracion-mascara-tutankamon-podria-revelar-mas-secretos-4605147

sábado, 17 de octubre de 2015

¿De qué murió Tutankamón?

Casi un siglo de intervenciones y análisis han dado lugar a resultados, a menudo contrapuestos, sobre la muerte del faraón más mediático

Algunas lesiones que la momia presenta han podido producirse después de la muerte


En noviembre de 1922, Howard Carter irrumpió en KV 62, la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, y ambos, el arqueólogo y el difunto rey, lo hicieron en la historia. Los dos eran escasamente conocidos antes de ese momento, pero a partir de entonces la egiptología no se pudo concebir sin una referencia a sus nombres. Un saber académico y especializado dio el salto a los medios de comunicación de masas de la época, las revistas ilustradas y los noticieros cinematográficos, para no abandonarlos ya nunca. Y así hasta nuestros días.

Pero claro, para que haya una tumba tiene que haber un difunto. Es muy cierto que en los años inmediatamente posteriores al descubrimiento del enterramiento intacto (o casi) la atención se centró fundamentalmente en los “tesoros” que emergían, cuidadosamente fotografiados e inventariados, de la tumba. Los espectadores pudieron contemplarlos y los turistas admirarlos posteriormente en el Museo Egipcio del El Cairo. El pobre difunto, sin embargo, no hizo el viaje. El cuerpo momificado del rey no siguió el camino de varios de sus regios familiares en el trono de Las Dos Tierras que habían sido descubiertos en la zona cuarenta años antes y ahora reposaban a la vista de los turistas en el mismo Museo de El Cairo, seiscientos kilómetros al norte de dónde fueron enterrados. La momia de Tutankamón quedó, solitaria, en el mismo lugar de la tumba en la que fue depositada. A partir de ese momento, miles y miles de visitantes contemplaban su sarcófago, conscientes o no de que en el interior intentaba descansar para la eternidad el joven rey difunto.

Un hecho cuya relevancia a menudo se pasa por alto es la coincidencia temporal entre el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922 y la muestra pública por primera vez del busto de la reina Nefertiti en Berlín en 1924, aunque había sido encontrada por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt doce años antes. El busto de la reina, madrastra del propio Tutankamón, se convirtió inmediatamente en un foco de interés del público. Hasta el punto que hoy no podemos dudar de que el busto de Nefertiti y las máscara de oro de Tutankamón constituyen los dos iconos más poderosos que representan a la cultura egipcia antigua. La relación familiar que une a los dos personajes y el interés del periodo histórico en el que se desenvuelve su biografía, que no es otro que el atractivo y sugerente periodo de la reforma religiosa de Amarna llevada a cabo por el esposo de Nefertiti y probable padre de Tutankamón, Akenatón, focalizó el interés en conocer más y más íntimamente los “misterios” que el cuerpo momificado podía albergar, toda vez que de los otros personajes del capítulo no nos habían llegado sus reales despojos.

La localización de la momia de Tutankamón no facilitaba su acceso ni su estudio. Cualquier intervención sobre ella suponía cerrar al público su tumba, uno de las principales punto de interés del mítico Valle de los Reyes donde fue encontrado.

Complicación y mal negocio. 

A pesar de ello, se llevaron a cabo numerosos análisis y observaciones, los primeros de ellos al tiempo de su descubrimiento, entre 1922 y 1924, bajo la dirección del propio Howard Carter. A medida que las técnicas de análisis se han ido desarrollando, nuevos datos se han añadido a los que poseíamos, en ocasiones arrojando luz y en otras sombras al conocimiento físico del monarca y, por lo tanto, a las probables causas de su muerte. Uno no puede pensar en una autopsia más prolongada que la que ha experimentado el cuerpo del joven rey. Casi un siglo de intervenciones, análisis y resultados, a menudo contrapuestos. Si añadimos a esto el trasiego constante de turistas frente a su sarcófago tendremos que llegar a la conclusión de que la pretensión de un eterno descanso no pasó, en el caso del desdichado monarca, de una esperanza decepcionante.

Médicamente hablando, el joven monarca tenía muy malas cartas. Su familia, la llamada dinastía XVIII egipcia, había experimentado varias crisis sucesorias desde la llegada al trono de su ancestro común Tuthmosis I. En Egipto, para preservar el linaje regio, no era raro en la familia real el recurrir a matrimonios incestuosos. La familia tutmósida, la de Tutankamón, tenía un altísimo nivel de consanguinidad. De hecho, este factor se ha puesto repetidamente de manifiesto en la peculiar figura del padre de Tutankamón, el llamado rey hereje Akenatón. Algunos aspectos del especial estilo de representar su figura se pueden explicar acudiendo a afecciones médicas conocidas, como el síndrome de Marfan. Lo mismo se puede decir de sus posiciones en el tema religioso y su inclinación hacia un misticismo claramente acentuado, que se puede poner en relación con afecciones como la epilepsia. Los españoles somos históricamente conscientes de lo que el incesto puede hacer a una dinastía que la practica como manera de perpetuarse, y el final de nuestros Austrias, con el ejemplo de Carlos II, no deja lugar a dudas. La proverbial promiscuidad borbónica asegura, sin embargo, que los reyes crezcan fuertes, sanos e inmunológicamente diversificados.

El rey no era muy corpulento, aunque tenía una estatura de 1,80 metros aproximadamente. Un reciente estudio publicado en 2010 establece con bastante seguridad que Tutankamón era hijo de la momia encontrada en la tumba KV55 del Valle de los Reyes, de la que muchos especialistas ya pensaban que podría ser la de Akenatón a pesar de los problemas para establecerlo así. Este estudio lo confirma. Por lo tanto, los problemas heredados de su familia le afectarían de lleno. Su madre, de acuerdo al mismo estudio, sería una momia femenina encontrada en la tumba KV35 también del Valle de los Reyes. Esta momia fue conocida durante mucho tiempo como la “dama joven” y el estudio de 2010 nos indica que era hermana del propio Akenatón, hija, por tanto, de Amenhotep III, cuya momia se conserva, y de Tiyi, su esposa, momia también conservada, conocida como la “dama anciana” y encontrada junto a la de su hija en la misma tumba KV35. Los padres de Tutankamón eran, por tanto, hermanos. Esta circunstancia incrementa de modo exponencial las consecuencias de la consanguinidad en Tutankamón. Ambos progenitores tenían la misma carga genética problemática que se multiplicaba al confluir en el joven monarca. En la misma tumba del rey, KV62, aparecieron dos fetos femeninos, cuyos análisis posteriores determinaron que eran hermanas entre sí e hijas del rey. Un indicador más, quizá, de su pedigrí incestuoso. La esposa de Tutankamón, Ankhesenamon, era hermana suya también, al menos de padre.

Ese mismo estudio (y varios otros realizados antes y después) muestran las consecuencias que esta consanguinidad puede haber tenido sobre las características físicas y malformaciones del cuerpo del joven faraón. Por lo pronto, se identificó al rey como paciente de la llamada enfermedad de Köhler, una osteocondrosis que afecta al hueso escafoide del pie. Consiste en una necrosis del hueso por falta de riego sanguíneo. Las consecuencias más obvias serían el dolor y la inflamación y una evidente cojera que limitaría considerablemente su movilidad. Además, Tutankamón padecía una desviación de la columna, probablemente relacionada con la malformación anterior. La cojera del rey se comprueba arqueológicamente por la existencia de bastones para caminar entre los objetos del ajuar funerario descubiertos por Howard Carter en su tumba.

Molesta como sería esta afección, sin embargo, ella no supone una amenaza para la vida de quien la padece. Sin embargo, la momia del rey ha desvelado que también padecía malaria, en su variedad más virulenta, y que había sido infectado varias veces por el mosquito portador de la enfermedad a lo largo de su corta vida. La malaria puede desencadenar un shock circulatorio o causar una respuesta inmunológica fatal. En cualquier caso, su padecimiento crónico surte un efecto debilitante, dejando al paciente mucho más expuesto a cualquier otra afección. Hubiera mermado la resistencia de su sistema inmunológico y evitado que su problema de necrosis en el pie mejorara. Todo ello en un cuerpo especialmente poco apto, por la consanguinidad, para la salud.

Sobre su muerte apenas sabemos nada. 

Tampoco sabemos demasiado sobre su vida, deberíamos admitir. Sus apenas dieciocho años de vida entran en el campo de la especulación. Pero claro, teniendo en cuenta las circunstancias del hallazgo de su tumba y su cuerpo, es razonable la curiosidad sobre la razón que llevó éste a aquélla. El asesinato es una opción siempre atractiva para personajes históricos. Añade interés y hace recaer una atención dramática sobre el sujeto. También juega con la presencia de buenos y villanos. Todo esto se traduce, voluntariamente o no, en beneficios y notoriedad, a veces breve, para quien lo propone.

Cuando Howard Carter abrió el sarcófago que contenía el cuerpo del rey se encontró con que las resinas se habían endurecido de tal manera que era muy difícil separar del cuerpo los vendajes y ambos del sarcófago que los contenían. Se probaron varios métodos, incluido la exposición del sarcófago al sol tebano para que las resinas se reblandecieran. No cedieron. Carter decidió, pues, cortarlas con cuidado. Con todo, este forcejeo y manipulación del cuerpo, las resinas y las vendajes ha alimentado la polémica. Porque algunas lesiones que la momia presenta han podido producirse después de la muerte. Así, el cráneo, hoy separado del cuerpo, presenta una fractura en su base y una fisura que sería consistente con un gran golpe. Si lo recibió en vida habría que buscar a un villano. El anciano Ay, suegro de Akenatón y quien le sucedería en el trono, es un candidato perfecto para estar detrás de este golpe, literal y metafóricamente. El pobre Ay es un personaje histórico antipático que no le cae bien a nadie. Si las lesiones se produjeron tras la muerte los responsables serían unos embalsamadores poco cuidadosos o un arqueólogo impaciente. Algo menos dramático.

En 2005, un análisis por TAC reveló que el rey se había fracturado una pierna por la rodilla poco antes de su muerte, ya que el hueso no tuvo tiempo de soldar. Fue una fractura especialmente complicada. Al parecer, la fractura se infectó. Podemos imaginar los efectos de una infección importante en un cuerpo debilitado inmunológicamente y afectado por una malaria virtualmente crónica, además de otras afecciones. En 2012, otro informe propuso que el monarca sufrió una ataque epiléptico, enfermedad tradicionalmente relacionada con su padre Akhenaton, y que este ataque le habría hecho caer al suelo produciendo la mencionada fractura.

Las numerosos análisis realizados son consistentes en la enumeración de afecciones, varias de ellas consideradas como taras congénitas, que son mucho más numerosas en casos de hijos de parejas consanguíneas. El rey padecía de un paladar hendido, condición asociada normalmente a esta circunstancia, pero también se han mencionado otras posibles enfermedades, como el síndrome de Marfan, el síndrome de Fröhlich, el de Klinefelter o el de Antley-Blixer.

El catálogo de síndromes relacionados con el monarca muerto se hace interminable e impronunciable.


Recientemente, en 2013, otro estudió llegó a la conclusión de que el monarca sufrió un accidente, concretamente con un carro. Según este estudio, Tutankamón recibió un gran golpe, que le afectó a la totalidad de su costado derecho, mientras se encontraba de rodillas. Qué hacía un monarca cojo de rodillas subido en un carro o delante de él es otro de los misterios que quedaría por resolver en este caso. Un año después, otro estudio más reveló que las lesiones del costado derecho fueron producidas post-mortem, restando emoción a una historia controvertida y haciéndonos regresar de nuevo al escenario de los embalsamadores chapuceros o la ansiedad del quizá no tan flemático egiptólogo inglés.

Quedan, sin duda, análisis por hacerse. Más técnicas se descubrirán que habrán de aportar más y más información a lo que vamos conociendo.
Lo que sabemos hoy, en definitiva, es que tenemos frente a nosotros la historia de un joven que no llegó a madurar en la vida, a la que llegó con una pesada mochila genética y una baza de cartas muy mala. 

Las condiciones higiénicas del Egipto antiguo no eran como las nuestras, huelga decirlo, y los métodos curativos tampoco. En estas condiciones cualquier afección o infección razonablemente normal, bacteriana o vírica, un mal enfriamiento derivado en neumonía o una insolación podría desencadenar una cadena de consecuencias que, en plena juventud, le llevara a la tumba. Allí donde lo encontró Howard Carter.

Dr José-R. Pérez-Accino. Departamento de Historia Antigua de la Facultad de Geografía e Historia. Universidad Complutense de Madrid

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/28/ciencia/1443452149_626570.html

lunes, 26 de enero de 2015

Tutankhamón restaurado con Superglue!!


La barba azul y dorada de la máscara fúnebre del famoso faraón Tutankamón fue pegada con un pegamento epoxídico de uso común (conocido en muchas partes como 'superglue'), dañando la reliquia después de que fue golpeada durante una limpieza, según aseguraron funcionarios del Museo Egipcio de El Cairo. (Lea además: 'Hice lo que pude': autora de fallida restauración de cuadro de Cristo)

El museo es uno de los principales lugares turísticos de la ciudad, pero en algunas áreas los sarcófagos de madera antigua están sin protección del público, mientras algunos entierros de faraones son mostrados montados en murallas y protegidos por paneles de vidrio. La máscara de Tutankamón, con una antigüedad de más de 3.300 años, y otros contenidos de su tumba son los principales objetos en exhibición. (Además: Cecilia Giménez, de polémica restauradora, a dueña del Eccehomo)

Tres de los conservadores del museo contactados por teléfono entregaron versiones distintas del incidente ocurrido el año pasado, y sobre si la barba fue quebrada accidentalmente mientras se limpiaba la protección de la máscara o si se cayó porque estaba suelta.

Sin embargo, los tres coinciden en que la orden de arreglarla rápido vino de arriba y que se usó un adhesivo inapropiado. Todos hablaron en condición de anonimato, por miedo a represalias laborales.

"Desafortunadamente se usó un material irreversible. Este adhesivo tiene una alta capacidad para pegar y es usado en metales y piedras, pero creo que no era correcto para un objeto importante como la máscara dorada de Tutankamón", dijo uno.


 "La máscara debería haber sido llevada al laboratorio de conservación, pero estaban apurados para mostrarla nuevamente y usaron este material irreversible de secado rápido", agregó el conservador.

Otro funcionario, presente en el momento de la reparación, dijo que parte del pegamento se secó en la cara de la máscara y que un colega usó una espátula para sacarlo, dejando marcas. El primer conservador, que revisa el artefacto regularmente, confirmó las rayas y dijo que es claro que fueron hechas por una herramienta usada para sacar el pegamento.

La industria de turismo en Egipto, antiguamente un pilar de la economía, todavía no se recupera de tres años de problemas después del levantamiento del 2011, que removió al presidente Hosni Mubarak.

Museos y la apertura de nuevas tumbas son parte de los planes para revivir la industria. Pero las autoridades no han hecho mejoras significativas al Museo Egipcio desde su construcción en 1902, y los planes para mover la exhibición de Tutankamón a su nuevo hogar en el Gran Museo Egipcio (cuya inauguración sería en el 2018) aún no han sido divulgados.

Ni el Ministerio de Antigüedades ni la administración del museo pudieron ser contactados para comentar esta situación. Uno de los conservadores aseguró que se está haciendo una investigación interna y que hubo una reunión sobre el tema este miércoles.

La máscara fúnebre, descubierta por los arqueólogos ingleses Howard Carter y George Herbert en 1922, generó un interés mundial por la arqueología y el antiguo Egipto cuando fue desenterrada junto a la tumba casi intacta de Tutankamón.

"Por las fotos que circulan entre los restauradores puedo ver que la máscara ha sido reparada, pero no se puede ver con qué", afirmó el egiptólogo Tom Hardwick.

"Todo lo que corresponde a esa era requiere un poco más de atención, por lo que una reparación así será altamente escudriñada"

Fuente: http://www.elpais.com.uy/vida-actual/se-rompio-mascara-tutankamon-alguien.html

lunes, 12 de enero de 2015

EGIPTO sí era extraterrestre

Extraterrestre significa, literalmente, que pertenece al espacio exterior de la Tierra o procede de él. Una endeble, pero sugerente, presencia ET ha sido empleada en numerosas ocasiones para explicar los enigmas de la cultura egipcia. Y, sin embargo, pocas veces pensamos en los elementos auténticamente extraterrestres que sustentan las creencias de los antiguos egipcios: adoración y culto de un legado realmente venido de las estrellas.
La culpa está en la falta de respuestas. La cultura faraónica, que brilló con un esplendor sin igual entre sus contemporáneos, es la civilización de la Antigüedad que más enigmas acumula a lo largo de sus más de 3.000 años de Historia. La construcción de las pirámides, su perfecta orientación astronómica o los incomprensibles textos que acompañan a muchas de ellas, señalan en una misma dirección: las estrellas.
Algunos de los misterios que rodean a los antiguos egipcios están tan enrocados en la comunidad científica que no son pocos los que han propuesto, quizá de una forma aventurada, la respuesta extraterrestre. Los propios textos antiguos nos hablan de visitas y viajes a las estrellas. El Libro de la Vaca Celeste nos cuenta cómo los dioses primigenios llegaron del cielo y, como vamos a ver a continuación, los Textos de las pirámides describen con todo detalle cómo podía viajar el faraón hasta las estrellas en los llamados “textos de ascensión”.
Pero más allá de la interpretación subjetiva que queramos dar a estos documentos religiosos, lo cierto es que las huellas de una realidad extraterrestre en el Egipto faraónico son más abundantes de lo que podríamos creer. No hablan de seres grises de pequeño tamaño con ojos almendrados, pero muestran una realidad igual de misteriosa y fantástica.

Los dioses de las estrellas

Sakkara
Los Textos de las pirámides son los textos religiosos más antiguos de la humanidad. Aparecen por primera vez en la pirámide del faraón Unas en Sakkara (ca. 2350 a.C). Su contenido es completamente estelar. A lo largo de casi 230 fórmulas se dan los pasos necesarios para que el faraón difunto ascienda al cielo y se una con sus ancestros, los dioses de la estrellas.
¿Por qué creían los antiguos egipcios que sus dioses procedían de las estrellas? ¿Qué les hizo pensar que el faraón provenía del mismo lugar y que debía reincorporarse a su naturaleza estelar?
En los Textos de las pirámides podemos encontrar las respuestas. Allí se nos habla de unos misteriosos “rayos”, que cruzaban los cielos de Egipto. Estos rayos, llamados bia, estaban hechos de un extraño mineral, terriblemente duro. Aunque lo más singular de ellos eran sus poderes mágicos.
Los bia, literalmente “el metal del cielo”, debieron de ser meteoritos ricos en hierro, los llamados sideritos. Los egipcios vieron en ellos un gesto de gracia por parte de los dioses celestes, los mismos que miles de años antes descendieron sobre la Tierra para crear la civilización. Todo encajaba.
Hoy sabemos que muchos de estos meteoritos eran divinizados y adorados en templos. En el libro II de la Historia Natural de Plinio el Viejo (23-79 d.C.) podemos leer cómo en el templo de Abydos, la morada de Osiris, divinidad solarizada tiempo después, se adoraba una piedra que la tradición identificaba como caída del cielo. Otros textos nos dicen que en Abydos se veneraba una de las reliquias más importantes de Osiris, su cabeza. Si a esto le sumamos que los egipcios pensaban que los huesos de los dioses estaban hechos de hierro, meteorítico, podríamos especular con que la cabeza de Osiris era un meteorito que recordaba el cráneo del dios de los muertos.
Los egipcios emplearon el material para ellos sagrado (no olvidemos que contaba con un elevado porcentaje de níquel, casi un 10 por ciento), para la confección de herramientas mágicas que utilizaban en sus rituales. Curiosamente este hierro no era empleado para fines prácticos, como podría esperarse de él, debido a su extremada dureza. Los egipcios entendían que su poder radicaba en la esencia misma del material y, sobre todo, en el lugar mágico del que provenía, el cielo de los dioses.

La cuna del dios “extraterrestre”

Piedra Shabaka
De la antigua ciudad de Heliópolis, la ciudad del Sol, hoy prácticamente no queda nada. Algunos vestigios se pueden ver junto a la zona de Matareia, en El Cairo. Del templo original no hay rastro pero todos los textos antiguos hablan de él como el lugar en donde se albergaba el sagrado Ben-ben, la piedra primigenia de la que surgió la vida según la cosmogonía heliopolitana.
Textos como a piedra de Shabaka conservada en el Museo Británico de Londres, relatan que antes de existir el universo, hubo un espacio y un tiempo al que ni siquiera los recuerdos podían alcanzar. En esa profunda oscuridad, la nada más absoluta, el Nun, el no-ser, flotaba en un océano de agua inerte. En cierto momento, de las aguas de ese vacío insondable surgió la colina primigenia; una colina piramidal de color negro. En su vértice emergió el dios solar Atum, el primer dios creador, el mismo que dio vida a todos los dioses celestes que llegaron a la Tierra en el origen del los tiempos.
Según la cosmogonía de Heliópolis, la piedra Ben-ben fue aquella colina primigenia que sirvió de soporte para el disco solar. En la propia ciudad de Heliópolis se construyó la Mansión del Ben-ben, lugar en el que los sacerdotes heliopolitanos conservaban celosamente la reliquia de esta colina primigenia, símbolo del semen creador petrificado del dios Atum.
Una vez más, para muchos investigadores esta piedra Ben-ben no sería otra cosa que un meteorito; una piedra caída del cielo en la prehistoria y que cambió de forma traumática la forma de creer y pensar de los antiguos egipcios.

Nace un diseño estelar

¿Cuál era la forma y el material del que estaba hecha esta enigmática reliquia primigenia? Lo ignoramos ya que no contamos con ninguna descripción ni la piedra en sí. Sin embargo, por las descripciones de los textos parece indicar que pudo haberse tratado de un fragmento de meteorito con forma piramidal, una señal de los dioses. Este extraño elemento piramidal cuyo verdadero significado solamente podemos intuir, está también relacionado con el piramidión, el vértice que remataba las pirámides y también los obeliscos, iconos solares por antonomasia.
Imhotep, sabio arquitecto y finalmente dios en el I milenio antes de nuestra era, pasa por ser el ideólogo y creador de la forma piramidal. A su ingenio se debe la construcción de la primera pirámide de la historia, la del faraón Zoser en la meseta de Sakkara, en el 2650 a. C. Él creó esa espectacular escalera hacia el cielo que conectaba al rey difunto con sus ancestros estelares..
Si revisamos los cargos que desempeñó en vida, encontraremos uno especialmente singular. Imhotep ostentaba el puesto de “Inspector de todo lo que el cielo trae” y se dice que su extraordinario conocimiento en astronomía y en toda clase de ciencias provenía de un misterioso libro de origen celeste. Una vez más encontramos ese vínculo con el mundo extraterrestre en la literatura egipcia de las primeras dinastías y que nos acercan, seguramente, al mundo de los meteoritos.
Esta relación la encontramos desde las primeras dinastías. A 15 km al sur de Heliópolis, en un emplazamiento conocido como Abu Gurab, se encontraba el antiguo complejo de templos solares de los reyes de la V dinastía. Hoy apenas quedan restos de dos de ellos, el de Userkaf y el de Niuserre. Se trataba de estructuras abiertas en cuyos patios, tras un altar para sacrificar animales, se erigía un enorme obelisco en honor del dios Ra, el Sol.
La estructura del conjunto era similar a la que pueda tener un complejo piramidal. Lo único que cambiaba era la pirámide, sustituida en el caso de Abu Gurab por un grueso y achaparrado obelisco. Hoy de todo este complejo no quedan más que unas pocas ruinas, las suficientes como para que los arqueólogos se hayan podido hacer una idea de la importancia del lugar y de su antiguo significado.

Objetos ET para revivir al difunto

El libro de los muertos

El vínculo de unión entre el mundo celeste con el ámbito funerario, se mantuvo durante toda la historia de Egipto. Si los Textos de las pirámides daban las fórmulas necesarias para que el rey difunto regresara a las estrellas, los textos funerarios posteriores, destinados a ayudar a todos los egipcios de cualquier estamento social en ese viaje al mundo de Osiris, continuaron con las mismas ideas.
El Libro de la salida al día, más conocido como Libro de los Muertos, cuenta con un pasaje singular en el que se describe la llegada de la momia a la entrada de la tumba. Allí recibe por parte de los sacerdotes el ritual de Apertura de la boca, esto es, una liturgia por la cual el difunto recuperaba sus cinco sentidos para poder comenzar el viaje al Más Allá. Un sacerdote sem se colocaba ante la momia erigida frente a la puerta de la tumba, rematada por una pirámide, y gesticulaba con una suerte de azadón de color negro. Esta extraña herramienta, llamado setep, según muchos egiptólogos, estaría hecha de hierro de origen meteorítico, una evidencia más de la presencia de elementos extraterrestres en la religión egipcia y su extraordinario valor en los rituales de iniciación. En otras ocasiones se empleaba con la misma finalidad el llamado psesh-kef, una herramienta con forma de cola de pez.
Además de ser empleado con las momias, esta liturgia también se usaba para dar vida a cualquier tipo de animal sagrado e incluso templos o estatuas. Antiguamente era llevado a cabo por el mismo artesano que hacía la estatua sin necesidad de usar un sacerdote como intermediario. En el caso de las momias el ritual de Apertura de la boca se celebraba en dos ocasiones. Primero se realizaba inmediatamente después de finalizar el proceso de embalsamamiento, en el taller de los embalsamadores. Más tarde, el ritual se repetía, como hemos visto, antes de que el sarcófago y la momia fueran colocados en el interior de la tumba para la eternidad.
Una vez más nos topamos con un dato que refuerza la idea de que los antiguos egipcios relacionaban el origen de la vida y la existencia después de la muerte con el mundo fuera de nuestro planeta.

La piedra de Tutankhamón

El peto funerario de Tut
Un nuevo ejemplo lo encontramos en la tumba de Tutankhamón, descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter. En una de las cajas con joyas apareció un rico pectoral (Carter 267D, JE 61884) cuyas piezas formaban en escritura críptica el nombre ceremonial de entronización del Faraón Niño, Nebkheperura. La joya, de 14,9 cm de alto, está hecha de oro, plata, incrustaciones de lapislázuli, carnalita, obsidiana, diferentes cristales de colores y, lo más singular de todo, una misteriosa piedra. En el centro del pectoral destaca un escarabajo que sujeta la barca solar de Ra en su viaje por el firmamento. El insecto está tallado a partir de una piedra traslúcida de color verdoso de naturaleza única.

En realidad se trata de un singular mineral denominado piedra del desierto (calcedonia translúcida). Fue descubierto por primera vez en el año 1932 por el cartógrafo británico Patrick A. Clayton. Además de ser el primer hombre que cruzó de este a oeste el Gran Mar de Arena por el paralelo 27 que se abre por todo el desierto Líbico de Egipto, a su regreso dio con este mineral tan curioso. Su origen seguramente esté relacionado con algún objeto estelar que chocó con la Tierra hace unos 28 o 29 millones de años. Lo más probable es que el meteorito en cuestión chocara con tanta fuerza contra nuestro planeta que lanzó al aire rescoldos derretidos de material que, tras enfriarse en pocos segundos, cayeron otra vez al suelo, generando este monóxido de silicio de gran pureza. El paso del tiempo y el azote de la erosión del viento hicieron el resto: una superficie cristalina realmente increíble en la que destacan especialmente las tonalidades verdosas, como es el caso de la piedra que forma el escarabajo del pequeño pectoral de Tutankhamón..
Los egipcios conocían la naturaleza de esta piedra extraterrestre. Su fuerza simbólica fue empleada en la joya del Faraón Niño para reforzar la idea de la magia solar y lunar que exhala el pectoral. Pero, lamentablemente, solo nos ha llegado su uso en esta joya del arte faraónico. Modernas expediciones al desierto Líbico han dado en las dos últimas décadas con nuevos restos de piedra de origen extraterrestre procedentes de aquella explosión.

El “alien” del Valle de los Reyes

Momia de un Hijo de Tutankhamon
Si buscamos en internet vídeos de seres extraterrestres en el antiguo Egipto, fácilmente nos toparemos con este ejemplo. Sus visitas se cuentan por millones. La imagen es espectacular, casi estremecedora. La historia cuenta cómo cerca de Lahun, al sur del oasis de El Fayum, una expedición secreta descubrió dentro de una pirámide los restos de lo que en términos ufológicos se conoce como Entidad Biológica Extaterrestre.
La primera vez que yo vi esta misteriosa momia, porque sí, yo la he visto, fue en el hospital Kasr El-Eini de El Cairo en el año 1999. El Dr. Gaballa, su redescubridor, me la mostró en una de las estancias del hospital en donde había aparecido junto a otras momias olvidadas desde hace décadas.
El misterio de este cuerpo de color grisáceo reside en que apareció en la tumba de Tutankhamón, en 1922. Se trata de uno de los dos fetos momificados, hijos del Faraón Niño (el ADN no ha dejado dudas), descubiertos por Howard Carter en esta tumba. La fotografía no tardó en trascender a los medios de comunicación, recalando poco después en los foros de misterios ufológicos. Enigma resuelto.

El extraño visitante de Ptah-hotep

Ptah-hotep
En los años 90, ante la aparentemente asombrosa evidencia definitiva que mostraba esta fotografía, se quiso ver a un alienígena clásico en matematicas una tumba de Sakkara. Lo tenía todo: cabeza desproporcionada, grandes ojos negros almendrados y rasgados y piel grisácea. ¿Qué más se necesitaba para demostrar la presencia de seres de otro planeta en el Egipto faraónico?
La imagen procedía de la tumba de Ptah-hotep, Visir del faraón Djedkare-Isesi, (V dinastía, ca. 2400 a.C.).
La primera vez que la vi ya observé algo que no encajaba. El ser era sobradamente claro. Sin embargo, partes de la anatomía del oferente que había a su derecha, parecían superponerse, algo insólito en el arte egipcio.
Cuando a los pocos meses visité la tumba de Ptah-hotep en Sakkara, en efecto, descubrí al observar la escena con detenimiento que, como se ve en la segunda imagen, el famoso alienígena era en realidad una pareidolia. Sencillamente, no era más que un jarrón con doble asa, en donde un par de frutos daban forma a unos “ojos” almendrados.
Pero más allá de estos fraudes o malentendidos, quizá lo más importante de todo es que los egipcios lo conocían. Sabía que más allá de nuestro planeta había algo. Quizá no alcanzaban a comprender qué, pero su certeza en la procedencia de estos objetos extraterrestres era clara. Cada vez que alguien me ha preguntado por la vida más allá de nuestras fronteras terrestres, mi respuesta ha sido firme y contundente. Sé que no estamos solos en el Universo y que, muy posiblemente, al igual que nosotros vamos, ellos pueden venir. Ahora bien, eso no demuestra de ningún modo que yo acepte que la cultura egipcia sea de origen o tenga influencia extraterrestre. Al contrario, en los 25 años que llevo investigando este campo, todavía no me he encontrado una sola prueba de ello. Y sin embargo, aunque parezca paradójico, los antiguos egipcios sí tuvieron contacto con ese mundo tan lejano y fantástico, siendo su huella algo absolutamente claro y evidente en su cultura, porque sí, Egipto sí era extraterrestre…

Fuente: http://www.nachoares.com/articulos/egipto-si-era-extraterrestre/

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Tutankamón viaja a León

Sarcófago pequeño que contiene el hígado del faraón Tutankamón y que forma parte del ajuar funerario hallado en su tumba - TANNEN MAURY
Tutankamón, uno de los faraones más fascinantes, llega a León en diciembre. El Museo Liceo Egipcio, ubicado en La Virgen del Camino, celebra el aniversario del descubrimiento de la tumba del faraón-niño con una exposición de los objetos hallados en ella hace 92 años por Howard Carter.

Los directores del Museo Liceo Egipcio, el egiptólogo Raúl López y la arquitecta Beatriz Cañas, junto al ex consejero de Turismo de Egipto Hamdi Zaki han conseguido que vengan a León las mejores réplicas del mundo del tesoro de Tutankamón, como su trono dorado, máscaras funerarias, el sarcófago y otras joyas. En principio, 150 piezas, incluida la propia momia del faraón con sus amuletos.

Hamdi Zaki, considerado uno de los egipcios más influyentes del siglo XX junto a personajes como el Nobel de Literatura Naguib Mahfuz o el actor Omar Sharif, pronuncia mañana una conferencia en el Hotel Temple Riosol, a las 20.00 horas, titulada Tutankamón. Misterios de su vida y su muerte. En el mismo acto, el director del Museo Liceo, Raúl López, disertará sobre Howard Carter. Un hombre. Un sueño. En este acto se mostrará uno de los sarcófagos del faraón y otros objetos hallados en su tumba y se sortearán varios regalos y entradas para el museo. Las piezas que viajan a León, realizadas por artistas del Cairo, son réplicas exactas de los tesoros que Carter halló en la tumba intacta de Tutankamón en el Valle de los Reyes.

Los tesoros del faraón

La colección completa, que consta de mil piezas —entre las que destaca la fastuosa corona del faraón—, están valoradas en tres millones de euros.

León exhibirá a partir del 23 de diciembre un pequeño anticipo, mientras el resto de las joyas aguardan en El Cairo a la espera de patrocinadores que apoyen la empresa de traerlas a León. Hay que tener en cuenta que el Liceo Egipcio, un museo privado con una colección de 300 piezas, «no está sustentada por una fundación que aporte capitales ni por las instituciones públicas», recuerda Raúl López.

Durante doce siglos los arqueólogos buscaron las sepulturas de los faraones y casi ninguna tumba apareció íntegra. Sólo una permaneció olvidada por los saqueadores, hasta que el 22 de noviembre de 1922 Howard Carter penetraba en ella y se convertía en un mito de la arqueología.

Los expertos catalogaron más de 5.000 objetos repartidos en cuatro cámaras, un deslumbrante ajuar funerario que da idea del poder de los faraones, teniendo en cuenta que Tutankamón fue un rey ‘secundario’ de una de las civilizaciones más asombrosas de la historia de la Humanidad. Los objetos que acompañaban a Tutankamón en su viaje al más allá, y que en un mes podrán contemplarse en León, han permitido comprender los avances científicos y tecnológicos, así como el arte del Antiguo Egipto.

El descubrimiento de la tumba, ligado a una serie de fatídicos accidentes sufridos por el equipo de Carter, desataron la leyenda de la maldición del faraón que comenzó su reinado con sólo 9 años.

Tutankamón falleció a la edad de 19 y las causas de su muerte siguen siendo un misterio, aunque una autopsia ‘virtual’ reveló el mes pasado que falleció «de mala salud congénita». Tutankamón nació hacia el año 1341 antes de Cristo. Para algunos egiptólogos era hijo de Akenatón —hipótesis con más partidarios—, mientras otros sostienen que su padre era Amenhotep III. Fue, sin duda, un rey enigmático, cuyo nombre fue borrado de todos los monumentos por sus sucesores.

La exposición, titulada El tesoro de Tutankamón, recalará en León tras haber pasado por Zúrich, Hamburgo, Múnich, Barcelona, Monterrey y Budapest, donde ha sido vista ya por casi un millón y medio de personas.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/tutankamon-viaja-leon_938525.html

lunes, 17 de noviembre de 2014

La transición entre Akhenaton y Tutankhamon

Conferencia impartida por el Dr. José Lul

en Madrid, el 9 de octubre de 2014 con el patrocinio de la Asociación Española de Egiptología y la colaboración del Museo San Isidro los Orígenes de Madrid.



martes, 20 de mayo de 2014

Video del desarrollo de creación de la tumba "gemela" de Tutakhamon



Ya escribimos anteriormente sobre este tema por si queréis echarle otro vistazo

"La tumba gemela"

Pero en este caso, eso sí en inglés, impresionante vídeo sobre la producción de las imágenes de las paredes y muchos más.

lunes, 12 de mayo de 2014

Unas 140 antigüedades recuperadas del extranjero se exponen en El Cairo

La mayoría de las piezas pertenecen al periodo faraónico. Las antiguedades fueron recuperadas en el extranjero y en Egipto. Cerca de 1.000 piezas han regresado al país tras ser robadas

Fueron robadas y sacadas de contrabando al extranjero, pero tras años de pesquisas unas 140 antigüedades, en su mayoría faraónicas, han regresado a Egipto y se exponen a partir de hoy en el Museo Egipcio de El Cairo.

Estas valiosas piezas fueron recuperadas en los últimos tres años tras muchas pesquisas en países como Bélgica, Australia, Reino Unido, Francia, Alemania, España o Brasil.

En la exposición del Museo Egipcio destacan 56 antigüedades que volvieron en el año 2012 desde Australia, entre ellas un conjunto de escarabajos de diversos tamaños con inscripciones jeroglíficas.

Una barca de madera policromada con seis marineros que data del Imperio Medio (2.050-1.750 a. C.), es otra de las piezas recuperadas de Australia, mientras que una momia y un sarcófago de un ratón fueron repatriadas desde Alemania.

Bélgica es otro de los países de los que se han recuperado más piezas. En total 56, que llegaron a Egipto en mayo de 2012, como varias estatuas de piedra caliza y de madera del Imperio Nuevo.

Ocho piezas recuperadas en España procedían de la necrópolis de Sagara


De España fueron también recuperadas en junio de 2012 ocho estelas de piedra caliza robadas de una tumba de la necrópolis de Saqara, en las afueras de El Cairo.

En la inauguración de la muestra, a la que acudieron representantes de la Unesco y de los países que colaboraron en la devolución de las piezas, el ministro de Antigüedades, Mohamed Ibrahim, aseguró que esta jornada era "un gran día" para Egipto.

Ibrahim subrayó que Egipto está "muy interesado en recuperar cualquier pieza, por pequeña que sea, ya que son parte del patrimonio nacional".

El departamento de recuperación de piezas arqueológicas del Ministerio de Antigüedades vigila los anuncios de subastas de piezas en internet y difunde listas "rojas" de los objetos sacados de contrabando de Egipto.

Esta labor se lleva a cabo en cooperación con la Unesco, la Interpol y la Unión Europea.

Entre las piezas hay del periodo predinástico, grecorromano, copto e islámico

La mayoría de las piezas datan de la época faraónica, pero también hay de los periodos predinásticos, grecorromano -como la cabeza de una estatua traída de Brasil-, copto e islámico.

La exposición incluye también unos sesenta objetos robados, pero que nunca salieron de Egipto.

Diez de ellos fueron sustraídos del Museo Egipcio en medio del caos que imperó en el país durante la rebelión que desbancó del poder al presidente Hosni Mubarak, y que fueron incautados a una banda en El Cairo a fines de abril pasado.

Entre ellos destaca una estatuilla del faraón Tutankamon y otra que representa a Yuya Tuya, padre de la reina Nefertiti, que tres años después han logrado volver a su hogar.

La muestra contiene 48 de un total de 902 antigüedades que han sido recuperadas hasta ahora del saqueo que sufrió el museo de la ciudad de Malaui, al sur de El Cairo.

Este ataque se produjo en el marco de la ola de violencia desatada tras el asalto policial que en agosto pasado puso fin a dos acampadas de apoyo al depuesto presidente islamista Mohamed Mursi.

La representante de la Unesco en El Cairo, la georgiana Tamar Teneishvile, señaló su organización ayuda al Ministerio de Antigüedades con el entrenamiento de funcionarios para que conozcan los instrumentos legales internacionales que se disponen para recuperar objetos arqueológicos.

"Intentamos trabajar con todos los países miembros de la Unesco para que estén atentos a cualquier pieza egipcia que entre ilegalmente en sus territorios", explicó.

Advirtió de que Egipto afronta dificultades cuando se trata de antigüedades que no figuran en los registros del país, y que fueron robadas de yacimientos arqueológicos ubicados en lugares alejados y en zonas desérticas.

Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20140510/unas-140-antiguedades-recuperadas-del-extranjero-se-exponen-cairo/936660.shtml

lunes, 5 de mayo de 2014

La tumba 'gemela' de Tutankamón abre sus puertas en Luxor






 Instalación de la réplica de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

 




A unos metros de la carretera que conduce al Valle de los Reyes, en los aledaños de la casa de Howard Carter, despunta una tumba idéntica a las que habitan la necrópolis de la antigua Tebas. Bajo tierra, su interior guarda la réplica de uno de los hallazgos más formidables de la Egiptología: la cámara funeraria de Tutankamón. Fabricado con la exactitud de la micra en un taller madrileño, el clon abre sus puertas este miércoles para ayudar a curar las heridas que el turismo ha causado en la sepultura original.

"Queremos hacer pensar a los turistas. La tumba original está abierta y no hay ningún plan oficial para cerrarla pero se halla en unas condiciones muy precarias. Se conservó perfectamente durante tres milenios y se ha deteriorado desde su descubrimiento hace 90 años. No fue creada para ser visitada", cuenta a EL MUNDO el británico Adam Lowe, director de Factum Arte, la organización responsable del facsímil que inaugura este miércoles emplazamiento en Luxor un día antes de su apertura definitiva al público.

Después de un año de espera en El Cairo, las tres toneladas de la réplica -la más precisa realizada hasta la fecha- desembarcaron el pasado diciembre en el sur de Egipto. Desde entonces han ido tomando forma en un costado de la casa de Carter, el egiptólogo que descubrió en 1922 la tumba del faraón niño (1550 y 1295 a. C.) que subió al trono a los 12 años y murió cuando rondaba los 20. "Veo cosas maravillosas", musitó el británico cuando el primer haz de luz hizo brillar el oro de los objetos apilados en su antecámara. Y allí, en la boca de la tumba, se forjó la leyenda que ahora cuida Lowe.

Protagonista de un reinado fugaz e intrascendente, la mayor proeza de Tutankamón fue habitar una vida eterna sin sobresaltos y con un tesoro de 5000 objetos ajeno al pillaje (un universo de estatuas, camas, tejidos, muebles o carros que se exhibe en el decrépito Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo). Desde su resurrección, legiones de admiradores han peregrinado hasta las colinas pedregosas del Valle de los Reyes.



Réplica del sarcófago de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

"Es una experiencia idéntica", recalca el director de un proyecto sufragado por la fundación Factum, la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto con sede en Zurich y la Universidad de Basilea. Para pulir la recreación, se ha "plagiado" incluso el sistema de iluminación usado en la tumba original. La ubicación, a un tiro de piedra del Valle de los Reyes, ha permitido además que la temperatura y la humedad sean similares. La nueva atracción de la orilla occidental de Luxor podrá recibir más de medio millón de visitas al año, indican sus artífices.

"A diferencia de lo que sucede con la cueva de Altamira, que se encuentra cerrada y solo puede visitarse la copia, aquí tenemos la oportunidad de mantener abiertos el facsímil y la tumba original. Los turistas pueden contemplar las dos y reflexionar sobre la experiencia. Propiciar ese debate es una parte central del trabajo que hemos realizado", manifiesta este adalid del turismo sostenible. Su próximo reto es duplicar las tumbas de Seti I y Nefertari, enclavadas también en el Valle de los Reyes y cerradas en la actualidad al público. "El Valle de los Reyes nació para ser eterno", apostilla Lowe.

lunes, 28 de abril de 2014

El clon de la tumba de Tutankamón “made in Spain” se abrirá el 1 de mayo

 


Esos lugares siempre estarán ahí, me decía una vez un amigo que continuamente posponía sus planes de viaje para hacer frente a ocupaciones y gastos más urgentes. Pero no es cierto: el mundo cambia irremisiblemente, y con ello se extinguen experiencias que solo sobrevivirán en el recuerdo de quienes tuvieron la oportunidad de disfrutarlas, o de padecerlas. El Berlín hermético de los setenta y ochenta era una lección viva de historia y un alarido de angustia ahogado por el hormigón. Hoy es una gran capital más, una de tantas. Por la misma época los bongos, una rarísima especie de antílope africano, aún visitaban la charca adyacente al Treetops, el refugio keniano en las montañas de Aberdare construido sobre la copa de un árbol. Hoy han desaparecido para siempre. Por no hablar de los imponentes Budas de Bamiyán o del panorama de Nueva York desde las Torres Gemelas, víctimas de la intolerancia.

Uno de esos lugares que no pervivirán eternamente es la tumba del faraón Tutankamón, en el Valle de los Reyes de Luxor. Cuando el recinto fue descerrajado al mundo en 1922, el propio Howard Carter ya observó desperfectos en los frescos, algo que los expertos achacan al hecho de que la cripta se selló antes de que la pintura tuviera tiempo de secarse. Durante noventa años abierta al público a razón de un millar de visitantes diarios, el calor de una iluminación perpetua, la calefacción humana y el vapor de la respiración han mantenido un ambiente de cultivo ideal para los microorganismos que no entienden de iconos sagrados. En los últimos años, las autoridades egipcias han clausurado temporalmente el mausoleo para salvaguardarlo del deterioro, pero con ello perdían uno de los principales focos de atracción en un país que depende tanto del caudal turístico como del flujo del Nilo.

En 1988, el Consejo Supremo de Antigüedades del gobierno egipcio y la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto, con sede en Zúrich (Suiza), comenzaron a acariciar la idea de construir réplicas exactas de las tumbas más vulnerables como alternativas para preservar los recintos originales de los estragos del turismo, una opción que ya se ha implantado con éxito en la cueva española de Altamira y en la francesa de Lascaux. En 2009 comenzó a ejecutarse una propuesta destinada a reproducir las tres tumbas más amenazadas, las de Nefertari y Seti I, actualmente cerradas al público, y la de Tutankamón. Esta última, ya finalizada, se inaugurará oficialmente el 30 de abril y quedará abierta a los visitantes al día siguiente.

La réplica fiel de la tumba de Tutankamón ha sido construida en un emplazamiento subterráneo junto a la casa de Carter, a un kilómetro del sepulcro del faraón, y su fabricación ha estado a cargo de la empresa Factum Arte y la Fundación Factum para la Tecnología Digital en la Conservación, ambas radicadas en Madrid. Gracias a un proyecto dirigido por la Universidad de Basilea (Suiza) y financiado parcialmente por la Unión Europea, en 2009 el equipo de Factum dedicó cinco semanas al escaneo de la tumba en 3D con una resolución de 100 millones de puntos por metro cuadrado, lo que requirió el desarrollo de nuevas tecnologías de digitalización.

A continuación se fabricó el facsímil, idéntico al original a la décima de milímetro y que recreará incluso la capa de polvo de la tumba, según ha explicado el fundador de Factum, Adam Lowe, que anteriormente ya ha clonado al detalle obras como la Dama de Elche o el lienzo de Veronese Las bodas de Caná. La réplica se terminó en 2012, pero desde entonces el sarcófago y las secciones de muros y techos durmieron en su retiro madrileño hasta que las autoridades egipcias eligieron el emplazamiento y dieron el visto bueno a las obras de instalación, ahora concluidas.

El próximo 1 de mayo, todo el que esté dispuesto a freírse en la sartén del Valle de los Reyes podrá disfrutar de una reproducción de fidelidad pasmosa a escala real, junto a un centro de interpretación que detallará la historia del enclave y expondrá los retos de conservar monumentos tan valiosos como frágiles. Un desafío que seguirá pendiente, dada la circunstancia de que la tumba original aún permanece visitable. “Se espera que los visitantes aprovechen la oportunidad de visitar tanto el facsímil como el original para comparar las experiencias y reflexionar sobre la importancia del facsímil a medida que vaya acogiendo el mayor peso del turismo para proteger el delicado original”, explica Factum.

Los autores de la réplica esperan que con el tiempo los visitantes se comprometan con la conservación y escojan únicamente el facsímil, lo que daría al gobierno egipcio la posibilidad de limitar el acceso a la tumba auténtica. En palabras de Lowe, “el objetivo es crear una relación entre los visitantes y la gestión a largo plazo de los enclaves arqueológicos”. “La gente está tomando conciencia de que cada visita a un lugar histórico contribuye a su degradación”, dice. El presidente de la Fundación Factum, James Macmillan-Scott, subraya que “este es un proyecto fundamental para comprender que, hoy más que nunca, los avances tecnológicos pueden contribuir a la conservación de nuestro patrimonio cultural”.

No cabe duda de que el facsímil ofrecerá la experiencia de admiración por el logro tecnológico, a cambio de sustraernos la vivencia de pisar y respirar una obra de arte donde el faraón más legendario de la civilización egipcia durmió durante 3.000 años rodeado de fastuosos tesoros. Y con lo que perdemos, ganaremos la satisfacción de saber que contribuimos a que las generaciones futuras no tengan que añadir la tumba de Tutankamón a la lista de las maravillas del mundo antiguo desaparecidas para siempre. ¿Compensará? Depende. Tal vez sea así si usted es de los que no retiran el protector de plástico de la pantalla del móvil, o de quienes visten el sofá con fundas permanentes para no estropear la tapicería (llegué a oír de alguien tan satisfecho con su funda que colocó una segunda para no dañar la primera). Si, por el contrario, es usted como Christina Aguilera, cuya admiración por Cher le hizo afirmar que se bebería el agua sucia de su bañera, tal vez el facsímil no baste. Los fetichistas somos enfermos incorregibles.

Fuente: http://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2014/04/23/el-clon-de-la-tumba-de-tutankamon-made-in-spain-se-abrira-el-1-de-mayo/

martes, 15 de abril de 2014

Descubren la estatua de una hija del faraón Amenhotep III en el sur de Egipto

La estatua representa a la princesa Iset, hija del faraón Amenhotep III, entre los pies de su padre. 
Amenhotep III fue uno de los faraones más destacados de la dinastía XVIII, padre del rey Akenatón y abuelo de Tutankamón. Iset llevaba según las investigaciones una peluca redonda, una túnica larga y un collar en la mano derecha.

Arqueólogos europeos han descubierto una estatua que representa a Iset, una de las hijas del faraón Amenhotep III (1390-1352 a.C.), en la zona de Luxor, en el sur de Egipto, según ha infrormado el ministro egipcio de Antigüedades, Mohamed Ibrahim.

En un comunicado, Ibrahim ha explicado que la pieza arqueológica ha sido hallada por un equipo de expertos presidido por la arqueóloga armenia Hourig Sourouzian, durante los trabajos de restauración del templo funerario de Amehotep III en la zona de Kom al Hitan, situado en la ribera oeste del río Nilo. La estatua mide 1,70 metros de altura, 52 centímetros de ancho y forma parte de un alabastro de catorce metros de alto

La estatua, que mide 1,70 metros de altura y 52 centímetros de ancho, formaba parte de un coloso de alabastro de catorce metros de alto, que representa a su progenitor y estaba emplazado en uno de los portones del templo, por lo que ha comentado el ministro, quien recordó que la mayoría de las partes de esa construcción han sido descubiertas durante los últimos años.

Ibrahim ha destacado que la importancia del hallazgo radica en que es la primera vez que se encuentra una estatua que une solo a Iset con su padre, ya que se han descubierto muchas otras que la representan con sus padres y hermanas, y que son exhibidas en el Museo Egipcio de El Cairo.

Por su parte, el jefe del Departamento de Egiptología del Ministerio, Ali Al Asfar, ha precisado que la estatua representa a la princesa entre los pies de su padre, la cual lleva una peluca redonda, una túnica larga y un collar en la mano derecha. Asimismo, ha revelado que el rostro ha sufrido los efectos de la erosión, al tiempo que tiene grabadas inscripciones con su nombre y los títulos que ostentó, como "la amada de su padre".

Amenhotep III, también conocido por su nombre griego, Amenofis III, fue uno de los faraones más destacados de la dinastía XVIII, y padre del rey Akenatón y abuelo de Tutankamón.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/2079091/0/descubrimiento-estatua/hija-faraon-amenhotel-iii/sur-egipto/

martes, 1 de abril de 2014

Nuevas tumbas reales en Abydos


EGIPTO 

Medía 1,70 m de altura y murió con unos 40 años Nuevas tumbas reales en Abydos
Se trata del esqueleto de Senebkay, un faraón que reinó hace más de 3.600 años
'Todo tuvo lugar a lo largo de varios días', afirmó el director del proyecto, Josef Wegner
'Primero encontramos la entrada y eso nos condujo hasta la cámara funeraria', añadió


Abydos fue una necrópolis importante en el antiguo Egipto antes incluso de que llegaran a existir los faraones y se creara un Estado centralizado. Por entonces, tres protoestados (Abydos, Nagada e Hieracómpolis) se disputaban la supremacía de la región y al amalgamarse terminaron por formar el germen de lo que al poco sería la i dinastía. Sus faraones dividían su tiempo entre la Residencia del sur y la del norte del país, pero se enterraron en Abydos, convertida así en la primera necrópolis real egipcia.

El reciente hallazo en la ciudad de la tumba del rey Senebkay, un faraón casi desconocido hasta este momento, que reinó hace más de 3.600 años, ha conmocionado a la Egiptología. Una misión de arqueólogos de la Universidad de Pensilvania ha descubierto su sarcófago e identificado su esqueleto, que pueden aportar datos cruciales sobre uno de los períodos más convulsos del País del Nilo.

Con la llegada del Reino Antiguo, los monarcas del valle del río se asentaron definitivamente en Menfis y fue en las cercanías de la capital donde construyeron sus grandes pirámides de piedra: en Sakkara, Guiza, Dashur, Abusir... Mientras tanto, Abydos no cayó abandonada, pues en ella se enterraron grandes personajes como Weni. Causas sociales y climáticas terminaron por quebrar el gobierno centralizado del país, danto paso a una época conocida como el Primer Período Intermedio.

El poder se fragmentó a todo lo largo del Nilo y Abydos fue un cementerio regional con un importante pasado regio. De hecho, fue el peso de su antigua necrópolis real el que no tardó en permitirle recuperar su importancia nacional. Durante el Reino Medio, al mismo tiempo que volvía a aparecer un Estado centralizado en el valle del Nilo, la tumba de un faraón de la i dinastía (Djer, enterrado acompañado por 590 servidores sacrificados) se identificó con la del dios Osiris. Una divinidad cuya importancia funeraria iba creciendo sin pausa.
La pequeña tumba de Senebkay consta de cuatro estancias decoradas
 con imágenes de las diosas Nut, Neftis, Selket e Isis. los textos de la tumba identifican como «rey del Alto y del Bajo Egipto, Woseribra, el hijo de Ra, Senebkay»

Desde ese momento, los peregrinos no dejaron de acercarse a Abydos a visitar la tumba del dios, dejando ofrendas en jarras de cerámica, tantas que acabaron por cubrir el lugar, que hoy día se llama en árabe Umm el-Qaab «la madre de todos los cacharros». El deseo de compartir camposanto con el dios funerario por excelencia hizo que los pudientes decidieran construirse allí pequeños cenotafios. Una práctica a la que no se sustrajo el faraón Senuseret III, quien no sólo se construyó en Dashur una pirámide (de ladrillo revestida luego con caliza), sino también un espectacular cenotafio que terminaba al pie del acantilado de Abydos.

La compleja estructura de las habitaciones excavadas bajo la montaña de Anubis convierten esta tumba, pues algunos egiptólogos consideran que fue aquí donde reposaron sus restos y no en Dashur, en una de las más interesantes de la época. Poco tiempo después, la unidad política volvía a romperse en el valle del Nilo, dando comienzo al Segundo Período Intermedio.

La momia apareció descuartizada.
Corresponde a un varón de 1,70 metros
de altura que falleció entre los 40-45 año.
.
La parte norte de Egipto cayó entonces bajo el control de un linaje de reyes de origen asiático conocidos como hyksos, que gobernaban desde el Delta. Según la teoría de un egiptólogo danés, Abydos se habría convertido entonces en una especie de «Estado tapón» gobernado por los soberanos de la «dinastía de Abydos», un linaje provincial que habría mantenido la región fuera del alcance de los hyksos. Al encontrar la tumba de Woseribre Senebkay, uno de sus soberanos, las excavaciones de la Universidad de Pensilvania acaban de demostrar que esa «dinastía de Abydos» existió realmente. «Todo tuvo lugar a lo largo de varios días -dice Josef Wegner el director del proyecto-. Fue un poco como el rey Tut, porque primero encontramos la entrada y eso nos condujo hasta la cámara funeraria. Alcanzamos una cámara de caliza con pinturas, con cartuchos y la titulatura del faraón.»

Junto a una inmensa habitación-sarcófago de cuarcita de 60 t de peso apareció descuartizada la momia del faraón, un hombre de 1,70 m de altura, que falleció con unos 45-40 años de edad, bastante alto y bastante mayor para la época.

Era evidente que el sarcófago-habitación, típico del Reino Medio, había sido reutilizado, porque allí aparecieron restos de una caja de madera para vasos canopos que llevaba grabado el nombre de un faraón completamente distinto: Sobekhotep, quien quizá fuera el primer monarca de la xiii dinastía y que sólo gobernó tres años. Lógicamente, Wegner y su equipo continuaron buscando hasta dar con su tumba, que pensaban estaría cerca, como así fue. Situada bajo los restos de una pirámide, cerca de la de Senebkay, ambas forman parte de un conjunto de lo que se cree pueden ser otras dieciséis tumbas reales del mismo período.

Y es que, como demuestran la pirámide de Ahmose (el fundador de la xviii dinastía y del Reino Nuevo) o los templos de Tutmosis III (el gran conquistador egipcio), Seti I (fundador de la xix dinastía) o Ramsés II (hijo del anterior), la necrópolis de Abydos siempre fue básica para el sostén ideológico de la monarquía faraónica. Al fin y al cabo, al fallecer el monarca se transformaba en Osiris y donde si no aquí se encontraba la tumba del dios...

Fuente:
http://www.elmundo.es/internacional/2014/03/08/531ae84f22601d85438b456d.html

lunes, 14 de octubre de 2013

El último secreto de Tutankhamón: una joya creada por un cometa

Por primera vez se encuentra un fragmento del impacto de un cometa sobre la Tierra, que fundió la arena del desierto en vidrios empleados como joyas por los antiguos egipcios


TERRY BAKKER


Cuando en 1922 Howard Carter y Lord Carnavon hallaron la tumba del faraón Tutankhamón en el Valle de los Reyes, la noticia dio la vuelta al mundo, en una época en la que semejante difusión no era algo fácil de conseguir. Entre las maravillas encontradas por los arqueólogos en aquel mausoleo, la imagen de la máscara funeraria de oro ha sido siempre la más popular. Y sin embargo, hay otra pieza que no levantó tanta admiración en su día, pero cuya imagen está dando la vuelta al mundo hoy, 91 años después del hallazgo.
El último secreto de Tutankhamón: una joya creada por un cometa

JON BODSWORTH
Pectoral del rey hallado en la tumba de Tutankhamón.
El escarabajo del centro está esculpido en un vidrio de sílice formado por el impacto del cometa

Se trata de un pectoral, un colgante con un gran escarabajo de vidrio de sílice en su centro. La gema, pulida por los artesanos, era uno de los llamados vidrios del desierto de Libia, piedras de color amarillo que se encuentran dispersas en un área de 6.000 kilómetros cuadrados del Sáhara, que tienen unos 28 millones de años de antigüedad y que son conocidas desde el Pleistoceno. No así su origen: para que la arena cristalice de este modo se requiere una temperatura extremadamente alta, lo que sugería la explosión de un meteorito. Ahora, un equipo multidisciplinar de científicos surafricanos ha desentrañado por fin el secreto de estos vidrios y, con ello, ha mostrado la primera prueba jamás conocida del impacto de un cometa sobre la Tierra. Los resultados se publican en la revista Earth and Planetary Science Letters y se presentan este jueves en una conferencia en la Universidad surafricana de Witwatersrand.

Se conocen muchos casos de impactos de meteoritos en nuestro planeta. Por el contrario, nunca se han encontrado restos de cometas, a excepción de algunas partículas de polvo a gran altitud en la atmósfera y de ciertos residuos carbonados en el hielo de la Antártida. “Los cometas siempre visitan nuestros cielos; son esas bolas de nieve sucia, de hielo mezclado con polvo. Pero nunca antes en la historia se ha encontrado material de un cometa en la Tierra”, señala el coautor del nuevo estudio David Block, de Witwatersrand.

De hecho, el interés científico de este tipo de material ha impulsado el desarrollo de misiones espaciales destinadas a recoger muestras de estos cuerpos errantes. “La NASA y la Agencia Europea del Espacio (ESA) gastan miles de millones de dólares en recoger unos pocos microgramos de material de cometas y traerlos de vuelta a la Tierra”, apunta el director del estudio, el geoquímico de la Universidad de Johanesburgo Jan Kramers. “Ahora tenemos un abordaje radicalmente nuevo para estudiar este material”, presume.

El trabajo de Kramers, Block y sus colaboradores no se limita a explicar la cristalización de la arena, sino que revela un enorme hallazgo, un fragmento del cometa que provocó el fenómeno. Su trabajo se ha centrado en un misterioso guijarro negro que un geólogo egipcio encontró hace años en una zona de vidrio de sílice al suroeste de Egipto. En un principio pensaron que podía tratarse de un tipo inusual de meteorito, pero los análisis químicos practicados a la piedra descartaron una a una todas las hipótesis. No era carbón terrestre, ni roca meteorítica, y sin embargo ciertos isótopos apuntaban sin cuestión a un origen extraterrestre. Solo quedó una explicación: tenían entre manos el primer espécimen macroscópico procedente del núcleo de un cometa. Kramers recuerda el momento con emoción: “Es la típica euforia científica, cuando eliminas todas las demás opciones y llegas al convencimiento de lo que debe ser”.

Microdiamantes Hipatia


El hallazgo ha permitido a los investigadores reconstruir lo ocurrido hace 28 millones de años, cuando un cometa penetró en la atmósfera terrestre y explotó sobre Egipto, esparciendo sus restos y fundiendo la arena del desierto a una temperatura de unos 2.000 grados centígrados. Además de los vidrios de sílice, el enorme calor provocó la formación de microdiamantes como los que se encuentran dentro del guijarro negro, al que los científicos han bautizado como Hipatia en honor a la matemática y astrónoma de Alejandría. “Los diamantes se producen a partir de material de carbono. Normalmente se forman en las profundidades de la Tierra, donde la presión es muy alta, pero también puedes provocar una gran presión con un impacto. Parte del cometa impactó y la onda expansiva produjo los diamantes”, detalla Kramers.
Tal vez sea uno de los últimos secretos de la tumba de Tutankhamón que quedaban por revelar, pero en cambio Hipatia no ha hecho sino comenzar a mostrar los suyos. El descubrimiento ha motivado la puesta en marcha de un proyecto internacional más amplio y ambicioso destinado a escuchar lo que este guijarro puede contarnos sobre nuestros propios orígenes. “Los cometas contienen los secretos de la formación de nuestro Sistema Solar, y tenemos una oportunidad sin precedentes para estudiar material de un cometa de primera mano”, concluye Block.

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20131010/abci-ultimo-secreto-tutankhamon-joya-201310101052.html