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lunes, 12 de mayo de 2014

Una cordobesa amplía la historia de Egipto tras hallar una momia


El hallazgo ratifica la importancia de la antigua Tebas como germen de la dinastía de los faraones


Ángeles Jiménez Higueras protagoniza estos días uno de los descubrimiento arqueológicos propios de la saga de aventuras de «Indiana Jones». Esta joven prieguense no puede recordar con exactitud cuándo o por qué empezó a interesarle la arqueología en Egipto. Veía todos los documentales que estaban a su alcance, ha leído los artículos y libros que caían en sus manos sobre arqueología, además de todas las revistas que familiares y amigos le regalaban.

Su vocación le ha llevado hasta el país de los antiguos faraones, donde forma parte del Proyecto Djehuty, un equipo formado por veinte miembros de muy distintas disciplinas -dieciséis españoles y cuatro extranjeros- que están excavando y restaurando las tumbas de Djehuty y de Hery en Dra Abu el-Naga, una de las necrópolis de la orilla oeste de la antigua Tebas, en la región de Luxor. Y lleva casi cinco años con unos resultados de película.

Ángeles, que tiene a su cargo una cuadrilla de 25 trabajadores, descubrió el año pasado un ataúd intacto de un niño de cinco años y este año han encontrado otro ataúd similar e intacto de otro niño de unos 11 años. También se han excavado durante esta campaña tres pozos funerarios de los que dos, fueron saqueados en la antigüedad, sin embargo uno de ellos ha permanecido intacto.

Gran descubrimiento

Pero el gran descubrimiento aún estaba por llegar. El pozo que le fue adjudicado reunía unas características similares a las de otros pozos que habían excavado con anterioridad, pero la tierra que lo rellenaba era diferente, muy compacta y limpia, sin material de revuelto como es lo habitual que aparezca en la colmatación de los pozos, debido a los continuos saqueos que esa zona ha sufrido a lo largo del tiempo. Así que todas las esperanzas e ilusiones estaban fijadas en ese lugar.

Todo hacía suponer que sería el primer pozo intacto de la dinastía XVII que iban a excavar, y a la postre así fue. Ángela cuenta que el pasado día 10 de febrero, una vez retirado todo el relleno del pozo y a unos cuatro metros de profundidad, apareció una cámara sepulcral excavada en la roca.

Tras asomarse por un hueco pudieron observar que dentro de la cámara tallada en la roca de la montaña había un ataud, tallado en« madera y con decoración «tipo rishi» –que significa «alas» en árabe y es el estilo característico de la dinastía XVII- con brillantes colores en su decoración. Fue cuando observaron con detalle que las espigas que cerraban la tapa del ataúd estaban intactas, por lo que en ese momento ya eran conscientes de que nadie había visto el interior desde que el difunto fue depositado. Sin lugar a duda, fue un gran descubrimiento.

Importancia del hallazgo

Por tanto, hoy día se puede afirmar que, el gran hallazgo de esta campaña ha sido ese ataúd intacto que pertenece a un hombre llamado Neb. El hallazgo aporta nuevos datos a la poca conocida dinastía XVII, periodo en que la ciudad de Tebas se convierte en capital del reino y se asientan las bases del imperio y del dominio egipcio sobre Palestina, Siria y Nubia.

Este hallazgo, junto con otros llevados a cabo en esta misma área, confirma que Dra Abu el-Naga, era el lugar donde se hicieron enterrar los miembros de la familia real de la dinastía XVII y sus cortesanos, allá por el año 1600 antes de Cristo.

El ataúd tiene unos dos metros de largo y medio metro de ancho, y se encuentra en buen estado de conservación. Tiene pintado en la tapa un par de alas extendidas sobre el cuerpo del difunto, como si una diosa alada le abrazara por detrás, otorgándole su protección en el más allá. A través de la momia, el equipo de trabajo ha podido saber que se trataba de un hombre de entre 35 y 55 años de edad, pero habrá que analizarlo con más exactitud.

Es importante resaltar que este tipo de ataúd es muy poco frecuente porque -según la arqueóloga- se usó durante un breve periodo de tiempo y son muy pocos los que han sido hallados en su lugar original, pudiendo ser documentados en su contexto arqueológico. Ataúdes de estas características se exponen ahora en museos de renombre como el British Museum en Londres, el Louvre en París o el Metropolitan de Nueva York, pero hay que decir que se hallaron hace unos cien años y desde entonces no se había encontrado ninguno más hasta que se ha descubierto éste ahora con el nombre de Neb.

El último descubrimiento, hace un siglo

Tras depositar el ataud en un lugar seguro para evitar posibles saqueos, «no fui muy consciente de la trascendencia que tenía el hallazgo y el momento que estaba viviendo», añade la arqueóloga.

«He vivido un momento histórico e irrepetible de la historia mundial y lo he disfrutado al cien por cien», sentenció.

Lo que sí es una realidad es que está trabajando muy duramente por conseguir hacer realidad su sueño de formárseme aún más –si cabe- como egiptóloga y poder trabajar en Egipto, demostrando sobradamente que si luchas por ello que quieres, puedes conseguirlo.

Ángeles manda un mensaje a las nuevas generaciones para que «se formen o se dediquen a lo que de verdad les guste. Corren tiempos difíciles para todos pero si trabajas duro y te mueves puedes conseguirlo. No hay mayor recompensa que dedicarte a lo que te apasiona, y la mía -entre otras muchas cosas- ha sido el descubrimiento de Neb».

Y con la pasión con la que vive su trabajo, sin duda alguna que no será la última

Fuente: http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/20140509/sevi-cordobesa-amplia-historia-egipto-201405082036.html

El misterioso Ptahmes ya tiene su tumba



Dicen los arqueólogos que su trabajo comparte muchos ingredientes con el oficio de detective. La historia de Ptahmes, cuya tumba, de unos 3200 años de antigüedad, fue presentada ayer a la prensa en la necrópolis de Saqara, bien podría servir de hilo argumental a una novela policíaca.

Saqueado en el siglo XIX, los pedazos decorados de las paredes de su sepulcro habían aparecido en diversos museos del mundo, en Estados Unidos, en Holanda, Italia, e incluso en el Museo Egipcio de El Cairo, “Conocíamos al personaje, Ptahmes, pero nadie sabía dónde se hallaba la tumba”, señala Ola el Eguezi, directora del la misión que ha vuelto a encontrar la última morada perdida del hombre que describe como un “pez gordo” de su época. “Fue escriba, jefe del ejército, dirigió los graneros y los almacenes reales. Tuvo multitud de cargos importantes a lo largo de su vida”, explica la que fuera decana de la Facultad de Arqueología de la Universidad de El Cairo.

El rastro de Ptahmes se perdió en la arena del desierto. Pero unas fotografías que un equipo arqueológico holandés había tomado en el museo Metropolitano de Nueva York, y que mostraban un muro que podría pertenecer a la entrada de la tumba, ofrecieron nuevas pistas. Las imágenes correspondían con la entrada del sepulcro, y los escombros encontrados a su entrada, cuando comenzaron las excavaciones, terminaron de desvelar el misterio.

Pero en Egipto, donde se calcula que el 70 por ciento de su historia sigue bajo tierra, es imposible cavar sin encontrar rastro de nuevos descubrimientos. Limpiando el perímetro de esta sepultura, la misión liderada por El Eguezi y compuesta por estudiantes y profesores de la universidad de El Cairo, descubrieron un nuevo enterramiento, el de otro noble conocido como Paser, que fue embajador y posiblemente familia de Ptahmes y que podría haber vivido al final de la XX dinastía. El yacimiento cuenta con un estilo “muy especial” del Imperio Nuevo en Saqara, aseguró ayer el ministro de Antigüedades Mohamed Ibrahim, ya que, como la de Ptahmes, se trata de una tumba-templo, un sepulcro con forma de templo, con su pilón, peristilo, sala hipóstila y santuario, pero coronado por fuera con un piramidión, una pequeña pirámide justo encima de la cámara sepulcral.

Aunque los faraones de la época se enterraron en Tebas (Luxor), la capital del reino durante el Imperio Nuevo, muchos nobles y altos funcionarios siguieron construyendo sus últimas moradas en Saqara, que fue la capital del Imperio Antiguo.

Fuente:
http://www.abc.es/cultura/cultural/20140509/abci-egipto-tumba-ptahmes-201405081930.html

lunes, 5 de mayo de 2014

La tumba 'gemela' de Tutankamón abre sus puertas en Luxor






 Instalación de la réplica de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

 




A unos metros de la carretera que conduce al Valle de los Reyes, en los aledaños de la casa de Howard Carter, despunta una tumba idéntica a las que habitan la necrópolis de la antigua Tebas. Bajo tierra, su interior guarda la réplica de uno de los hallazgos más formidables de la Egiptología: la cámara funeraria de Tutankamón. Fabricado con la exactitud de la micra en un taller madrileño, el clon abre sus puertas este miércoles para ayudar a curar las heridas que el turismo ha causado en la sepultura original.

"Queremos hacer pensar a los turistas. La tumba original está abierta y no hay ningún plan oficial para cerrarla pero se halla en unas condiciones muy precarias. Se conservó perfectamente durante tres milenios y se ha deteriorado desde su descubrimiento hace 90 años. No fue creada para ser visitada", cuenta a EL MUNDO el británico Adam Lowe, director de Factum Arte, la organización responsable del facsímil que inaugura este miércoles emplazamiento en Luxor un día antes de su apertura definitiva al público.

Después de un año de espera en El Cairo, las tres toneladas de la réplica -la más precisa realizada hasta la fecha- desembarcaron el pasado diciembre en el sur de Egipto. Desde entonces han ido tomando forma en un costado de la casa de Carter, el egiptólogo que descubrió en 1922 la tumba del faraón niño (1550 y 1295 a. C.) que subió al trono a los 12 años y murió cuando rondaba los 20. "Veo cosas maravillosas", musitó el británico cuando el primer haz de luz hizo brillar el oro de los objetos apilados en su antecámara. Y allí, en la boca de la tumba, se forjó la leyenda que ahora cuida Lowe.

Protagonista de un reinado fugaz e intrascendente, la mayor proeza de Tutankamón fue habitar una vida eterna sin sobresaltos y con un tesoro de 5000 objetos ajeno al pillaje (un universo de estatuas, camas, tejidos, muebles o carros que se exhibe en el decrépito Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo). Desde su resurrección, legiones de admiradores han peregrinado hasta las colinas pedregosas del Valle de los Reyes.



Réplica del sarcófago de la tumba de Tutankamón en Luxor. ALICIA GUIRAO

"Es una experiencia idéntica", recalca el director de un proyecto sufragado por la fundación Factum, la Sociedad de Amigos de las Tumbas Reales de Egipto con sede en Zurich y la Universidad de Basilea. Para pulir la recreación, se ha "plagiado" incluso el sistema de iluminación usado en la tumba original. La ubicación, a un tiro de piedra del Valle de los Reyes, ha permitido además que la temperatura y la humedad sean similares. La nueva atracción de la orilla occidental de Luxor podrá recibir más de medio millón de visitas al año, indican sus artífices.

"A diferencia de lo que sucede con la cueva de Altamira, que se encuentra cerrada y solo puede visitarse la copia, aquí tenemos la oportunidad de mantener abiertos el facsímil y la tumba original. Los turistas pueden contemplar las dos y reflexionar sobre la experiencia. Propiciar ese debate es una parte central del trabajo que hemos realizado", manifiesta este adalid del turismo sostenible. Su próximo reto es duplicar las tumbas de Seti I y Nefertari, enclavadas también en el Valle de los Reyes y cerradas en la actualidad al público. "El Valle de los Reyes nació para ser eterno", apostilla Lowe.

martes, 15 de abril de 2014

Descubren la estatua de una hija del faraón Amenhotep III en el sur de Egipto

La estatua representa a la princesa Iset, hija del faraón Amenhotep III, entre los pies de su padre. 
Amenhotep III fue uno de los faraones más destacados de la dinastía XVIII, padre del rey Akenatón y abuelo de Tutankamón. Iset llevaba según las investigaciones una peluca redonda, una túnica larga y un collar en la mano derecha.

Arqueólogos europeos han descubierto una estatua que representa a Iset, una de las hijas del faraón Amenhotep III (1390-1352 a.C.), en la zona de Luxor, en el sur de Egipto, según ha infrormado el ministro egipcio de Antigüedades, Mohamed Ibrahim.

En un comunicado, Ibrahim ha explicado que la pieza arqueológica ha sido hallada por un equipo de expertos presidido por la arqueóloga armenia Hourig Sourouzian, durante los trabajos de restauración del templo funerario de Amehotep III en la zona de Kom al Hitan, situado en la ribera oeste del río Nilo. La estatua mide 1,70 metros de altura, 52 centímetros de ancho y forma parte de un alabastro de catorce metros de alto

La estatua, que mide 1,70 metros de altura y 52 centímetros de ancho, formaba parte de un coloso de alabastro de catorce metros de alto, que representa a su progenitor y estaba emplazado en uno de los portones del templo, por lo que ha comentado el ministro, quien recordó que la mayoría de las partes de esa construcción han sido descubiertas durante los últimos años.

Ibrahim ha destacado que la importancia del hallazgo radica en que es la primera vez que se encuentra una estatua que une solo a Iset con su padre, ya que se han descubierto muchas otras que la representan con sus padres y hermanas, y que son exhibidas en el Museo Egipcio de El Cairo.

Por su parte, el jefe del Departamento de Egiptología del Ministerio, Ali Al Asfar, ha precisado que la estatua representa a la princesa entre los pies de su padre, la cual lleva una peluca redonda, una túnica larga y un collar en la mano derecha. Asimismo, ha revelado que el rostro ha sufrido los efectos de la erosión, al tiempo que tiene grabadas inscripciones con su nombre y los títulos que ostentó, como "la amada de su padre".

Amenhotep III, también conocido por su nombre griego, Amenofis III, fue uno de los faraones más destacados de la dinastía XVIII, y padre del rey Akenatón y abuelo de Tutankamón.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/2079091/0/descubrimiento-estatua/hija-faraon-amenhotel-iii/sur-egipto/

Un ataúd de la era faraónica hallado al norte de Israel


Bíblica coincidencia. A pocos días del inicio de la festividad judía de Pesaj (que recuerda la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto), la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) ha anunciado el hallazgo de una majestuosa tumba egipcia del siglo XIII (A.C) en el norte del país.

Uno de los objetos más extraordinarios hallados cerca del Kibutz Sarid (Valle de Jezreel) es un sello de oro con la emblemática cobra alada que lleva el nombre del Faraón Seti I. Tras gobernar durante al menos quince años, su hijo Ramsés II está considerado por algunos investigadores como "el Faraón" del fin de la esclavitud y éxodo del pueblo hebreo de Egipto según el relato bíblico.

El tesoro arqueológico-histórico salió a la luz durante la construcción de un gasoducto en la Galilea. "El ataúd se remonta a la Edad del Bronce y contenía las pertenencias personales de un cananeo rico o de un oficial del Ejército egipcio", afirman los responsables de una excavación realizada por cerca de 50 personas.

Los trabajos-iniciadas el pasado mes de diciembre y finalizados hace escasas semanas- han sido dirigidos por los israelíes Dan Kirzner y Dr. Ron Beeri y el holandés Dr. Edwin van den Brink. Éste último revela a ELMUNDO: "Durante la excavación hallamos una cerámica cilíndrica con una tapa diseñada con la imagen de una persona. A su alrededor una variedad de instrumentos de cerámica como por ejemplo recipientes donde se almacenaban alimentos, instrumentos de culto, una daga de bronce o huesos de animales".

"Estos utensilios enterrados junto al hombre fueron usados, de acuerdo a las costumbres, como ofrenda a los dioses. Y también en su creencia que podrían proporcionar alimentos a los muertos después de la muerte", añade. A sólo dos metros, encontraron las tumbas de dos hombres y dos mujeres que podrían ser miembros de su familia.

¿Quién era? Según los expertos, no es el esqueleto de un cualquiera. Podría haber sido un funcionario cananeo que trabajó para el régimen egipcio o un local rico. En ningún caso egipcio, ya que los objetos hallados son de origen cananeo. La confirmación definitiva debe llegar de una prueba de ADN.

"Es evidente que no cualquier persona podía permitirse este tipo de ataúd. Por eso, creemos que quizá era un miembro de la élite autóctona", explica el Dr. van den Brink.

Bajo el reinado de los faraones, hay consenso en apuntar la enorme influencia que la cultura egipcia ejerció en la élite cananea. La tumba hallada ahora por casualidad- o por necesidad imperiosa de la compañía de gas- es una muestra más.

El Dr. Beeri añade que "aunque la tumba tenia características de Egipto, en nuestra opinión el enterrado era cananeo. Relativamente, se puede considera un hallazgo muy especial y sobre todo un testimonio importante de la presencia egipcia en el Valle de Jezreel en el siglo XIII".

"Fue muy emocionante encontrarnos con semejantes piezas. Entre otros motivos, porque tumbas de esa época sólo se han hallado en esta zona en dos ocasiones. La última, hace 50 años en Dir El Balah, al sur de la ciudad de Gaza. Antes se encontró en el valle de Beit Shean, al norte de Israel", nos cuenta el Dr. van den Brink. De la zona de Beit Shean emergió una rebelión contra el Faraón Seti I. Éste la aplastó tomando el control del valle y, más importante, consolidando su poder en Canaán.

En la noche de Pesaj el próximo lunes, los judíos de Israel y la diáspora leerán y cantarán en el Séder las vicisitudes de sus antepasados bajo el yugo faraónico. Más de tres mil años después, los arqueólogos observan con emoción el hallazgo en la Galilea. Como dice uno de ellos, "los faraones fueron muy hostiles hacia los judíos pero se debe reconocer que sabían crear obras de arte".

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/04/10/53465b1622601dd1728b456d.html

El rescate de la segunda barca de Khufu



Lo bueno que tiene la ciencia, incluida la arqueología, es que nunca termina de realizar descubrimientos, siempre hay algún dato más, alguna información más que analizar, estudiar, descubrir. Por eso hoy voy a tratar un tema del que ya hablé hace algunos meses: la segunda barca funeraria de Khufu. Tras el descubrimiento de la primera barca funeraria de Khufu en 1952, la sospecha de que la trinchera colindante, de idénticas características guardaba otro navío semejante sólo se confirmó en 1987 por parte de los especialistas de la universidad japonesa de Waseda, gracias al uso de radar electromagnético.

Semanas después arqueólogos patrocinados por la National Geographic Society introdujeron una cámara fotografiándola. Si bien la cámara fue introducida sin que se produjera contaminación desde el exterior, se comprobó entonces que la trinchera no era estanca y que agua e insectos había penetrado en ella.

Entre 1992 y 1993, la universidad nipona realizó cuatro sesiones de estudio de la madera con una técnica conocida como difracción de rayos X, comprobándose que su conservación no era la óptima deseable. Asimismo se observó que las muestras de aire tomadas eran casi idénticas a las del aire actual, confirmándose la falta de estanqueidad y no sólo eso, sino que la madera era ligeramente anterior al reinado de Khufu, es decir, que fue construida con madera procedente de los almacenes reales  ¿Quizá parte de esa flotilla de madera traída por Esnefru (padre de Khufu) desde el Líbano?

Los trabajos preliminares del rescate comenzaron en junio del año 2011, con el levantamiento de las inmensas losas de piedra (41 en total, cada una con un peso de 14 toneladas) que cubrían la trinchera; pero la extracción propiamente dicha del barco desmontado no comenzó hasta dos años después, junio del 2013.

Como era previsible, un acontecimiento de esta envergadura supuso que acudieran al lugar el ministro egipcio de Antigüedades, el embajador japonés en El Cairo y el director científico del proyecto Sakuji Yushimura para realizar la ceremonia del levantamiento de los primeros fragmentos de madera, que llevaron a cabo embutidos en trajes protectores.

Periodistas y resto de personas autorizadas pudieron seguir todo el proceso transmitido por video a las pantallas de televisión dispuestas en una jaima cercana, levantada ex profeso para la ocasión. Terminadas las indispensables tonterías políticas, los científicos pudieron ponerse en marcha y, vestidos también con sus trajes protectores desechables, se pusieron manos a la obra para impedir que desaparezca uno de los pocos objetos que se conocen del constructor de la Gran Pirámide. Y en ello siguen.

El trabajo de consolidación y restauración de las piezas de madera del barco será largo, porque si el primero está formado por 1.224 de ellas, otras tantas se pueden esperar de su gemelo. El proceso de montaje, en cambio, será sin duda más sencillo, porque las piezas se escanean según se terminan y eso permitirá realizar cuantos montajes virtuales sean necesarios antes del definitivo.

Hace sesenta años, Hag Ahmed Yusuff, el genial artesano (restaurador jefe del Servicio de Antigüedades Egpcias) encargado de la tarea, tuvo que copiar todas las piezas en miniatura para aprender a montar el barco. Como éste se descubrió justo en el año de la revolución de los generales, en un ambiente de absoluto nacionalismo los egipcios rechazaron cualquier ayuda extranjera para trabajar con la barca, lo cual supuso para Yussuf trabajar en solitario (con sus ayudantes, evidentemente) a lo largo de los veinte años que tardó en terminar su trabajo. Esperemos que cuando los egiptólogos japoneses terminen el suyo ambas barcas se exhiban juntas en el nuevo Museo de las Civilizaciones que se construye en Guiza.

José MIGUEL PARRA

Fuente: http://www.laaventuradelahistoria.es/2014/04/09/el-rescate-de-la-segunda-barca-de-khufu.html

martes, 1 de abril de 2014

Festival de Cine Africano en Luxor

Luxor (Egipto), 24 mar (EFE).- Los problemas de distribución y la búsqueda de una narrativa propia han salido a relucir en el festival de cine africano de Luxor, que acaba hoy tras la proyección de unas 80 películas intentando superar los tópicos sobre ese continente.

Durante más de una semana, esa ciudad del sur de Egipto ha acogido el certamen, en el que se ha rendido tributo al actor egipcio Mahmud Abdelaziz, al estadounidense Danny Glover, y al director de Guinea-Bisáu Flora Gomes.

La cinta de este último "La república de los niños" (2012), protagonizada por Glover, fue la encargada de inaugurar la muestra con una reflexión sobre cómo un grupo de menores se gobierna a sí mismo cuando los mayores los abandonan huyendo del conflicto.

Con bastantes películas de tipo "amateur" y escasas de presupuesto, la tercera edición del festival es algo que, pese a todas sus imperfecciones, Egipto "necesitaba" como país africano que es, dijo a Efe uno de los participantes, el cineasta marroquí Hasan Benjelloun.

"Este año hemos recibido unas quinientas películas para participar en el concurso", donde están representados 41 países, explica el director del festival, Sayed Fuad.

Los vencedores del festival fueron, al lograr los máximos galardones, la película "The Pardon", una historia de Joel Karekezi sobre la guerra civil en Ruanda, y el documental egipcio "Doaa Aziza, de Saad Hendaui".

Fuad no duda en calificar de "próspera" la producción cinematográfica en África, con nuevas temáticas tan variadas como el fútbol, la inmigración o la guerra.

Sin embargo, reconoce que esos trabajos sufren problemas para su distribución y deben vencer el desconocimiento entre el público.

Así se explica en parte la baja asistencia al festival de los ciudadanos de Luxor, que actualmente está atravesando una grave crisis ante el desplome del turismo y las turbulencias políticas.

"Estamos intentando crear una audiencia" con pases gratuitos, proyecciones en lugares públicos y talleres para aprender la técnica cinematográfica, apunta el responsable del certamen.



El director tunecino Ahmed Jlassi tiene claro que deben encontrar otros espacios para llegar a la audiencia en África, como hace cuando recorre su país natal proyectando sus trabajos a las comunidades locales para vencer la "frustración" que produce no poder llegar a la gente en la que se inspira.

Contra los "clichés y etiquetas" que rodean el cine africano se rebela también su compatriota Neyib Belkadhi, que compitió en la categoría de largometrajes de ficción con su obra "Bastardo".

"No hablamos solo de mujeres o asuntos sociales", enfatizó Belkadhi, que ve una saturación en la industria cinematográfica en general, al tiempo que confía en las oportunidades que da la tecnología y el futuro de los canales alternativos vía internet.

Los africanos no son los únicos en preocuparse por el cine que retrata de alguna forma ese continente.

Entre los realizadores occidentales que compitieron en el festival de Luxor están los españoles Paula Palacios, con una película sobre dos chicos somalíes atrapados en una cárcel ucraniana; Miguel Alcantud, con una historia de jóvenes talentos del fútbol; o Unai Arazandi, con otra sobre exmilicianos congoleños.

"A nadie le interesa el cine africano en general; a Europa, en absoluto, y creo que tiene que ver con que ahora mismo al ser humano le da un poco igual lo que está pasando con la miseria", afirmó Palacios.

Con una gorra que promociona su cinta "Durban poison", basada en una investigación criminal, el sudafricano Andrew Worsdale instó a salirse de los circuitos tradicionales, "conforme a una determinada agenda", y a desarrollar un mercado que interese, en primer lugar, a los africanos.

Worsdale, que también ha escrito para la revista especializada Cahiers du Cinema, subraya el potencial que existe en ese continente.

Y no se olvida de la figura del fallecido expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela, cuya imagen ha sido tomada para el cartel del festival y quien, en su opinión, demostró las "responsabilidades" que tienen los propios africanos entre ellos.

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/cine/noticias/5648508/03/14/El-cine-africano-intenta-en-Luxor-vencer-barreras-e-ir-mas-alla-de-sus-raices.html