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Mostrando entradas con la etiqueta Tutmosis III. Mostrar todas las entradas
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lunes, 28 de noviembre de 2016

La lucha sindical nació en el Antiguo Egipto.


Se ha considerado habitualmente que la huelga es un fenómeno que, como tal, aparece en el siglo XIX con la Revolución Industrial, cuando los trabajadores tomaron conciencia de clase y de su poder para hacer valer sus reivindicaciones frente al patrón. Sin embargo, el descifrado del conocido como Papiro de la Huelga, encontrado en las excavaciones de Deir el-Medina, el poblado de los artesanos que trabajaban en las obras funerarias egipcias, en la década de 1940, ha llevado a replantearse esta idea.

En el papiro, un escriba, Amennajet  levantó acta notarial de lo ocurrido en el año 1.165 a.C., durante el reinado del faraón Ramsés III, unos hechos sin precedentes (y de los que tampoco hubo noticia posterior): los trabajadores especializados que construían el hipogeo donde descansaría el soberano, una construcción excavada en la roca que sustituía a las pirámides, más colosales pero también más fáciles de saquear, decidieron hacer huelga.

Algo más de un centenar de operarios vivían en Deir el-Medina que, lejos de las imágenes populares de esclavos, disfrutaban de unos ciertos privilegios: el faraón era dueño y señor de todo Egipto, pero a la vez estaba obligado a mantener el equilibrio entre todos los que participaban en su reino. Y cumplir con lo estipulado en el pago de salarios entraba de lleno entre esas sagradas obligaciones.

CONTRA LA INJUSTICIA Y LA CORRUPCIÓN


El problema era que la suerte de Egipto empezaba a cambiar. Amenazado por varias invasiones extranjeras que había tenido que rechazar y por la pérdida de suelo fértil, unidas a una burocracia que había crecido hasta límites difíciles de soportar por el tesoro público, que había además propiciado una corrupción generalizada, resultaba cada vez más difícil encontrar recursos para las monumentales obras públicas a mayor gloria del faraón.

Aún no se había inventado la moneda, pero lo que debía cobrar un trabajador de Deir el-Medina estaba bien fijado: los capataces obtenían 72 sacos de cereales al mes, mientras que al resto de trabajadores se les daban 52 (esos sacos podían ser luego cambiados por otros bienes). El día de pago debía ser, invariablemente, el último día laborable del mes.

Al menos, en teoría. Porque los retrasos comenzaron a ser habituales, y lo más habitual era que el pago se realizara a mediados del mes siguiente. Pero lo que terminó acabando con la paciencia de los trabajadores fue que, cuando finalmente llegaba, era menor de lo estipulado, al parecer por un "descuido" de los corruptos funcionarios encargados de la tarea. Los trabajadores depusieron sus herramientas, y anunciaron que no continuarían el trabajo hasta que no se les pagara.

El nombramiento de un nuevo visir, que precisamente había ejercido de funcionario en Deir el-Medina y, por tanto, era considerado por los obreros como "uno de los suyos", desbloqueó la situación, los trabajadores recibieron finalmente la paga estipulada y volvieron al trabajo.

Sin embargo, meses después, la situación volvió a repetirse, y esta vez los trabajadores decidieron ir directamente al templo de Tutmosis III, algo que asustó a toda la jerarquía, pues era ahí donde se acumulaba gran parte del grano. Según el papiro, las reclamaciones fueron contundentes:
"Hemos llegado a este lugar por causa del hambre y de la sed, por la falta de ropa, de pescado, de hortalizas. Escríbanlo al Faraón, nuestro buen señor, y escríbanlo al Visir, nuestro superior ¡Háganlo para que podamos vivir!".
Deir el Medina

Y más tarde, elevaron aún la tensión amenazando con contar al soberano la corrupción que ejercían sus funcionarios: "No nos iremos. Digan a sus superiores, cuando estén con sus acompañantes, que ciertamente no hemos cruzado los muros a causa del hambre solamente, sino que tenemos que hacer una acusación importante, porque ciertamente se están cometiendo crímenes en este lugar del Faraón."

No se sabe cuál fue el final de la historia, aunque es de suponer que finalmente se resolvió, pues los trabajadores terminaron volviendo a sus puestos. De todas formas, el visir acabó involucrado en la conspiración que pretendió acabar con la vida del faraón, y desapareció de las crónicas conocidas. Lo que sí se sabe es que, a partir de la muerte de Ramsés III, el reino entró en declive y ya no volvería a ser el mismo.

Los problemas no hicieron más que crecer, y la inestabilidad se convirtió en norma. Y en cuanto a los derechos sindicales, aunque no haya registro de más huelgas, parecen indicar que no mejoraron: de hecho, los saqueos de las tumbas, ejercidos por los mismos que las habían construido, se convirtieron en una constante, como demuestran las numerosas condenas registradas por los eficientes escribas.

fuente: http://www.elespanol.com/cultura/historia/20161125/173482997_0.html

lunes, 14 de noviembre de 2016

Nuevo descubrimiento español en Lúxor

Egiptólogos españoles descubren un cartonaje de momia ricamente decorado en Lúxor

Estaba debajo del templo de Tutmosis III y la calidad de sus elementos hace pensar en la momia de un sirviente de Palacio en la Dinastía XVIII

 
El rostro de Amon Renef, cuya momia protege como una bella cáscara
 de huevo, este cartonaje- Tutmose III Project
Del sarcófago apenas quedaba nada, comido por las termitas. Y sin embargo en el estrecho nicho descansaba, perfectamente conservado pero frágil como una cáscara de huevo, un cartonaje ilustrado con bellas imágenes: símbolos solares, la cobra y las diosas protectoras Isis y Neftis.
 
El equipo de la egiptóloga española Myriam Seco halló esta semana la tumba, datada hacia el Tercer Periodo Intermedio y con su particular huevo de pascua, en el muro perimetral del templo funerario de Tutmosis III en Lúxor, donde excavan desde hace ya nueve años.
«Se llevarán a cabo mayores investigaciones para establecer la cronología de la tumba», ha anunciado hoy Mahmoud Afifi, director del Departamento del Antiguo Egipto en el Ministerio de Antigüedades. Las primeras valoraciones de Seco sitúan la pieza y el enterramiento a comienzos del Tercer Período Intermedio, en torno a los siglos XI o X a.C., lo que correspondería a la 21 o 22 Dinastía faraónica. La tumba sería por tanto muy posterior a la construcción del Templo de Tutmosis III.
 Según explicó la directora de la excavación, su equipo encontró la tumba mientras limpiaban de arena y piedras el trazado del muro exterior del templo funerario del faraón, de la XVIII Dinastía. Se trataba de una fosa no muy profunda con una cámara adyacente. El deteriorado estado del sarcófago ha impedido que fuera recuperado, mas el cartonaje, una suerte de «funda» que envolvía a la momia y se popularizó a partir del Primer Periodo Intermedio, «se encuentra en buen estado de conservación».

Fuente: http://www.abc.es/cultura/arte/abci-egiptologos-espanoles-descubren-cartonaje-momia-ricamente-decorado-luxor-201611131701_noticia.html

domingo, 17 de abril de 2016

Número 3 de la revista de Egiptología on-line gratuita.



De nuevo on-line y gratuita el tercer número de la revista de Egiptología editada sin ánimo de lucro de carácter egiptológico por los componentes y colaboradores de http://egiptologia20.es

Este nuevo número trae una imagen renovada, con nuevos contenidos para divulgar la historia y el arte de la antigua civilización faraónica.

En ella encontraréis artículos sobre la pintura mural del antiguo egipto (materiales, técnicas,...), una entrevista a Mercedes González (directora del instituto de estudios científicos en momias), un viaje a Ipet-Reshut "el harén del Dios Amón", la estela poética de Tutmosis III, la batalla de Qadesh, el significado de la maternidad en Egipto, el significado del Ojo de Horus, la elaboración de los Obeliscos, ... y mucho más. Descárgetela en este enlace o léela on-line.

https://drive.google.com/file/d/0B7CWjFR47EUqZ1VGQ240Skk4Nm8/view

Sumario

6. Entrevistas - Mercedes González: ‘’A Egipto fui ya siendo ma-
yorcita’’.

14. Testimonios del pasado - Ushebti de Tutankhamón con Co-
rona azul.

17. Pintura - La pintura mural del Egipto faraónico. Una mirada a

sus colores, materiales y técnicas.

26. Arquitectura - El templo de Luxor, ‘‘el harén meridional’’ del

dios Amón.

33. Historia militar - La batalla de Qadesh.

41. Amuletos - El ojo de Horus.

47. Textos religiosos - Estela poética de Tutmosis III.

52. Obeliscos - Los obeliscos de Tutmosis I a través de los textos

de la tumba de Ineni.

56. Mujer en el antiguo Egipto - Ser madre en el antiguo Egipto.

62. Colecciones - Museo de Historia Natural de Perpiñan.

68. Museos - Museo arqueológico subacuático de Alejandría.

71. Exposiciones - Egipto. Esplendor milenario / Osiris, Dios de

Egipto. El ser que permanece perfecto.

79. Hoy viajamos a... - Templo de Tod.

81. Especiales - Abu Simbel: 50 años del rescate.

86. Novedades editoriales - Viajes por Egipto y Nubia III / Mitos y

leyendas del antiguo Egipto.

87. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.


viernes, 9 de enero de 2015

EL TECHO ASTRONÓMICO MÁS ANTIGUO DE LA HUMANIDAD

Aspecto del techo astronómico del hipogeo de Senenmut | Foto: Dorman (1991)

Así veían el cielo los egipcios hace más de tres milenios


Hace 3.500 años un arquitecto egipcio llamado Senenmut tuvo la idea de tallar motivos astronómicos en el techo de lo que quería que fuese su tumba. Esto dio lugar al techo astronómico más antiguo de la historia de la humanidad y, aunque finalmente no fuese enterrado en ese lugar porque no llegó a completarse, el techo está conservado y nos abre una ventana a cómo entendían el cielo y el tiempo en aquella época.

La Astronomía en el antiguo Egipto es un tema recurrente. Alineaciones estelares en sus construcciones, representación de constelaciones en sus tallas o estrellas que marcaban la siembra y recolección son algunos ejemplos de la amplia cultura astronómica que tenían en aquella época.

Entre todos los monumentos egipcios es conocido el templo de la reina Hatshepsut, hija de Tutmosis I y Ahmose. Perteneciente a la dinastía XVIII, esta reina vivió en el siglo XV aC, hace 3.500 años. Pero no vamos a hablar de esta reina sino de su 'chaty' o canciller real: el arquitecto Senenmut.

Este arquitecto diseñó el templo de la reina, entre otras construcciones. Pero hay una construcción que no ha tenido tanta repercusión: el hipogeo de Senenmut. A pesar de ser una Tumba Tebana (TT 353), se piensa que en ningún momento albergó el cuerpo sin vida del arquitecto, ya que sus restos yacen en otro enterramiento.

Siendo éste un lugar con poca repercusión y donde no se encuentra ningún cuerpo… ¿qué tiene de interés? Aquí es donde entra en juego la cultura astronómica del antiguo Egipto, ya que la parte superior del hipogeo está decorada con lo que se considera el techo astronómico más antiguo de la humanidad.

En él se muestran las principales constelaciones egipcias, los planetas representados por dioses y además, una representación del calendario egipcio, formado por doce meses de 30 días más cinco días llamados epagómenos que representaban el nacimiento de los dioses Osiris, Horus, Seth, Isis y Neftis y que se celebraban del 24 al 28 de agosto actuales.

En cuanto a las estrellas, en el techo se pueden encontrar asterismos como Sah (Cinturón de Orión), la Pierna del Toro (Osa Mayor), Noray (Boyero), La Barca (Puppis) o La Miríada (Pléyades). No es tanta la precisión con la que están representadas como lo que simbolizan, demostrando que hace más de 3.500 años los egipcios ya tenían una organización precisa tanto del tiempo como de la bóveda celeste.

Un proyecto español dirigido por Teresa Bedman y Francisco Martín Valentín, del Instituto Español del Antiguo Egipto, llevó a cabo un minucioso estudio para interpretar el techo, ofreciendo resultados que se pueden consultar en su página web.

A pesar de que sus meses, sus semanas, su calendario en general y su sistema de constelaciones era muy distinto al nuestro, ambos simbolizan dos caras de una misma moneda: un sistema para dividir el tiempo en partes iguales correspondiéndose con la percepción de las constelaciones en las distintas épocas del año. Sin duda, era unos grandes conocedores del cielo.

Fuente: http://www.cienciaxplora.com/astronomia/asi-veian-cielo-egipcios-hace-mas-tres-milenios_2014122300152.html

jueves, 10 de julio de 2014

Excavar es devolver el sentido de eternidad

La arqueóloga sevillana lleva seis años trabajando en Luxor, en el templo de Tutmosis III, uno de los faraones más longevos y ambiciosos


Myriam Seco:



La arqueóloga sevillana Myriam Seco lleva seis años excavando en Luxor, en Egipto, el templo de uno de los faraones más longevos y ambiciosos, Tutmosis III. Su tumba, en el cercano Valle de los Reyes, es una de las más bellas: decorada en azul, se adentra decenas de metros en la roca del desierto. Seco imparte a partir de este lunes en Sant Feliu de Guíxols un curso sobre sus campañas arqueológicas al frente del Thutmosis III Tempel Project, que no se han detenido siquiera en los años de revolución. Responde, vía e-mail, desde Egipto.

¿Qué áreas cubre exactamente el Thutmosis III Tempel Project? 

Estamos excavando el templo de Millones de Años del faraón Tutmosis III en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. Se halla muy cerca de la famosa montaña de El Qurna, lugar de gran simbología religiosa para los tebanos, y a pocos kilómetros del Valle de los Reyes. El templo está en el límite entre la tierra cultivable y el desierto, en la misma línea que otros templos del Imperio Nuevo como los de Seti I, Ramsés II, Amenofis II, Merneptah, Amenofis III y Ramsés III. En épocas de crecida se llegaba a aquellos recintos sagrados en barca.

¿Qué importancia tiene el yacimiento? 

Es el templo funerario de uno de los faraones más importantes de la milenaria historia de Egipto. La extensión del conjunto que estamos excavando es de aproximadamente 19.000 m2.

¿Trabajáis "en busca de" algo concreto?

 En líneas generales sí. Trabajamos para sacar toda la información posible sobre templo de este faraón, conocido como el Napoleón egipcio por sus victorias, pero siempre hay sorpresas. Por ejemplo, cuando comenzamos a trabajar en el 2008 no sabíamos que durante la primera semana nos encontraríamos con un almacén escondido que estaba lleno de piezas excavadas por los arqueólogos anteriores. Habían sido depositadas en aquel lugar y el paso del tiempo las había cubierto de arena. Era algo que no esperábamos y que multiplicó las expectativas del proyecto. En el año 2009 comenzamos a descubrir tumbas de una necrópolis situada debajo del templo. Es decir, de repente nos encontramos con la posibilidad de excavar un cementerio mucho más antiguo que el propio templo, con tumbas pertenecientes al Imperio Medio y al Segundo Período Intermedio. Esto enriqueció enormemente el proyecto, pues es como tener dos yacimientos que ocupan un mismo espacio. Tras seis campañas, contamos con materiales que cubren un período cronológico de más de un millar de años y esta gran cantidad de materiales multiplica las líneas de investigación.

 ¿Y en la última? 

Lo bonito de la arqueología en Egipto es que las sorpresas nunca terminan. En la de 2013 encontramos un complejo religioso de la época de Ramsés II dentro del templo de Tutmosis III. Descubrimos dos dinteles con inscripciones jeroglíficas y la representación en relieve de un sacerdote llamado Khonsu, el cual era el “primer sacerdote de Menkheperra (Tutmosis III)”, en postura de adoración a los cartuchos de Tutmosis III. Esta información es enormemente interesante, no sólo por la belleza en sí de las piezas descubiertas, sino también por la información histórica que de ellas se extrae.

¿Qué significa?

 El sacerdote Khonsu es un personaje conocido y tiene su tumba en el valle de los nobles, cerca del templo que estamos excavando. Pero no se sabía que realizaba actividades religiosas dentro del templo de Tutmosis III. Es excitante descubrir materiales con tantísima información. Además, hemos encontrado fragmentos de estatuas preciosas, algunas de las cuales con informaciones suplementarias que nos son muy útiles. Y las tumbas también nos dan sorpresas.

 ¿Por ejemplo?

 En el año 2012 encontramos dos estelas muy interesantes que nos han proporcionado nombres y vínculos familiares de los personajes que se enterraron en dos tumbas. Por su parte en el 2013, es decir la campaña pasada, excavamos la tumba número XI y, aunque había sido saqueada y reocupada en la antigüedad, nos ha proporcionado gran cantidad de restos humanos y materiales, algunos de especial calidad y significado simbólico.

 ¿Qué os falta por hallar? 

Por ejemplo, una tumba intacta, una gran estela con información histórica, un papiro interesante... De todas maneras, yo ya soy feliz cuando estoy trabajando en el yacimiento, tanto a las 12 de un día de octubre a 40 grados o a las 7 de una mañana de diciembre a 7 u 8 grados.

¿Cuál es la situación, hoy, de vuestro proyecto, dadas las circunstancias políticas locales? 

La situación es mucho más tranquila. En Luxor todas la misiones arqueológicas han seguido trabajando, incluso durante los años de la revolución. Y ahora que la situación se ha estabilizado todas las misiones están trabajando de forma normal. Excaváis gracias a la ayuda privada... Nuestra financiación es enteramente privada, de Fundación Botín, Santander Universidades y Cemex. Esta triple financiación nos permite hacer campañas de tres meses al año. Es decir, un período bastante largo, pero, a su vez, necesario debido a la gran envergadura del proyecto. Pocas misiones trabajan tanto tiempo seguido en Egipto.

¿Parte del trabajo es la consolidación de cara al turismo? ¿Para un arqueólogo es igual de estimulante extraer que reconstruir? 

Es diferente. Es cierto que parte del trabajo es la consolidación y restauración de lo que se excava, pero no se efectúa especialmente de cara al turismo. Para nosotros el compromiso es con los vestigios arqueológicos y su significado. Cuando se excava o se extrae hay que restaurar y proteger esas estructuras y esos materiales, de lo contrario quedarían deteriorados en poco tiempo. Excavar sin restaurar equivale a destruir. Por esta razón todas las misiones arqueológicas tienen la obligación de contar en sus equipos con restauradores. Obviamente, el objetivo final es que los turistas y visitantes disfruten y comprendan lo que fue un complejo arquitectónico de grandes dimensiones, construido a mayor gloria de un rey que conquistó un imperio. Para el arqueólogo es muy estimulante excavar y encontrar materiales que permitan recomponer un lugar y una fase de la historia. Excavar es devolver el sentido de eternidad que sus constructores pretendían darles. ¡Es muy muy gratificante!

¿Excavaréis este año? 

Sí, comenzaremos en octubre y nos quedaremos hasta enero de 2015. Los objetivos de la campaña ya están trazados y las expectativas son altas.

¿Hasta que punto la evolución tecnológica en vuestra materia os va a permitir ir más allá de lo que lo hicieron otros arqueólogos en el mismo lugar? 

La arqueología ha avanzado muchísimo y es clave la utilización de las nuevas tecnologías para obtener resultados. A través de un convenio con la UPC hicimos una fotogrametría del pilono de entrada al templo. Ello permite obtener una documentación muy interesante y detallada que supera los dibujos o fotografías que un arqueólogo o fotógrafo pueda hacer. También, a través de un convenio con la Universidad de Granada, tenemos un equipo de georadar trabajando en el templo y esto nos ayuda a inspeccionar zonas que no podemos excavar, como por ejemplo la zona que se encuentra bajo la carretera. El primer patio del templo se encuentra atravesado por la carretera que lleva al Valle de los Reyes. Esta parte nunca ha sido excavada y es necesario saber qué había allí. También estamos elaborando un modelo 3D del yacimiento que será muy espectacular y ya no digamos las posibilidades que se abren con la elaboración de bases de datos.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/cultura/20140707/54411648810/myriam-seco-excavar-sentido-de-eternidad.html#ixzz372xEj6X1

Luxor tenía una tumba de hace 4.000 años con un centenar de momias

La sepultura, de la Dinastía XI, ha sido encontrada en la necrópolis de Dra Abu el Naga por el equipo del proyecto Djehuty


A veces ocurre que la arqueología en Egipto es tal y como la imaginamos o la soñamos. El equipo del Proyecto Djehuty que excava en la necrópolis de Dra Abu el Naga (Luxor) bajo dirección del madrileño José Manuel Galán, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha anunciado el hallazgo de una tumba de la Dinastía XI —hace cuatro mil años— realizado en circunstancias dignas de una novela de aventuras. El descubrimiento se produjo al final de la última campaña, la 13ª, cuando tras excavar un pozo funerario en el patio de la sepultura de Djehuty que daba acceso a dos cámaras sepulcrales los investigadores dieron inesperadamente con un agujero en la pared de una de estas que conducía a una gran tumba. Al pasar a este nuevo recinto los egiptólogos se encontraron con el suelo literalmente cubierto de momias, cerca de un centenar de ellas. La tumba, que había sido saqueada, debe pertenecer a un personaje de la realeza o a un alto funcionario de la corte, “un responsable del Estado”, según el ministerio de antigüedades de Egipto. Aunque las momias, al parecer, son de clase media.
“Hay varias decenas de momias, quizá un centenar”, ha explicado a este diario Galán. “Las momias, por la numerosa cerámica que hemos encontrado junto a ellas, las fechamos en la Dinastía XVII, pero la tumba es 500 años más antigua, de la Dinastía XI, como prueban sus características. El recinto fue claramente reutilizado como sepultura colectiva, casi como fosa común, de personas corrientes”.
Galán, hombre cabal poco dado a entusiasmos, explica que el hallazgo fue “muy emocionante” y narra así el episodio: “Entramos a la tumba por un agujero que nos llevó a un pasillo de veinte metros de largo, dos de alto y dos de ancho, que conducía a un pasaje descendente hasta una cámara sepulcral. Todo estaba sembrado de cuerpos revueltos, un amasijo de restos humanos y lino”. Los investigadores no han encontrado aún la puerta de la tumba. “Hemos accedido por el medio del pasillo. La puerta permanece tapiada por escombros, no se la ve aún. Hay otras cámaras que también están llenas de escombros”.
Objetos encontrados por el equipo del Proyecto Djehuty que excava en la necrópolis de Dra Abu el Naga (Luxor). /CSIC
La tumba es de dimensiones muy grandes y está muy bien tallada. No tiene pinturas ni relieves, como es habitual en la Dinastía XI. Galán encuentra paralelos en la que halló Howard Carter en 1909 en el vecino Deir el Bahari —y en la que también encontró muchos cuerpos—, y en las del también cercano El Tarif, pertenecientes a la familia real o a la élite. De la nueva tumba, Galán dice que no tienen aún “ni idea“ de a quien pertenecía. “De momento solo hemos hecho una inspección preliminar, tomado las medidas, realizado foto y una filmación”. De hecho, el descubrimiento fue “en directo”. Se produjo mientras filmaba los trabajos de excavación Javier Trueba, que prepara un documental para TVE que se estrenará en otoño (En busca de Djehuty, entre tumbas, momias y jeroglíficos). “Bajamos al pozo que habíamos excavado, me asomé al agujero, Javier me pasó un foco y entré mientras el me seguía filmando con la cámara, así que captó todo el hallazgo incluidas mis expresiones de asombro, con alguna interjección fuerte, justificable por la intensidad del momento”, explica Galán.
De la significación del descubrimiento, el investigador señala que confirma que “en egiptología no es bueno simplificar; tradicionalmente se considera que Dra Abu el Naga es el lugar de enterramiento de la Dinastía XVII y El Tarif de la XI, pero nuestra excavación demuestra que en realidad los enterramientos se van superponiendo, que el cementerio es usado en todas las épocas”. Galán recuerda que ya antes, hace cinco años, encontraron el enterramiento del arquero Iker, un individuo de tiempos de la Dinastía XI metido en un ataúd de madera.
De las nuevas momias, dice que han aparecido muy revueltas y que aún hay que estudiarlas aunque parece claro que se trata de enterramientos de personas de clase media depositados en una tumba más antigua para aprovecharla, con lo que la sepultura se convierte en un cachette, un escondite de momias. “Todo un regalo para los paleopatólogos, que tienen mucho material humano para estudiar”. El ocupante original de la tumba podría haber sido un miembro de la familia real de la Dinastía XI pero las cerámicas muestran que las momias halladas son de la XVII. No se han encontrado ataúdes ni sarcófagos, ni sus trozos. “Pero hay toda una parte de la tumba aún por desescombrar incluida una sala lateral, así que puede haber nuevos descubrimientos".
Galán recalca que lo más importante del hallazgo es que la nueva tumba “es la punta de un iceberg, nos anuncia lo que nos espera que es sin duda nuevas tumbas de la Dinastía XI, posiblemente todo un cementerio”. El Proyecto Djehuty, al que ha confirmado un año más su patrocinio Unión Fenosa, retomará las excavaciones la próxima temporada.
El egiptólogo explica que la Dinastía XI, 2.000 años antes de Cristo, en la transición del I Período Intermedio al Reino Medio, con Mentuhotep como faraón principal, fue la primera en convertir Tebas en la capital del Alto y Bajo Egipto tras vencer a los gobernantes de Heracleópolis Magna (donde precisamente excava la misión española que dirige Mari Carmen Pérez Die). La posterior Dinastía XVII, que 500 años después, en otro período intermedio, el segundo, devolvió la capital a Tebas dando paso al Imperio Nuevo, buscó su inspiración en la Dinastía XI, tomándola como modelo. Por su parte, los grandes faraones de la Dinastía XVIII, como la reina Hatshepsut, de la que era alto funcionario Djehuty, y Tutmosis III, también miraron hacia la XI.

martes, 6 de mayo de 2014

El harén del faraón también descansa en el Valle de los Reyes

ARQUEOLOGÍA Hallazgo de más de medio centenar de momias y varios miles de objetos 


A los pies de los acantilados que encierran el Valle de los Reyes, una misión de arqueólogos suizos acaba de toparse con los restos de un naufragio extraordinario: más de medio centenar de momias y varios miles de objetos, entre tejidos, trizas de sarcófagos de madera y vasijas. Las primeras pesquisas indican que los difuntos, la mayoría princesas e infantes, pertenecían a la familia del faraón Amenhotep III y disfrutaron del privilegio de descansar en una necrópolis que hasta ahora se creía reservada a los monarcas del Antiguo Egipto.

"Siempre se pensó que el Valle de los Reyes había sido una necrópolis de faraones pero dos tercios de las tumbas no fueron excavadas para los reyes. Nos faltaba saber sobre quienes tenían el honor de ser enterrados cerca del monarca. Ahora tenemos la respuesta", explica a EL MUNDO la egiptóloga Susanne Bickel, directora del proyecto de la Universidad de Basilea que horada desde 2009 este inmenso y rocoso cementerio en busca de los misterios que esconde la antigua Tebas, la actual Luxor.

El enterramiento KV 40, conocido desde fines del siglo XIX pero nunca antes examinado, ha proporcionado la clave para desvelar el interrogante. De sus entrañas, al final de un pozo, la misión ha recuperado un tesoro despedazado y esparcido por una cámara funeraria cuyas paredes conservan el hollín de un antiguo incendio. En la montaña de restos han aparecido fragmentos de momias junto a máscaras con los rasgos faciales de los finados, tejidos y ollas de barro con textos en hierático que han ayudado a poner nombre a princesas desconocidas como Ta-Im-Wag-Is y Neferonebo.

"De momento hemos encontrado cuatro o cinco momias de niños con una momificación de muy alta calidad", detalla la arqueóloga helvética en una entrevista exclusiva a este diario. El estudio preliminar de las inscripciones y los textos hallados junto a los restos humanos han permitido identificar a una treintena de los habitantes de la tumba, reutilizada por sacerdotes de Amón durante la dinastía XXII. "Lo realmente novedoso es que hemos obtenido información muy valiosa acerca de la familia real con nombres y títulos", recalca Bickel.

"Los difuntos son príncipes y princesas de la corte de un faraón de la dinastía XVIII (1.450-1050 a.C.), muy probablemente del rey Amenhotep III (1387-1349 a.C.). Por las inscripciones sabemos además que la mayoría son mujeres", cuenta la directora del proyecto, "feliz" de haber resuelto al fin el enigma de quien acompañó a los monarcas en su eternidad. "El faraón permanecía en la vida de ultratumba rodeado de su círculo familiar cercano pero numeroso".

Según Bickel, poner orden en el rompecabezas arrojará luz sobre "el harén y la corte de los faraones de la dinastía XVIII", una de las estirpes más sobresalientes de la historia del Antiguo Egipto. A ella pertenecieron el gran Tutmosis III, Amenhotep III, el hereje Ajenatón o el fugaz Tutankamón. La inconclusa investigación antropológica y el estudio de ADN de los restos humanos rescatados en el enterramiento completarán el puzzle. "La prueba de ADN sería muy interesante porque nos permitiría determinar el parentesco con el faraón", confiesa la experta.

A la tarea detectivesca le quedan meses. "Habrá que esperar a la próxima campaña. Tenemos todavía pendiente examinar todas las inscripciones y los objetos funerarios. Hay miles de piezas", asegura la jefa de un equipo integrado por 15 especialistas. "Las fotografías del momento del hallazgo muestran el grado de destrucción de una tumba que fue víctima del expolio masivo en la antigüedad y en los siglos XIX y XX".

Pero no son una cuadrilla de principiantes. En 2011 desempolvaron algunas momias que no lograron identificar y localizaron la tumba KV 64, la última de las oquedades descubiertas entre las grandes rieras sobre las que se asienta el Valle de los Reyes. "Nadie sabe los secretos que oculta el Valle de los Reyes pero lo cierto es que existen muchas zonas en las que no se ha llevado a cabo ningún trabajo de campo. Eso sucede incluso en el perímetro de nuestra concesión", aclara Bickel.

Imaginar a los turistas deslizándose por el laberinto de la KV40 es demasiado prematuro. Y aún así a la egiptóloga suiza le encanta la propuesta en mitad de las turbulencias políticas que azotan la tierra de los faraones desde el ocaso de Hosni Mubarak y que han vaciado de peregrinos Luxor y su inabarcable colección de templos suntuosos e intrincados enterramientos. "Sería maravilloso abrir alguna vez el lugar al público y exhibir las piezas que hemos descubierto", concluye.

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/05/03/5363e252ca4741bd3b8b456f.html